jueves, 20 de diciembre de 2012

HAY O NO HAY "MANO"...

“Se da la mano”, “hay buena mano” o simplemente “hay mano” se usa para referirse a si una propuesta o posibilidad es viable y con expectativas reales de éxito. Por el contrario, si “no se da la mano” o “no hay mano” con respecto a una situación o expectativa, ésta es inviable, riesgosa o no vale la pena abordar, por lo tanto, se “pasa” y no se participa.
La expresión ha pegado fuerte en el lenguaje de los chilenos desde hace unas décadas. Entre los viajeros y mochileros, por ejemplo, hay fama de ciertos puntos de la carretera donde es más fácil que “se de la mano” y logren conseguir un aventón; y “veamos si se da la mano” dice otro que, urgido de financiamiento, se encuentra con un conocido y corre a tratar de convencerlo de facilitarle un préstamo. Lo mismo sucede si, con buena persuasión, se consigue una rebaja, una entrada gratis a la disco, una jarra de cerveza a gentileza de la casa o un amigo mártir que se abstiene de beber para llevar a los demás festejados a su casa… En todos estos casos, “se dio la mano”.
Es muy posible que el término provenga de la nomenclatura y del argot de los jugadores de póker: mano se llama allí a la combinación de cartas o naipes ingleses con los que se juega, mientras que la buena mano es aquella que resulta promisoria para apostar y arriesgarse en la vuelta de una partida. Así, si se va a la apuesta, “se muestra la mano”. La mano del póker “se da”, entonces, si cumple con ser buena para asumir tal riesgo (carta más alta, par, doble par, tercia, escala, color, full, póker o escala real), en tanto que “no se da” si es muy baja, numéricamente pobre y cualitativamente insegura para aceptar o subir una apuesta... “No hay mano”, en otras palabras.
Sobre este asunto, sucedió algo muy curioso y divertido en las grabaciones del filme “Maverick” de Mel Gibson, en 1994: el actor encontró una mano cortada de utilería en un set del departamento de arte y la llevó secretamente hasta el estudio entre sus ropas, en una escena donde aparecía jugando póker con apostadores en una mesa del Viejo Oeste norteamericano; en medio de la grabación, uno de ellos le exige al personaje “ver su mano” y éste, en lugar de arrojar las cartas como decía el librero, tiró la mano amputada de goma sobre la mesa, causando un estallido de risas…
Dicho de otra manera, entonces, a Gibson “se le dio la mano” material y literalmente para hacer semejante broma en medio de una filmación.

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