lunes, 7 de mayo de 2012

EL MARTILLO DE TEXAS, SIN EXAGERACIONES Y SIN NINGUNEOS

Fuente imagen: Taringa!
Hace pocos días, vi en la televisión abierta chilena un pequeño reportaje noticioso donde se legitimaba la categoría Oopart (objetos fuera de contexto de tiempo) del famoso Martillo de Texas, una de las piezas más célebres de los buscadores de evidencias de supercivilizaciones en el pasado o, cuanto menos, de la existencia de una humanidad anterior a la nuestra. Este artículo está basado en el que publiqué hace varios años sobre la pieza en cuestión, en el desaparecido blog "Galería de Ooparts". Quise traerlo de vuelta para aportar un poco a la discusión generada en relación al famoso martillo.
No todos los relatos son claros sobre este Oopart, probablemente uno de los más famosos de todo el mundo. Según la mayoría de los autores que se refieren a él, habría sido descubierto casualmente en junio de 1936 (los menos dicen que el año fue en 1934) por Max Hanh, nacido en 1897, quien paseaba junto a su esposa Emma cuando halló la roca extraña en Red Creek, cerca de London en el Estado de Texas. La pieza parecía ser una piedra de color ocre, desde una de cuyas caras salía lo que semejaba ser un instrumento rectangular y metálico.
El hallazgo permaneció en posesión de los Hahn hasta que, hacia 1946, el hijo del matrimonio llamado George, de 25 años, logró abrir la roca y revelar que la extraña protuberancia dura que asomaba por un lado era en realidad una de las puntas de un martillo atrapado dentro de la piedra, herramienta que conservaba incluso un fragmento del madero que sostenía la cabeza metálica. En la estructura geológica también se encontró cautiva una concha de almeja, que algunos juzgaron como un “fósil”.
Casi olvidado, el objeto fue a parar a la vitrina del Museo Somerwell, hasta que comenzó a llamar la atención de algunos estudiosos de temas relacionados con extraterrestres o civilizaciones anteriores a la nuestra. Luego de mucho gestionar, el investigador norteamericano Carl Baugh, nacido en 1936 y defensor de las teorías creacionistas como las de los Ooparts, lo compró en 1983, colocándolo en la exhibición de su Creation Evidence Museum, de Glen Rose, Texas, inaugurado al poco tiempo después. Según él, este martillo está atrapado en una roca sedimentaria del estrato del Cretácico (145 hasta 66 millones de años), por lo que sería una prueba concluyente de la convivencia generacional entre hombres y dinosaurios en tiempos remotos.
Agregan Baugh y los defensores del carácter Oopart del martillo, que éste sería “antediluviano”, llamando a la pieza “El Artefacto de London”. Hasta hoy, su dueño vende réplicas del mismo, a modo de recuerdos para los visitantes, algo legítimo para sus necesidades de mantener el museo, por cierto, y no más distinto de lo que hacen propietarios de muchos museos históricos o científicos de carácter privado.
La mayoría de las fotos que se tienen del Martillo de Texas corresponden al momento en que éste fue presentado por el propio Baugh en la Conferencia Creacionista de Pittsburgh, Pennsylvania, realizada en 1986, donde causó sensación y debutó ante la popularidad internacional.
Fuente imagen: Taringa!
Sin embargo, hay observaciones que hacer sobre la pieza y a los propios procedimientos de Baugh para evaluarla. Es verdad que el martillo está contenido dentro de una roca de arena endurecida, cuya procedencia jamás ha sido demostrada en el origen cretácico inferior de Red Creek (110 a 115 millones de años atrás), según los detractores de su propietario. La concha de almeja que la acompañaba en su cautiverio de piedra, por ejemplo, correspondería a una moderna y no a un bivalvo “fósil”, según las impresiones que anotó Glen J. Kaban tras verla en las conferencias de 1986 y de 2006. Además, se sabe que los Hahn lo encontraron en una piedra suelta, y no adherida a una roca mayor, lo que hace dudar de que sea parte de una estratificación específica de Red Creek.
También es necesario precisar que los minerales de estratos antiguos que se encuentren disueltos pueden acumularse y endurecerse sólidamente en torno a objetos antiguos sin ninguna clase de problemas, en plazos de tiempo breves. La relativa oxidación del metal resulta particularmente sospechosa, al respecto, pese a que muchos creacionistas intentaron presentarla como un factor a favor de sus aseveraciones.
Quiero hacer notar mi experiencia personal sobre este fenómeno: En el Norte Grande de Chile, por ejemplo, que he recorrido intensamente en sus sectores rurales, es posible encontrar instrumentos y restos de armas de la Guerra del Pacífico (1879-1884) atrapados dentro de piedras de nitrito que se formaron después de quedar abandonados durante el conflicto por las salitreras. El coleccionista chileno de reliquias Marcelo Villalba, por ejemplo, tiene al menos dos piezas de este tipo, con balas aún envainadas (no disparadas) y que han sido literalmente "asimiladas" por el material salino, volviéndose una pieza con la misma roca que las contiene. Además, la datación de estas formaciones recientes no siempre es precisa, porque mide el origen del mineral y no la formación de la roca propiamente dicha, que según los creacionistas, en el caso del Martillo de Texas, tendría unos 140 millones de años.
Lo que sí parecía favorecer la opinión de los creacionistas, sería la supuesta fosilización del fragmento de madera que viene en la cabeza metálica, y que en su centro ya estaba volviéndose carbón según ellos mismos han aseverado. Esto es puesto en duda por otros autores, sin embargo, quienes consideran que la madera está sólo parcialmente mineralizada pero de ninguna manera en proceso antiguo de fosilización.
Fuente imagen: Taringa!
Pero las dificultades que el propietario de la pieza pone al estudio de su tesoro, son sospechosas. Baugh simplemente se negó a las peticiones de permitir la data por carbono 14 de la antigüedad del mango. Sólo en 1999 accedió a autorizar una prueba, pero que fue difundida por un acérrimo defensor de Baugh llamado David Lines, quien hizo públicos sus resultados pero poniendo en duda conclusiones escépticas que antes fijaban la edad del mango de madera en sólo 700 años como máximo, prefiriendo las que arrojaron miles de años a su favor. El problema es que Lines no precisó tampoco cuándo ni dónde se realizaron tales pruebas, algo que alejó de Baugh a muchos de los propios defensores de la teoría del martillo como un auténtico Oopart.
Empero, también han de celebrar los partidarios de Baugh que los estudios realizados por el Instituto Metalúrgico de Columbia sobre el metal, precisaran que está formado por un 96,6 % de hierro, más 2,6 % de carbono y menos de un 1% de azufre. Tanta pureza del hierro es algo que sólo se ha venido a conseguir en tiempos más bien recientes de la historia de la metalurgia y no en la época en que se declara encontrado, según los creyentes, aduciendo con ello, además, que había un civilización anterior tecnológicamente muy parecida a la nuestra y que fue capaz de producir esta pieza hace millones de años. Lamentablemente, no están de acuerdo con esto otros científicos, quienes declaran que sólo se trató de una técnica metalúrgica abandonada con el tiempo.
Finalmente, cabe señalar que el tipo de martillo que se encuentra atrapado en la roca de Texas tiene el diseño que era típico para estos instrumentos en el tipo de herramienta que se empleaba en esta parte de los Estados Unidos durante el siglo XIX, para minería y otros oficios, observación que no pocos investigadores han hecho notar reiteradamente.
Oopart o no, entonces, el famoso Martillo de Texas seguirá dando mucho que hablar y más aún que discutir sobre su propio origen, supuesto o real.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Existe un error importante en la descripción traducida de la composición del metal del martillo
Donde dice CLORO debe reemplazarse por CARBONO

Criss Salazar dijo...

OPs! muchas gracias. Tiene toda la razón razón. Lo que pasa es que este artículo fue pasado del castellano al inglés y después traducido otra vez desde esa copia al castellano, pero el texto original ya perdido decía Carbono.

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