martes, 5 de febrero de 2013

RECUERDOS, CURIOSIDADES Y EL ORIGEN DEL NOMBRE DE LA PLAYA BUQUE VARADO

 
Coordenadas: 20°14'18.91"S 70° 8'58.31"W
Entre el sector de las Pozas hacia la ex Caleta Chojota y la conocida Playa Brava o (Playa Larga) de la costa iquiqueña, existe lo que semeja un banco o cajón de arena entre las rocas al costado Sur de la Península de Cavancha, cerca del retorno del camino en el borde costero. Esta modesta playita, conocida también por su cercanía a la Gruta de Lourdes y a importantes centros gastronómicos (como "Las Rocas", que se encuentra al frente), tiene un nombre ostentoso: Playa Buque Varado, no obstante que allí no existe ningún buque, barcaza o bote pesquero siquiera, en tal condición de naufragio. Pronto será, quizás, un punto relevante para las procesiones y comparsas carnavalescas del verano en Iquique, como sucede todos los años.
Se trata de un pequeño tramo adyacente a las pozas naturales que se formaron en este lado de la península y entre las rocas, donde la naturaleza acumuló una buena cantidad de arena, suficiente para atraer a visitantes hasta su orilla aunque antes más que ahora, según recuerdan los habitantes de la ciudad más viejos. Una oxidada señal informativa levantada frente a las rocas, indica al visitante que se halla ante la Playa Buque Varado, a la que se desciende por una sencilla escalinata de concreto con barandillas metálicas. No obstante, se la considera peligrosa para el baño y parece ser que algunos hechos dramáticos confirmaron esta característica.
Sin duda que la playita en cuestión no corresponde a una de las que puedan tener más lucimiento o servir de principales atracciones turísticas en Iquique, pero su historia resulta bastante interesante y no todos la conocen en la ciudad; o mejor dicho, son pocos los que aún la rememoran, salvo en términos muy generales.
El "Alida", encallado frente a la playa cuyo nombre recuerda su naufragio (Fuente imagen: texto "Tarapacá: Identidad e historia" de R. Cordero A.).
Restos del "Alida" parcialmente destruidos en la costa (Fuente imagen: texto "Tarapacá: Identidad e historia" de R. Cordero A.).
 
Imagen de los últimos despojos que quedaban en la Playa Buque Varado (Fuente imagen: texto "Tarapacá: Identidad e historia" de R. Cordero A.).
A pesar de la actual ausencia de naves en ruinas o de barcos encallados, el nombre de esta playa se debe a un accidente naviero que realmente sucedió allí en octubre de 1896, cuando naufragó frente a la Playa Brava -pagando tributo ante el nombre de la misma- la fragata teutona "Alida", por entonces de paso por aguas de Iquique. Según anota el profesor Raúl Cordero Alaniz en "Tarapacá: Identidad e historia", los alemanes se vieron confundidos por las luces del faro de una planta azoguería que existía en la costa, destinada al amalgamado de la plata que llegaba desde los yacimientos de Huantajaya, Santa Rosa, Challacollo, Guantaca y El Carmen. El error de interpretación le hizo cambiar el curso del gran navío y, así, acabó estrellándose con los roqueríos costeros.
La zozobrada nave fue a parar a un costado del borde costero, encallando justo por ese lado, ante el asombro de los habitantes que corrieron a observar lo sucedido. La escena, en esos años, había ocurrido más bien en las afueras del radio urbanizado de Iquique: salvo por algunas instalaciones industriales, pequeños campamentos y los primeros restaurantes, la Península de Cavancha era prácticamente sólo un lugar para los paseos familiares, conectada al resto de la urbe por el camino costanero y después por el paso del tranvía.
Sucedió así que, al final del grupo de pozas cavanchinas, había un sector frente al cual podía tenerse la sobrecogedora vista del navío varado en la costa, casi encima de los curiosos, con sus grandes velas y palos en ruinas, inclinado hacia un costado entre las salientes de los roqueríos del borde y asoleándose bajo el calor tarapaqueño. La gente, por impulso natural y por repetición, comenzó a llamar entonces al arenal del lugar como la Playa del Buque Varado.
 
Cartel cerca de la la entrada en la playa, con la misma de fondo.
 
Restos de antiguas estructuras en la terraza junto a la orilla.
Las ruinas del navío perduraron largo tiempo más allí, fomentando el nombre de la playa en el uso popular. Sin embargo, lentamente, la nave siniestrada fue siendo desmantelada y destruida por las fuerzas de las olas y por la corrosión que garantiza el ambiente salino, primero dejada con su esqueleto de madera a la vista y luego carcomida hasta que de ella sólo quedó un triste despojo atrapado entre rocas: según algunos, correspondía a un trozo de caldera, o bien de la quilla. Parece que habría sido, en realidad, un trozo de la estructura misma, con uno o dos ojos de buey en ella. Muchos iquiqueños deben guardar fotografías juveniles de sus abuelos y tomadas con aquellos restos del barco a sus espaldas, como era tradicional en cada visita a la Playa Buque Varado.
Golpeado por el mar y por raudo el correr de las épocas, el mísero despojo del otrora imponente y elegante "Alida" desapareció casi por completo desde aquel escenario litoral de su tragedia. Sin embargo, el nombre de la playa nunca fue olvidado por la memoria oral ni por la toponimia, y siguió siendo la misma del Buque Varado hasta nuestros días.
En "Del Cerro Dragón a La Tirana", el investigador Mario Portilla Córdova cuenta desde sus propios recuerdos de infancia cómo la Playa Buque Varado ha constituido generacionalmente un lugar de atractivo para familias que llegaban en carpas a disfrutar de tardes completas, además de parejas encendidas de amor, jurándoselo eternamente "mientras las olas besando las arenas cantaban en suaves arrullos". También señala cómo esta playa ha sido el  punto obligado de los tradicionales y simbólicos "entierros" del carnaval de febrero en la ciudad, donde podían verse "comparsas de lloronas y disfraces jocosos que acompañaban al viejo y difunto Ño Carnaval en su despedida internándose entre llamas sobre una balsa hacia el ancho mar".
 
La playita entre las rocas de la orilla.
 
Vista de las escalinatas para descender a la playa.
Con las décadas, la playita ha ido quedando aislada en el paisaje urbano de la Península de Cavancha y -en cierta forma también- de la popularidad que tenía entre los visitantes de la costa, especialmente desde que se la considera un tanto peligrosa. Desde el contorno de la vera de la calle interior de la misma península, existe una terraza con mirador, restos de la antigua caleta, que hoy sirve para estacionamientos de vehículos al Este del sector de la playa, en su límite oriente sobre las rocas que antes se extendían hasta el borde del sendero interno. Es frecuente ver pescadores de caña en el lugar (un conocido personaje iquiqueño se dedica a venderles carnada allí mismo) y algunas familias con quitasoles, aunque un par de animitas sobre la terraza y la leyenda de que pertenecen a personas ahogadas, siguen recordando los peligros de estas aguas.
Sin embargo, a pesar de su modestia y de lo relativamente poco conocida que resulta para los visitantes de otras ciudades, la Playa Buque Varado sigue atrayendo visitantes y siendo un lugar de juramentos románticos entre los iquiqueños, que registran parte de su propia historia en el nombre de este mismo lugar frente a la inmensidad del Océano Pacífico.

2 comentarios:

Criss Salazar dijo...

MENSAJES RESCATADOS DESDE EL FBOX DEL BLOG DONDE ORIGINALMENTE ESTABA PUBLICADO ESTE ARTÍCULO ANTES DE SER EMIGRADO HASTA ACÁ:

Orlando Artemio Wong General · Top Commenter · Encargado de Control de Gestión at Servicio Nacional de Capacitación y Empleo, Dirección Regional de Tarapacá
Muy bueno.
Reply · · June 24, 2013 at 8:30pm

Carlos Humberto Silva Araya · Top Commenter · Universidad Católica del Norte, Antofagasta
Excelente relato histórico. He sacado algunos datos para mi libro: Crónica de familia de 150 años. Ahí fuimos con mis padres en algunas tardes de verano. Felicitaciones
Reply · · 1 · July 31, 2013 at 4:03pm

Patrick Sola Alegria · Top Commenter · Mantencion at Minera Doña Inés de Collahuasi
mmm, nunca me gusto, en el verano se le ve sucia.
Reply · · 1 · October 14, 2013 at 8:22am

Criss Salazar dijo...

MAS MENSAJES:

Anónimo12 de agosto de 2013, 9:03
Aún queda un pequeño trozo de fierro encallado en la arena. Sólo lo ven los que saben donde se ubica y, obviamente, en las bajas mareas.

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Urbatorium13 de agosto de 2013, 7:02
¿Es una especie de barra incrustada en las rocas que están por el sector atrás de la roca que se ve solitaria en la última fotografía?

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