martes, 13 de marzo de 2012

UN HITO EN EL POBLAMIENTO DE LOS BARRIOS DE LA AVENIDA IRARRÁZAVAL

Aviso de venta de terrenos, del 20 de diciembre de 1914.
Antes llamada como el Camino a Ñuñoa, la actual avenida Irarrázaval lleva este nombre en homenaje a don José Manuel Yrarrázaval, Ministro de Interior que firmó el decreto de creación de la comuna de Ñuñoa en 1891. Su poblamiento ha sido gradual, asimilando antiguas chacras y quintas, creciendo al mismo ritmo en que la ciudad de Santiago se ha ido desbordando de sí misma, algo que se refleja en la arquitectura de muchos de sus barrios, como dando testimonio de los períodos en que surgen y se consolidan.

Precisamente en aquellos años, las obras públicas habían permitido ampliar la urbanización de la ciudad hacia el oriente, hasta entonces accesibles sólo por este Camino de Ñuñoa y el Camino de Las Condes, que coincide con la actual avenida Providencia. Las villas y poblaciones que podríamos considerar como de características más "modernas" comienzan a aparecer hacia 1894, aunque su aspecto era todavía muy rústico, no más distintas de una aldea o caserío. A la sazón, la densidad poblacional en toda esta comuna de chacras y fundos continuaba siendo bajísima, rondando los 1.200 habitantes. Sin embargo, estaba en notable crecimiento que se aceleraría en los años siguientes: para 1902, los pobladores de la comuna ya superaban las 7.500 almas.

Avenida Irarrázaval se convirtió en la arteria principal de la comuna, estatus que mantiene hasta ahora, fluyendo desde ella la urbanización hacia sus costados y hacia los sectores más cercanos a la cordillera metropolitana.
Se habían abierto caminos nuevos, además, como el de la Cintura o avenida Oriente, en actual Vicuña Mackenna hacia las avenida Matta, y la pavimentación de avenida de los Quintas en 1919, correspondiente a la actual Bustamante. También se construyó el tranvía de "carros de sangre" (caballos) que recorrían la avenida Irarrázabal hasta el fundo de Los Guindos y otros terrenos que fueron loteados alrededor, especialmente aquellos que habían pertenecido a los jesuitas.
Aviso de venta de terrenos, del 24 de diciembre de 1914.
Zona aproximada donde se realizaron los loteos de Ñuñoa, en base a plano de los años veinte (clic encima para ampliar).
Un acontecimiento de gran importancia para el poblamiento de la comuna, tuvo lugar en medio de estos hechos, hacia fines de 1914, cuando una de estas poblaciones que habían sido trazadas sobre las chacras antiguas entró en remate, apareciendo sobre ella, después, muchas casas que en estilo y comportamiento de barrio, podríamos identificar como "típicamente" ñuñoínas, propias del cariz que mantuvo esta comuna por casi todo el resto del siglo XX y que aún puede ser reconocible en algunos de sus vecindarios más tradicionales.

Se trataba de la Población Valenzuela Bernales, ubicada aproximadamente en lo que es, en nuestros días, el conocido barrio Infante-Manuel Montt, uno de los más típicos y tradicionales de la comunidad ñuñoína, y cuya parte central nació cuando, a mediados del mes de diciembre de ese año de 1914, se ofrecieron en venta 44 lotes a la altura del 909 de Avenida Irarrázaval. Según los avisos publicados el 20 de ese mes, los precios partían desde los $3.000 por lote y sin interés ni necesidad de pagar "nada al contado". Los terrenos eran prometidos "con frente a la Avenida Manuel Montt e Irarrázaval".
El cuadrante de los sitios en venta era avenida Irarrázaval por el Sur y avenida General Saavedra al Norte. Creo que esta última se corresponde hoy a una parte de avenida Sucre. Por el Oriente, los límites estaban señalados en avenida Manuel Montt, mientras que al Poniente, colindaban con el Cuartel de Remonta de Caballería, ubicado por ahí cerca de la esquina del ex callejón de Azolas, más tarde llamado José Miguel Infante.
Los compradores no tardaron en llegar hasta las oficinas del vendedor, Carlos Ossandón B., ubicadas en Huérfanos 1080. Corrieron a aprovechar esta ganga y, en menos de dos días, los 44 lotes estaban todos vendidos. Tanta fue la demanda de terrenos que Ossandón hizo publicar un nuevo aviso en la víspera de la Navidad de 1914, en el diario "El Mercurio", donde invitaba a los interesados que no alcanzaron a llegar a tiempo a la venta, a "que pasen a inscribir sus nombres para tenerlos presentes antes de lanzar otra población igual que está en estudio".
Por supuesto, éste fue el primero de varios loteos y ventas más. La población resultante de esta nueva urbanización, fue edificada con casonas antiguas y edificios de uno o dos pisos y jardines característicos de las casas de la comuna de Ñuñoa. Todavía es posible encontrar algunos vestigios originales de las viviendas del loteo dentro de este conocido barrio capitalino, con cierta belleza y elegancia artística que recuerdan el pasado más lujoso que tuvo este sector, probablemente uno de los primeros en adquirir el aspecto que, como he dicho, sería característico de las viviendas de Ñuñoa surgidas sobre viejas haciendas y fundos: balcones con figuras decorativas, enredaderas trepando las casas y hermosas balaustras.
Todavía es posible encontrar tramos de calles del sector de la Población Valenzuela Bernales y sus alrededores, con los adoquines del primer pavimentado realizado en estas calzadas, alguna vez muy características de la comuna.
El avance de la urbanización actual, sin embargo, ha afectado este sector de la comuna de Ñuñoa notoriamente. En distintas épocas, se han levantado departamentos populares y otros más nuevos, abarcando vastos sectores que antes eran ocupados por las viejas casonas remontadas a esos loteos post-Primer Centenario. Adyacente al barrio de marras está, además, el famoso conjunto residencial para los suboficiales de la caballería conocido como Población Leopoldo Urrutia, levantada en 1928 hacia el sector de Irarrázaval con Antonio Varas también cuando fuera urbanizado tras los loteos de aquellos años, en este caso con villas diseñadas en los planos del gran arquitecto nacional Luciano Kulczewski.
Los últimos adoquines ya fueron reemplazados hace tiempo por el asfalto y en el sector de Irarrázaval, donde fue edificado el Teatro California, hoy está Teatro Municipal de Ñuñoa.
Pese a todo, todavía es posible pasear por esos barrios e identificar algunas de las casas más antiguas que pudieron haber surgido de esos loteos iniciados hace cerca de una centuria.

6 comentarios:

Taty Cascada dijo...

Mi querido Ñuñoa, amo esta comuna y ¡cómo no amarla! si nos ofrece vistas privilegiadas, habitantes atentos y ornamentadas calles.
Mis saludos.

Sebastian dijo...

Gran parte de mis años de Universitario los viví en Ñuñoa, es el unico lugar de Santiago metropolitano donde senti el mismo aire que siento en mi amado Puerto Varas, ese aire antiguo y tranquilo.
Me intereso el plano de 1929, ¿donde puedo encontrarlo en buena resolución?

Criss dijo...

Lamentablemente, sólo lo tengo en ese tamaño, pues es una lamina muy pequeña publicada en un libro de expositores. De todos modos, la Biblioteca Nacional tiene planos de la época.

Sebastian dijo...

Gracias Criss, esa interesante la lamina, tanto por los nombres antiguos de las calles como por mi afición por planos y mapas antiguos. Saludos

Lulú dijo...

Mi abuela, quien falleció el 2010 a los 100 años, nos contaba que vivió su infancia en una casa quinta en Irarrázabal con Pedro de Valdivia y siempre recordaba su dichosa vida de campo en ese lugar, sobretodo en las veces que tomaba leche de cabra. Muchas gracias Criss por publicar esta entrada, me has hecho recordar a mi querida Memé.

Pato dijo...

Yo pasé toda mi infancia en Ñuñoa. Viví desde el año 1946 al 1964 en la avenida Pedro de Valdivia entre Boonen Rivera y Diagonal Oriente. En mi infancia aún circulaban tranvías por P. de Valdivia. La calle Diagonal Oriente no existía, allí había una quinta con vacas. Posteriormente desaparecieron los tranvías, se ensanchó la avenida. Se abrió la calle Diagonal Oriente. Ibamos al cine al teatro Rialto, en av Pedro de Valdivia con Capitán Orella, o al cine Ñuñoa de Irarrázaval al lado de la Posta 4. También al cine Hollywood. Al lado del Hollywood había una gran barraca que se incendió y durante años quedó un sitio eriazo donde cada año para septiembre se instalaba un circo, al que nuestros padres nos llevaban siempre con mi hermano. Hasta que se construyó allí el supermercado Almac. Estudié en el viejo Liceo 7, en sus vetustos edificios de Irarrázaval entre Carmen Cobarrubias y Manuel Montt.
Hasta el año 1973 viví en Ñuñoa, después de la av. Pedro de Valdivia en la avenida Brown Norte, durante todo mi período universitario. Desde hace 37 años vivo en Francia, pero cada vez que vengo a Chile no puedo dejar de visitar esta Ñuñoa que me trae tantos nostálgicos recuerdos!

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