miércoles, 13 de junio de 2012

UN RECUERDO PARA EL SALTO ECUESTRE DE LARRAGUIBEL EXISTENTE EN LA FLORIDA

Escenas del famoso salto de Larraguibel montando a Huaso.
Coordenadas: 33°30'42.18"S 70°35'22.95"W
Sobre una sólida plataforma de base circular y escalonada, por las plazas cerca de la intersección de Américo Vespucio con la pista Sur de Departamental hacia avenida La Florida en la comuna del mismo nombre, se encuentra desde hace unos 30 años una estructura de madera que llama la atención de los paseantes pero que, por no existir información sobre la misma, desconocen en su gran mayoría a qué corresponde el conjunto. Como es inevitable, ha sido vandalizado sin piedad: además de varios palos robados, incluyendo uno de los cinco verticales superiores (hoy quedan cuatro), le fueron botados algunos de los postes de concreto que rodeaban la estructura, y los que quedaron fueron pintados con los colores corporativos de un equipo de fútbol, "marcando territorio" sobre el mismo.
La obra corresponde en realidad al Monumento del Salto Ecuestre de Alberto Larraguibel, y fue instalado allí tras la construcción de la vecina Población Alberto Larraguibel de avenida Américo Vespucio, cuya calle central fue bautizada Viña del Mar también para recordar la ciudad donde tuvo lugar esta hazaña, mientras que la segunda principal fue llamada Coraceros, en recuerdo del Regimiento que sirvió de escenario para el record visto por más de 5 mil espectadores, incluidos visitantes extranjeros, jueces internacionales y el propio Presidente de la República don Gabriel González Videla.

Alberto Larraguibel y el caballo Huaso, en fotografía de la editorial Zig Zag de 1949, hoy perteneciente a las colecciones del Museo Histórico Nacional.
Otras calles de la misma población que hace homenaje al militar llevan nombres como Caballo Huaso, el mismo montado por Larraguibel, Capitán Riquelme, quien fuera segundo en la dupla del jinete en 1949, Caballo Chileno, montura de este último, y General Eduardo Yáñez, quien fuera compañero de Larraguibel en el equipo olímpico de 1952 y que, años más tarde, en en 1981, recibió el Premio Mejor Jinete de Todos los Tiempos, extendido por el Comité Olímpico Internacional.
La estructura central está confeccionada con los materiales y en la proporción precisa de la valla que saltó con su célebre caballo de 16 años llamado Huaso, el joven Capitán del Ejército Alberto Larraguibel Morales, oriundo de la Araucanía y a la sazón con 29 años, en el marco del Concurso Hípico Internacional: nada menos que 2 metros 47 centímetros de altura, marca que nunca ha sido superada ni igualada siquiera, a pesar de los más de 60 posteriores años de intentos.
Hasta ese minuto, el record de salto ecuestre lo tenía desde octubre de 1938 el equitador italiano Antonio Gutiérrez, sobre su caballo Ossopo. Pero en la señalada ocasión y tras una caída que podría haber frustrado la hazaña, Larraguibel Morales, que tenía también la marca sudamericana desde el año anterior, logró saltar la última de las pruebas mientras se medía con su camarada de armas el Teniente Luis Riquelme, quien iba en el lomo de Chileno. Así marcó este record hasta ahora imbatible, en la tarde del 5 de febrero de 1949, en lo que Larraguibel definió como un instante perfecto de comunicación, equilibrio y entendimiento entre el caballo y el jinete.
Larraguibel, siguió haciendo historia después de su hazaña: obtuvo doble medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Buenos Aires en 1951 y participó en los Juegos Olímpicos de Helsinki en 1952, aunque debió abandonar por lesiones el glorioso y elogiado equipo chileno de aquel entonces. Por esta misma razón, se retiró al año siguiente, dedicándose a servir como instructor de equitación. Huaso, en tanto, fue considerado una celebridad en el mundo militar y vivió atendido como una estrella en la Escuela de Caballería, con derecho a pasear por todas las áreas verdes del recinto, libremente. El elegante y querido caballo murió allí en agosto de 1961, mientras que su heroico jinete falleció en Santiago, en abril de 1995.
Video con la historia y la filmación del sorprendente salto de Larraguibel y el caballo Huaso (Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=2tRVB3ymEOY&feature=fvwrel).
Vista general de la reconstrucción de la valla ecuestre de 1949, en La Florida.
Vista lateral.
La réplica-monumento de la vaya del salto en La Florida, conmemora así una de nuestras más grandes hazañas deportivas y uno de los pocos records mundiales logrados por chilenos. Me parece que antes de la creación del paseo y las áreas verdes, cuando este llano era sólo un estéril sitio sin vegetación corriendo por el lado del canal que allí pasa, el monumento se encontraba un poco más al Norte, según recuerdo más cerca de Departamental. Los cambios en las calles lo han dejado más al interior y, después de las grandes remodelaciones realizadas, fue trasladado a esta base circular en la que permanece y que fuera construida en 2005, pero ahora rodeada por un parque.
Existen otras réplicas del histórico salto, como el de la Escuela de Equitación del Ejército en Quillota o el del "Santiago Paperchase Club" de Huechuraba, pero ésta parece ser la única que se encuentra en un parque público y tan cerca de la ciudadanía general; misma exposición que lo mantiene en estado vulnerable y vandalizado, infelizmente.
Impresiona estar frente a ese conjunto de casi dos metros y medio e imaginar un caballo pasando con jinete y todo sobre tal altura, lo que da una proporción real al observador sobre la magnitud de la hazaña de Huaso y Larraguibel, aún escrita en letras de oro en la historia de las artes ecuestres internacionales. Es, además, una forma de hacerse una auténtica percepción de la altura que fue superada en aquella epopéyica marca, más allá de las impresiones reducidas a fotografías y videos que existen de ella. Mirándolo, casi se puede oír la euforia que causó este logro, y que tras un estallido de aplausos convirtió al hombre y al caballo protagonistas en verdaderos héroes ante la sociedad chilena y la historia internacional de las disciplinas ecuestres.
Tal vez no sea tan majestuoso como el monumento ecuestre que homenajea desde hace pocos años a Larraguibel y a Huaso en Viña del Mar, pero el que se encuentra en La Florida tiene una valor didáctico y demostrativo que le es tan propio. Y si ya es una lástima que no exista en él la información que antes complementaba al conjunto permitiendo comprender de qué se trata, más penoso será el día en que termine de ser destruido por algunos de los mismos floridanos, a veces tan obsesionados con afear e "invunchear" todo lo que brille en ciertos rincones interesantes de su propia comuna.

2 comentarios:

Clinton.sm dijo...

Es lamentable que el estado de conservación y la indiferencia de los vecinos. Precioso recuerdo: inspirador de sueños. Como dijo Larraguibel: "que haya otro hombre dispuesto a lanzar su corazón por encima del obstáculo e irlo a buscar, sin vacilaciones, al otro lado"

Jose Luis Cofre Orellana dijo...

Sorprende la despreocupación y ahora su inminente destruccion

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