miércoles, 7 de marzo de 2012

ENCONTRANDO LA FUENTE DEL ENCUENTRO

Coordenadas: 33°26'53.84"S 70°40'5.64"W
Tengo una opinión más bien conservadora sobre el arte contemporáneo, pero admito que la llamada Fuente o Pileta del Encuentro me parece una de las obras más interesantes de su tipo que existen por este lado de la capital, caracterizado por la modernidad de un concurrido Barrio Universitario construido sobre los restos de un Santiago más antiguo e histórico, coronado por mansiones suntuosas que ahora son sedes de casas de estudios e instituciones. La combinación de dos etapas de la vida de Santiago en este mismo vecindario ha sido, para gran sorpresa, muy prodigiosa y positiva.
Curiosamente, sin embargo, no existía un monumento o pieza ornamental que permitiera señalar el primer paso en la avenida República, arteria matriz de este barrio de estudiantes. La idea de instalar una fuente alusiva a la rica actividad de sus cuadras surge durante la alcaldía de Joaquín Lavín, quedando encargada al elogiado escultor nacional Mario Irarrázabal Covarrubias, famoso por sus manos monumentales y las concentraciones de gente representadas en sus obras, tal como en este caso.

La fuente fue inaugurada en abril del año 2004, allí en la plazoleta a la entrada de la República, donde empalma con la Alameda Bernardo O'Higgins. Por esta razón, ya hay quienes llaman esta pequeña área verde como La Plaza de la Fuente.
 

Diría que la obra tiene el típico estilo de trabajo de Irarrázabal y, de hecho, semeja mucho a otra conocida pieza artística que el autor mantuvo en exposición dentro del Museo de Bellas Artes. Como se sabe, Irarrázabal es un artista que combina la abstracción pero sobre un predominio figurativo de las imágenes, trabajando principalmente sobre materiales asociados tradicionalmente al rubro de la construcción, como metal, hormigón, madera o piedra. Su más famosa obra acá es, quizás, la mano monumental del desierto de Atacama, que saluda a los viajeros la proximidad de la ciudad de Antofagasta.
La Fuente del Encuentro está compuesta por una enorme base o media esfera cóncava, desde donde brota al centro una pileta de agua con suavidad y sin salpicaduras. A decir verdad, el agua que cae desde ella es la que sólo chorrea por los costados, pues la fuente interior de la pila está permanentemente llena, al tope, alimentada por el surtidor central.
Alrededor del borde de esta media esfera, estás las 12 figuras de pie semejantes a las siluetas de hombres comunes que se conglomeran como si miraran hacia el interior de la pila, cual si algo interesante dentro de ellas convocara "el encuentro" que allí se produce. Todo está hecho en material de bronce.
Quizás Irarrázabal quería reflejar en esta fuente, el atractivo que representa este mismo barrio, siempre lleno de camarógrafos y curiosos mirando sus maravillosas cornisas y fachadas antiguas del Barrio República, declarado Zona Típica por el Consejo de Monumentos Nacionales, en 1992. Muchos puntos de reunión a los que les faltaba, precisamente, esta fuente pública.
El conjunto de la fuente y sus partes no es de gran altura, pues calculo que las cabezas de los pequeños personajes que protagonizan la escena del "encuentro" deben estar a unos dos metros del suelo, más o menos.
Reflexivamente hablando, el Barrio Universitario tiene una innumerable cantidad de puntos de encuentro. Sin embargo, la fuente de Irarrázabal le ha dado uno nuevo, rotundo y decisivo para quienes necesiten reunirse acá: precisamente el que faltaba a la entrada de esta avenida República, calle de utilidad cada vez más peatonal. La rodean pequeñas áreas verdes y escaños para hacer más grato y descansado cada uno de estos "encuentros" sobre las piedras adoquinadas del sector.

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