lunes, 11 de junio de 2012

LA TRAGEDIA EN MOTOCICLETA TRAS UNA ANIMITA DE CALLE BLANCO ENCALADA

La animita de Blanco Encalada, con el majestuoso templo del Perpetuo Socorro al fondo.
Coordenadas: 33°27'30.16"S 70°40'26.32"W
Desgraciadamente, los motociclistas son uno de los grupos que más animitas le han aportado a la tradición de la fe popular en las ciudades y carreteras de Chile, especialmente en donde hay caminos peligrosos o cruces con fama de temibles. Ya vimos el caso de la animita de "Paquito", en La Florida. Otro de ellos está desde hace poco en la esquina Noroeste de avenida Blanco Encalada con Bascuñán Guerrero, allí frente al ex Teatro Blanco Encalada y cerca de la imponente Basílica del Perpetuo Socorro. Desde hace muy poco, una sencilla animita de lata y pintada de blanca señala un trágico accidente de este tipo, ocurrido exactamente en este lugar.
Camilo J. Pérez Santos había nacido en 1990, y su familia era oriunda de Los Ángeles. Tenía sólo 22 años, recientemente cumplidos, esa tarde en que se estrellaría con la fuerza de toda un desgracia contra su propia muerte, manejando una motocicleta mientras acompañado de su bella amiga Ivania A. Rebolledo Jara, de 21 años, la que iba como copiloto. Era el jueves 8 de marzo de 2012.
Desgraciadamente, en ese mismo momento un convoy de carros de bomberos se dirigía raudametne hacia un incendio declarado en un jardín infantil de la comuna de Estación Central. Según los testigos del fatal accidente, dos o tres de los camiones de emergencia alcanzaron a pasar por este cruce mientras duró la luz verde, pero otros de ellos pasaron con la luz ya en rojo, justo cuando se aproximaban los dos muchachos en motocicleta.
Imagen del lugar del accidente, publicada en el portal noticioso Emol.
Interior de la animita.
Camilo se estrelló violentamente contra un camión negro de la 11° Compañía del Cuerpo de Bomberos, conocida como la Pompa Italia, muriendo al instante. Su cuerpo fue tapado con un plástico anaranjado, mientras los personal del SIAT revisaba el sitio del accidente intentando precisar las responsabilidades y circunstancias de lo sucedido. Ivania, en tanto, quedó muy grave, siendo hospitalizada a la Posta Central. Tras una penosa y dramática agonía, falleció hacia fines de mes.
Los padres y hermanos de Camilo construyeron esta animita de dos aguas allí en la vereda, junto al lugar del accidente. Aunque no viven en Santiago, procuraron dejarle algunas muestras de vida en pequeñas plantas dentro de la misma y una placa de lata con un corazón pintado, señalando el nombre del hijo fallecido, su fecha de nacimiento y deceso.
Siempre hay en el interior de la casucha, junto a las plantas, alguna caja de fósforos para encender las velas que este joven fallecido recibe de quienes oran por el descanso de su alma y solicitan favores allí, en una de las animitas más nuevas que se hayan instalado en Santiago.

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