jueves, 15 de marzo de 2012

CUANDO ABUNDABAN EN SANTIAGO LAS CASAS-PILARES DE ESQUINA

Fotografía de una casa-pilar de La Chimba (probablemente la ex Posada de la Cañadilla, aunque en otras fuentes aparece como la casona del mismo estilo que estuvo ubicada en Alameda con Lastarria) ya convertida en tienda de abarrotes, en el momento en que era adoquinada la avenida. Se observa su estupendo pilar esquinero, en el acceso principal del edificio.

En este artículo, que también usé por base para la presentación de un texto publicado el año 2010 por Memoria Chilena para el ciclo "Artículos para el Bicentenario", abordaré de manera general este interesante tema sobre una característica de la arquitectura de origen colonial en Santiago de Chile: casos famosos de casonas antiguas con el notable detalle de los pilares de esquina, maravillas que prácticamente han desaparecido ya del paisaje urbano de nuestra capital a pesar de que fueron muy abundantes en los tiempos coloniales de la Zona Central.
Tales columnas de vértices en las cuadras antiguas eran un elemento que estaba presente con singular frecuencia, especialmente entre los siglos XVIII y XIX. Algunas eran de troncos gruesos labrados con formas decorativas; la mayoría, sin embargo, eran de concreto o roca tallada, pues tenían por función soportar el peso de la estructura superior del vértice de las casonas, frecuentemente con segundo piso, sin perturbar el tránsito de los peatones por abajo. También servían para un aprovechamiento particular del espacio en las esquinas sin sacrificar el área construida de la casa que las ocupaba.
El investigador Eugenio Pereira Salas comentó alguna vez, que este detalle arquitectónico del pilar era más bien típico de los edificios que destinaban desde su origen parte de su planta baja al comercio. Revisando las imágenes y las fotografías con que cuento, parece ser esa la precisa característica, por cierto, ya sea en el viejo barrio Mapocho o bien en las proximidades de la ex Cañada de la Alameda de las Delicias.
Fotografía publicada por Carlos Lavín en 1947, donde se observa la esquina de Independencia con La Unión (hoy Profesor Zañartu) con el antiguo edificio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile al fondo. Esta última construcción fue destruida al año siguiente por un incendio y la casona se demolió hace muchos años. Hoy su espacio es ocupado por centro cultural y bibliotecario.
Vista antigua de la casa-pilar de Recoleta, actual Monumeno Histórico Nacional, en imagen del Archivo Fotográfico Sala Medina.
Aspecto del pilar de la casa de Recoleta en los años cuarentas. Se observan la fecha del construcción y el nombre del primer propietario grabados en el capitel.
El pilar de esquina es un elemento de construcción que se repite mucho en otros lugares de América, como Colombia, México y Argentina. Corresponde a un detalle especialmente propio de período hispano-colonial. Acá en Chile, abundan también en la ciudad de San Felipe (donde muchas aún están en pie); por otro lado, un importante museo histórico de Rancagua fue fundado por el actor Alejandro Flores precisamente en una casa de este tipo en esa ciudad, que había sido de su propiedad. A pesar de ello, es claro que sólo contados casos de construcciones de este tipo, probablemente no más que unos pares, sobrevivieron hasta nuestros días en la parte central de la ciudad de Santiago, convirtiéndose ya sólo en una curiosidad. Todas las demás han desaparecido por envejecimiento, por terremotos o por la picota del progreso.
Para René León Echaíz, el pilar de esquina proviene del entendimiento arquitectónico colonial de siglo XVII, cuando no eran más que un simple poste especialmente utilizado en construcciones rurales. Aunque su origen es andaluz, el autor propone la posibilidad de un ancestro local en Chile: la columna o pilar que se colocaba entre los indígenas frente a los ranchos o las rucas para sostener un techo accesorio. Sin embargo, será en el llamado "período barroco" del siglo XVIII que se vuelven más complicados, siendo construidos ahora de piedra, de ladrillo o bien madera pero con decoración tallada en su estructura. La famosa Posada del Corregidor, ex "Filarmónica" de los tiempos de Diego Portales y sus fiestas con estanqueros, proviene de este período.
El barrio de La Chimba, al otro lado del río Mapocho, parece haber sido privilegiado antaño con la presencia de hermosos pilares esquineros. El más importante de ellos, casi en las orillas de la garganta del río, aún existe en la casona de avenida Recoleta exactamente en la esquina de la ex calle del Cequión, después llamada Andrés Bello y hoy conocida como Antonia López de Bello. Este barrio comercial está situado a un costado de la Iglesia de la Recoleta Franciscana, y su pilar esquinero alcanzó a ser visto y quizás tocado por el propio Fray Andresito, pues tiene inscrita la fecha de levantamiento de la casa: 1806, construida por don Rafael Cicerón, siendo declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Supremo Nº 646 del 26 de octubre de 1984.
Otra hermosa casa-columna chimbera se ubicaba en la ex Cañadilla, hoy avenida Independencia, en la actual esquina con Profesor Zañartu cerca del Hospital San Ramón y del Cementerio General. Se trató de un antiquísimo centro popular llamado la Posada de la Cañadilla, donde se celebraron grandes fiestas de este barrio de chinganas y fondas, en la entonces periferia de la ciudad de Santiago. Después, la casona se convirtió en tienda de abarrotes.
Carlos Lavín estudió esta caso-pilar y publicó algunas de las últimas fotografías que se conocen de ella, en 1947, antes de comenzar su decadencia y después su destrucción final, que la llevarían a la demolición definitiva.
La famosa Posada de Santo Domingo, según dibujo de Eduardo Secchi en "Arquitectura en Santiago". A la izquierda del edificio, se observa la columna de esquina que, según este autor, habría tenido la casona.
 
Reconstrucción de una casa colonial, aparentemente de la residencia de Francisco de Aguirre, según el pintor Jorge Anfruns. Puede observarse la columna en el vértice de la casa y otro pilar en la esquina vecina.
 
Imagen de la casona que existía en calle Catedral esquina oriente con Amunátegui, en los tiempos es que era utilizada como almacén. Fotografía publicada en "La arquitectura en el Virreinato del Perú y en la Capitanía General de Chile", de Alfredo Benavides Rodríguez.
Una casa-pilar existió, además, en el barrio de calle Arturo Prat, por ahí por la segunda cuadra desde la Alameda de las Delicias, más exactamente en la esquina Suroriente de Prat con Tarapacá. Esta bella estructura existía todavía en los años veintes, a juzgar de fotografías pertenecientes al archivo Chilectra. Su particularidad es que este pilar pudo haber sido de madera de una pieza, tallada sobre un tronco, según se observa en la fotografía que de ella se conserva. Sin embargo, la casa era un tanto distinta a las que tradicionalmente ostentaban una columna esquinera: no tenía segundo piso, luciendo un hermoso techo de tejuelas casi encima de la columna. De ahí quizás la necesidad de que no fuese de piedra. Sin embargo, se cumplía el principio de que la construcción alojaba un local de características comerciales en su planta inferior.
La famosa Posada de Santo Domingo, en cambio, estaba ubicada en la actual plazoleta con una fuente francesa situada justo al frente de la Iglesia de los Dominicos, en calle Santo Domingo y muy cerca de nuestra Plaza de Armas. Hemos hablado de ella también cuando nos referimos a los principales locales de venta de "picarones" en el siglo XIX.
Sady Zañartu comenta que la Posada se remotaba a establecimientos anteriores de los años de la Conquista, allí ubicados. Existen fotografías de su espléndida fachada, pero generalmente no se ofrecen muchos datos gráficos del aspecto general de la construcción. Al ser demolida en 1931, su aspecto original ya había cambiado un tanto por algunas remodelaciones y modificaciones. Sin embargo, en un dibujo de Eduardo Secci publicado en el trabajo "Arquitectura en Santiago", se observa que la posada tenía una columna de esquina en la parte de su estructura que daba a la conjunción de las calles Santo Domingo con la actual 21 de Mayo, sobre la cual había un altillo a modo de segundo piso.
Cabe señalar que otra columna de esquina existe también en la Casa de Velasco, en la esquina del cruce de las calles Santo Domingo y Mac Iver. La mansión data de 1730 aproximadamente, y fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 6.006 del 10 de septiembre de 1981. Sin embargo, debe aclararse que hay imágenes antiguas que parecen no mostrar este detalle de la columna en la estructura. Esto se debe a que el pilar (que hasta donde sé es original, pero tomado de otra residencia) fue agregado después por el arquitecto Víctor Heal, mismo que reconstruyó el segundo piso del imponente edificio hacia 1928, pero respetando el criterio de diseño del siglo XVII.
Cabe indicar que esta columna está adosada al vértice de los muros de la Casa de Velasco y, a diferencia de otros casos, no funciona como pasillo para el tránsito peatonal tras el pilar, pues no funciona en el contexto espacial que se le daba en la Colonia, sino solamente inspirada en él.
Otra reconstrucción artística de Jorge Anfruns, esta vez de la esquina de la Cañada (futura Alameda de las Delicias) con San Ignacio. Puede verse otro pilar esquinero en el edificio de la antigua escuela.
Imagen antigua de la columna en la esquina de la Casa de Velasco, en Santo Domingo con Miraflores, que se construyó en la primera mitad del siglo XVII. Otra casa con pilar esquinero declarada Monumeno Histórico Nacional, aunque este detalle parece no ser original de la casa sino hasta su reconstrucción y remodelación, en 1928.
Antiguo local comercial de calle Arturo Prat esquina Tarapacá, fotografiada el 4 de mayo 1920 (archivo fotográfico de Chilectra). Todas estas construcciones ya están desaparecidas. A diferencia de otros casos, esta columna de esquina no soporta un segundo piso y aparenta ser de madera.
Existió otra casa-pilar de origen colonial también en el sector de Catedral con Amunátegui, en la esquina de Catedral según algunas fuentes, y entre Agustinas-Huérfanos según otras referencias. Albergó en sus últimos años alguna tienda de abarrotes y luego fue demolida, hacia los años treinta. Era una típica construcción de este tipo, con segundo piso y pequeños balcones.
También existió una famosa casa con un pilar de piedra en la esquina suroeste de Santo Domingo con Teatinos, según se desprende de otros textos de Sady Zañartu. Esta casona fue la primera de su tipo construida de cal y ladrillo en Santiago del Nuevo Extremo, técnica usada más bien para grandes obras (templos, tajamares, etc.), perteneciendo al jesuita Sebastián de Lecaros. Fue conocida en su época como "La Bastilla", pues el año de su construcción, 1789, coincidió con el de la Revolución Francesa.
En los tiempos de la Independencia, cuando funcionaba como hostal, "La Bastilla" habría sido propietada también la mítica Negra Rosalía, una mujer negra y gorda de origen, peruano a la que se adjudica la introducción de los "picarones" en la tradición chilena. También había sido la sede del primer servicio de correos de la Patria Nueva.
Pero la más famosa de las casas-columnas de Santiago y que, afortunadamente, aún se encuentra en pie, es sin duda la conocidísima Posada del Corregidor Zañartu, allí en la otrora pecaminosa y chinganera calle de las Ramadas, actual Esmeralda. Este hermoso sitio de la ciudad, que data de mediados del siglo XVIII aproximadamente, es uno de los más valiosos para la historia y el turismo local, por lo que fue declarado Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 3.861 del 29 de julio de 1970.
Aunque las remodelaciones de la entrada de la Posada han ocultado la funcionalidad del pilar ajuntándosele puertas de madera, puede observarse la atractiva columna de vértice que, si bien no está en la conjunción de las calles de esta cuadra (el trazado original ha cambiado), sí coincide con la esquina de la casona, que da hacia la Plaza del Corregidor.
Conviene aclarar que nunca vivió allí en la Posada el Corregidor Zañartu, como se cree producto de una leyenda creada por uno de sus descendientes, que compró la casona y la rebautizó así en su homenaje, además del largo período en que funcionó como restaurante bohemio explotando la misma historia. La verdad es que la casa que Zañartu tuvo en este barrio quedaba al otro lado de la Plaza de Abastos (hoy Mercado Central) por el lado de calle Puente con Aillavilú, y le sirvió como observatorio de vigilancia para la construcción del Puente de Cal y Canto. Y aunque en el primitivo Barrio Mapocho había varios ejemplos de casas-pilares, como en la esquina de Puente con San Pablo, ésta en particular que perteneció a Zañartu carecía de dicha característica, pues era una vivienda más sencilla.
Así, pues, hubo una época en que Santiago tuvo muchos referentes de casas-pilares en su paisaje urbanístico de remonte colonial, de los que estos mencionados ejemplos fueron sólo una fracción minúscula.
Fue una lástima que este patrimonio no haya sido oportunamente conservado y sólo tengamos, hoy día, un puñadito de casos en que tan valiosos pilares esquineros, tal vez no más de dos importantes, han logrado doblarle la mano en el tiempo a la destrucción y al acoso inclemente del progreso.
Desaparecida casona en la esquina de las calles Puente y San Pablo, hacia inicios del siglo XX, en imagen de las colecciones del Museo Histórico Nacional.
Columna esquinera de piedra en el acceso de la Posada del Corregidor Zañartu, en calle Esmeralda, en otra obra de Anfruns. La casona también ha sido declarada Monumento Histórico Nacional.

2 comentarios:

Sebastian dijo...

Interesante el dato sobre mi tocayo y antepasado Sebastian de Lecaros, a pesar de saber de su existencia por mi arbol genealogico no tenia idea lo de "La Bastilla".
Saludos Criss

EUGENIO dijo...

me agrado bastante este blog al observar sus pots.. creo que los visitare mas a menudo..

un saludo cariñoso..

eugenio y margarita.





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