viernes, 20 de julio de 2012

UN ASESINATO Y SUICIDIO EN EL CONGRESO NACIONAL DE CHILE

Diputado Luis Correa (izquierda) y senador Zenón Torrealba (derecha).
La política partidista, por su propia naturaleza carnívora, ha arrojado a la historia de Chile varios episodios de enorme curiosidad y de los que hoy se habla escasamente, escondidos bajo mantos de vergüenza y del falso decoro, especialmente en la Cámara de Diputados del Congreso Nacional de Chile, donde la inexperiencia y el afán de figuración de los actores los traiciona con frecuencia, haciéndoles actuar movidos por el ímpetu o el descontrol. Al respecto, sería más fácil encontrar información en una revista "Topaze" que en libros de historia, sobre todas estas sabrosuras: el disparo al cielo de Jorge González von Marées en el primer día de sesiones de la Cámara Baja, los cenicerazos de la Carmen Lazo contra sus adversarios o la vez que Mario Palestro advertía en un discurso a la derecha que pendía sobre sus cabezas "la espada de Pericles" (sic), sólo por mencionar algunos hitos.
Empero, hay en un hecho especialmente trágico en este recuento, sucedido en ese mes de septiembre tan generoso en aportarle a nuestra historia fechas dramáticas, alrededor de las propias Fiestas Patrias; algo que vino a tener lugar en el Congreso Nacional de Santiago, ya en los estertores finales del primer gobierno de Arturo Alessandri Palma y casi como símbolo anticipado de lo que iba a ser el fin de la República Parlamentaria.

lunes, 9 de julio de 2012

UN CARABINERO EN SERVICIO DESDE EL MÁS ALLÁ

Coordenadas: 33°32'37.00"S 70°34'50.26"W
Muchos funcionarios de carabineros muertos trágicamente en servicio, tienen sus respectivas animitas señalando el lugar de su desgracia. Existen varias de ellas en carreteras o ciudades, y algunas han adquirido fama popular importante, como las cuatro animitas de Carabineros de Fuerzas Especiales asesinados en 1984 en un atentado explosivo en Valparaíso, la del Cabo Castillo en la carretera de Antofagasta o la animita del Carabinero Cristián Vera asesinado hace pocos años una noche del 11 de septiembre en Pudahuel.
El hecho de pertenecer a una institución creada para dar un servicio de seguridad y orden público les otorga a estos fallecidos una connotación martirial especial en el credo popular, además de un aura de protección al desvalido, como si la vocación del sujeto siguiera manifestándose más allá de la vida para con la ciudadanía. Por esto, la institución muchas veces asume como suya también la animita de su miembro caído en servicio, adicionando emblemas, banderas, placas o pintando las grutas y casuchas con sus colores corporativos; un pequeño Walhalla personal para el alma del finado.

lunes, 2 de julio de 2012

HUELLAS DE UN TRISTE DÍA DEL TRABAJADOR EN LAS PUERTAS DE SANTIAGO

Imagen de la escena del dramático accidente del Día del Trabajador de 2004 en la Ruta 5, publicada por el diario "La Cuarta".
Coordenadas: 33°21'21.98"S 70°42'17.27"W (aprox.)
Ya comenté algo sobre este infeliz y lamentable caso, cuando me referí a las primeras animitas de carretera que pueden ser vistas en la salida de Santiago por la Ruta 5 Norte. Hoy quiero darle un poco más de espacio a esta terrible doble muerte, señalada en el lugar por un par de animitas mirando de frente el diario ajetreo de vehículos que entran y salen de la urbe.
Revisando archivos de prensa y comparándolos con la ubicación de las animitas en la autopista, pude confirmar que corresponden a las de dos trabajadores de una empresa recolectora, muertos trágicamente a inicios de mayo de 2004 justo en el Día del Trabajo, para cruel ironía del destino. Ambos iban en un camión que se dirigía a la planta de Quilicura, luego que el chofer del mismo recogiera a un amigo con la intención de acercarlo al terminal del cruce San Ignacio, donde éste último trabajaba.

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