martes, 6 de marzo de 2012

¿EL PRIMER SALÓN DE TÉ PARA ARRIBISTAS SANTIAGUINOS?

Aviso de "El Mercurio" del 3 de diciembre de 1908
Coordenadas: 33°26'23.72"S 70°39'10.42"W (aprox.)
Sí: hay algo de sarcasmo clasista en este título. A decir verdad, no sé si era el salón de té el que prefería a los arribistas, siúticos y cuiquillos, o bien eran estos los que iba a dicho salón con la esperanza de atrapar algún reflejo de luz en el brillo ajeno sobre sus abanicos o abrigos. Ubicado en Huérfanos 1160, en el actual barrio del Cine Grand Palace, en su publicidad impresa en los diarios de esta ciudad de hace más de un siglo, especialmente en las páginas de "El Mercurio", los redactores decían claramente que éste era "El único preferido por la alta sociedad".
La redundancia es del publicista, por cierto, no mía, y significaría entonces que el salón era simplemente el favorito de la "alta sociedad", y no otro... "El único preferido" es casi un estatus de monopolio, aunque creerle a todos los mensajes publicitarios de aquella época nos convertiría en una masa frenética de supersticiosos, bebedores de vinos mágicos y adictos a tónicos que previenen la muerte por corriente de aire. Lo más probable es que su concepto de venta haya sido sólo una ambiciosa y soberbia aspiración aristocrática, por consiguiente.

¿Quién prefería a quién, bajo la aparente sencillez honesta pero orgullosa de este mensaje? Ni idea. Quizás ambos, salón y público, se necesitaban mutuamente para mantener activo el recurso de la imagen de la buena cotización aristocrática y señorial. En nuestros días, un lema de campaña publicitaria semejante al de este salón, sonaría a sospecha instantánea de precios caros y a esas empanaditas de una pulgada con un huevito con queso adentro y valen como $3.500 cada una. Y aún si no inspirara eso, sí sonaría entonces la risotada correspondiente a todo sucucho con pretensiones de salón del té aristocrático, mismo que la convivencia con los ingleses nos introdujo con horario y todo en nuestra cultura nacional.
Démosle crédito al viejo Salón de Té de Huérfanos: Sus avisos publicados como calugas por las atochadas páginas de los diarios de fines de 1908, justo en fiestas navideñas, efectivamente parecen estar haciendo ostentación de su clientela (real o imaginaria), confirmada en el tipo de eventos de alta sociedad que también ofrece: "Matrimonios, Tertulias, Bailes, Banquetes, Kermesses".
Más encima, la ilustración muestra un grupo de aristócratas reunidos en torno a una entretenida conversación y donde destacan, además, las elegantes invitadas por sobre los hombres asistentes. Alta sociedad, no hay duda, y el Salón de Té de Huérfanos se jacta de ello. El bajo pueblo prácticamente nunca aparecía por estos salones. Además, el tecito y las galletitas, los pais (pie), kuchenes y pastelillos pasan a ser secundarios en el oneroso rito de la asistencia al buen local: la motivación es el encuentro, la charla o la reunión social, y no el hambre o sólo cumplir con la hora de la "once".
Vista de calle Huérfanos hacia 1920.
Vista actual del lugar de la numeración Huérfanos 1160. El antiguo edificio donde estaba el salón de té, desapareció hace mucho tiempo.
Está demás decir que las fotografías de la época muestran una calle Huérfanos muy distinta a las que vemos en imágenes posteriores. Las casas son bellas, de aspecto clásico y victoriano. Ostentan grandes accesos, cornisas, fachadas decoradas y dos o tres pisos. En alguna de ellas se ubicó este antiguo Salón de Té de Huérfanos, del que ahora parece no quedar ninguna referencia en fuentes, como si nunca hubiese existido, a pesar de los varios otros cafés que se recuerdan de Santiago Cento, como el Goyescas, el Santos, el Paula o el Olimpia. Sólo su publicidad impresa permite concluir y conjeturar en torno a esa dirección específica de calle Huérfanos 1160.
Pero también nos permite adivinar cuándo se pudo acabar: trabajos de demolición de estos edificios comienzan hacia 1930. Para la década siguiente, dos grandes edificios de oficinas todavía en uso, estaban ya levantados sobre las cenizas del antiguo barrio de fachadas con ventanas de marco y balcones de balaustras.
El actual número 1160 es el acceso a la Galería Alessandri, en nuestros días, junto a la Librería de la Editorial Jurídica de Chile por un lado, y las Gelaterías Bravíssimo, por el otro, además de otras tiendas comerciales más populares. Me han dicho que el número original del salón debe ser mucho más al Poniente, probablemente más cerca del Barrio Brasil, pues sería anterior al ordenamiento de numeraciones de la ciudad. Como referencia, por ejemplo, hubo una época en que se encontraban direcciones con número 200 en Huérfanos entre las calles Ahumada y Bandera.
Sin embargo, tengo información a mano que permite suponer que una corrección numérica que ya estaba vigente en 1908 y que la ubicación correcta del salón tendría que ser, entonces, la que aquí señalo o muy cerca de ella, pues está también dentro de cuadras comerciales de Santiago Centro donde podría esperarse la presencia de un negocio como éste.
Como sea, de la "alta sociedad" y si acaso fue tal su público que lo hizo "el único preferido", nunca más se tuvo noticias.

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