viernes, 12 de octubre de 2012

VESTIGIO DE UN DRAMA EN CALLE SOTOMAYOR DE ARICA

Don Eloy, cruzando la esquina justo por el lado de la animita.
Coordenadas: 18°29'1.38"S 70°18'52.18"W
En calle Rafael Sotomayor de Arica, justo en la esquina frente al empalme con Vicuña Mackenna, en donde las vías siguen las sinuosidades por la base del Cerro La Cruz donde está la Virgen, se encuentra una destartalada animita de cuyas razones para estar allí recién he podido enterarme este año, al encontrar a un vecino con la edad, el tiempo de residente y la buena memoria necesarias para recopilar una versión verosímil sobre el drama que dicha estructura de madera y techos de calamina esconde.
La animita ha tenido varias presentaciones y ha sido destruida alguna vez. Tiene sólo unas flores secas al interior y alguien ha colocado un peluche, me parece que de un perrito. Se ve algo abandonada en estos días, pero me aseguran que recibe visitantes en forma constante y de cuando en cuando le prenden velas. Llama la atención su ubicación en este peligroso cruce y al final de la pendiente de calle Sotomayor, lo que haría creer que podía tratarse de un atropellado. Sin embargo, la esquina donde se encuentra está reforzada con barreras metálicas para proteger a los peatones, detalle que también hace imaginar otra posible razón de la muerte de la persona allí recordada con la animita. Antes, estaba en otro lugar, más cerca del vértice de la esquina, pero en algún momento fue cambiada un poco mas al Norte de la misma por Vicuña Mackenna, donde permanece hasta ahora.
El ideal informante fue don Eloy, un simpático y querido abuelo del barrio, que suele ir a leer el diario "La Estrella" sentado a los pies del cerro casi al frente de la animita, ayudándose de su bastón para llegar hasta acá regularmente. Su memoria es asombrosa, así que me entretengo con él hablando también de un poco de sus recuerdos perfectamente detallados sobre el Mundial de Fútbol de 1962 contrastados con los desvaríos acomplejados que un autor joven ha publicado recientemente intentando poner en ninguneo este magno suceso deportivo.
Cuenta este alegre señor que la animita se colocó allí después de que una pareja perdiera la vida al estrellar su vehículo contra la esquina. La animita no tiene nombres y él no recuerda cuáles eran, pero sí que la mujer fallecida era de una familia Rodríguez, bastante conocida entre algunos ciudadanos ariqueños. Es pues, el resultado de un accidente vehicular, como tantas otras animitas del Norte Grande chileno.
La tragedia de esta pareja habría tenido lugar tras un corte de frenos de su automóvil, mientras bajaban por Sotomayor con dirección hacia el centro de Arica, aproximadamente en el año 1971, según su memoria, aunque la experiencia ya me ha confirmado que ni los mejores recordadores suelen ser certeros a la hora de precisar fechas. Tras descender veloz por la avenida, el automóvil chocó causando la muerte a ambas personas, y parece que la repetición de este mal aún no termina en este sitio, a juzgar por la presencia de las barreras fijas allí.
Así, tras nuestra larga y entretenida charla, don Eloy se despide valiéndose de su muleta para cruzar la calle justo por aquella esquina, diciéndome que debe ir una visita programada al médico y perdiéndose hacia abajo de la avenida Sotomayor. Yo, en cambio, me retiro prometiéndole que alguna vez volveremos a encontrarnos allí, mientras me voy con los valiosos apuntes para esta nueva historia sobre animitas en Chile.

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