miércoles, 2 de mayo de 2012

LA CASA DEL "COLA DE MONO" EN SAN DIEGO

Vista del "Cola de Mono" y la casona, en sus buenos años.
Coordenadas: 33°27'7.11"S 70°39'0.81"W (antigua ubicación)
Ya publiqué en un artículo anterior la historia del trago nacional cola de mono, y de cómo muchas de las versiones sobre su origen adjudican el origen de la bebida a base de leche, café y licor a la figura del Presidente Pedro Montt. También dije allí que una de las teorías más plausibles sobre este trago es que haya nacido -o bien se haya popularizado masivamente- gracias a un clásico local de la calle San Diego, llamado con el mismo nombre de esta deleitosa y embriagante ambrosía: el "Cola de Mono".
Muchos hablaron del famoso restaurante, entre ellos Daniel de la Vega, Jorge Teillier y Oreste Plath. Eugenio Pereira Salas, por ejemplo, en sus "Apuntes para la Historia de la Cocina Chilena" dice que el ponche navideño y festivo fue creación de la propia dueña del bar, doña Juana Flores:
"Juana Flores, la creadora del 'cola de mono', variación de los tradicionales ponches en leche con malicia, con su bien oliente agregado de esencia de café y vainilla, murió de mal de amores en su querido barrio de la Plaza de Almagro en su rincón acogedor y coqueto al lado del boliche del “uruguayo” y frente al Coq Hardi, con su tabladillo superior en que los habitués ensayaban sus 'gracias'."
El alguna vez célebre bar-restaurante había sido fundado por el año 1918, en los tiempos del llamado Barrio Latino. Teillier dice que, instantáneamente, se convirtió en sitio de atracción para muchos poetas, que comenzaron a reunirse en el "Cola de Mono" de la misma manera que otros lo hacían sagradamente hacia esos mismos años en "La Piojera" de Mapocho. La dirección precisa del bar era San Diego 512, a un lado de la esquina con Santa Isabel, al frente del Parque Almagro, muy cerca de la Basílica del Santísimo Sacramento y casi vecina a la actual plaza de los libreros de la misma calle San Diego.
El "Cola de Mono" de doña Juana Flores, en revista "En Viaje" de 1963.
Estaba ubicado en las bajos del antiguo caserón con cuatro balconetes en el segundo piso, en territorios bravos por aquel entonces, dominados por los lupanares, las tabernas de mala muerte y los sombríos escenarios descritos, entre otros, por Armando Méndez Carrasco en "Chicago Chico", aunque siempre atractivos a los intelectuales y los aventureros. Un sencillo cartel colocado en la cornisa sobre su acceso anunció por décadas su nombre, con caracteres cuadrados: "COLA de MONO".
Se cuenta que doña Juana ofrecía personalmente allí un trago de la casa llamado entonces "colemono", según establece Plath en su "Folklore lingüístico":
"Sin embargo, un viejo santiaguino cree que el creador de la fórmula fue el marido o socio de la señora Juana Flores, quien nunca llamó a este licor Cola de Mono, sino Colemono y se enojaba mucho, motejando de ignorantes a los que lo llaman Cola de Mono y no Colemono, como él lo había bautizado".
Como sea, el nombre de cola de mono de todos modos lo adoptó después para el demandado ponche popular, pasando a llamarse tal como el local y convirtiéndose en su símbolo, siempre ofrecido a la venta en un cartel sobre sus vidrieras. También eran famosos sus churros al aceite y los bocadillos típicos que se vendían en este sitio.
La mejor época del bar "Cola de Mono" parece estar hacia mediados del siglo... Época también complicada, con el barrio aún más bravo que antes, saturado de "niñas felices" en el sector de Eyzaguirre, atractivo de muchos hampones que visitaban cabarets con comedores a los que también iban escritores y poetas, como "El Submarino" de Plaza Almagro, en cuadras dominadas por las actividades ilícitas del temido y respetado Cabro Eulalio, príncipe de los bajos fondos de este sector de Santiago.
Fuente imagen: blogparis.cl
La caída definitiva del bar parece comenzar hacia mediados de los años sesenta, cuando empieza a precipitarse también la mejor época de la revista, de las candilejas y de la bohemia romántica que habían caracterizado a la populosa calle San Diego durante tantos años. Al parecer, hubo también un incendio el barrio de Parque Almagro, que obligó el cierre de varios otros locales entre los que estaría éste. Una versión local dice que los que continuaron en el negocio tras morir doña Juana, simplemente no pudieron mantenerlo tras tantos años, por lo que el incendio habría sido sólo un golpe final para el establecimiento.
Una violenta demolición arrasó todas estas cuadras al costado Sur del Parque Almagro, hacia mediados de los ochenta. Entre muros derrumbados y escombros, vivían mendigos y personajes con su cordura perturbada, cargados de sacos, incluso familias completas de pordioseros. Sólo un par de locales, como una agónica tienda de sombreros, sobrevivieron hasta el último momento en el sector de la esquina suroeste del cruce con Santa Isabel, en el terreno ocupado ahora por una sede de la Universidad Central, cuando allí sólo quedaba un viejo edificio en ruinas.
El sector donde estaba el "Cola de Mono" también fue reducido en este período, no quedando nada más que recuerdos de aquellos días bohemios y noctámbulos amenizados con el ponche lácteo. El videoclip "Algo está pasado" del grupo musical "De Kiruza", fue grabado hacia 1988 en estos terrenos de la esquina del frente, ya arrasados por la picota y el combo, semejantes a una ciudad destruida por la guerra. Se alcanza a ver, tras los vanos desnudos, que la vieja casona del bar también había sido demolida por completo a esas alturas de la historia de Santiago.
Actualmente, un enorme edificio residencial se encuentra aplastando el lugar que alguna vez ocupara el "Cola de Mono"

1 comentario:

Riqka dijo...

Como poder contactarse con ustedes, para poder complementar esta historia ya que mi padre es hijo de Fermin RIQUELME CARMONA y puede aportar mayores datos

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