domingo, 4 de marzo de 2012

AUGE Y CAÍDA DEL NEGRO CARLOS Y DE SU BURDEL EN CALLE MAIPÚ

Imagen de la entrada de la calle Maipú en 1997, antes de la apertura del centro comercial que allí existe ahora, ocupando los terrenos que antes pertenecían al burdel y las casas vecinas. Fotografía publicada por el diario "La Tercera".
Coordenadas: 33°26'58.38"S 70°40'32.70"W (aprox.)
Así describía Joaquín Edwards Bello el ambiente de antiguos burdeles del Estación Central en su libro "El Roto", ése donde habla extendidamente de un mítico burdel llamado "La Gloria", pero en este párrafo refiriéndose a la calle Maipú de los años del Primer Centenario:
"Mujeres de vida airada rondan por las esquinas al caer la tarde; temerosas, embozadas en sus mantos de color indeciso, evitando el encuentro con policías... Son miserables busconas, desgraciadas del último grado, que se hacen acompañar por obreros astrosos al burdel chino de la calle Maipú al otro lado de la Alameda."
Por cerca de 60 años o más, Maipú fue una de las más importantes concentraciones de prostíbulos en estos barrios de rotos obreros y bravos en Santiago, donde los pañuelos de la cueca de guapos se mezclaban con los golletes usados como navajas. Todas estas calles y cités adyacentes a la terminal de los ferrocarriles y por los callejones paralelos a Matucana, solían ser reconocidos por su efusión de actividades nocturnas: bullentes del amor furtivo y remunerado, aunque quizás no llegaran a tener la magnitud y concentración vista en barrios tan legendarios dentro del oficio como fue el de Los Callejones de Licantén, entre 10 de Julio y Argomedo.
Sin embargo, los prostíbulos de calles como Maipú, con sus viejos caserones y fachadas abruptas dando geometría a las cuadras, parecen haber sido especialmente abundantes y solicitados en este lado de la capital, pues hay una gran cantidad de menciones literarias y periodísticas de ellos más o menos hasta los años sesenta, cuando la época romántica de las casitas de huifa y remolienda comenzó a precipitarse en una pendiente, en caída que jamás se detuvo.
EL BURDEL DE MAIPÚ 6
El quizás más inmediato de todos los lupanares en esta calle Maipú, estaba en el número 6 y casi en la esquina con la Alameda. Fue otro de los más populares que existieron entonces aunque, a diferencia de la mayoría que eran regentados por corpulentas y vividas cabronas como la famosa Tía Carlina (que tenía varias casitas también en esta calle, según cuentan), éste pertenecía a un capo machote del hampa y de los barrios bajos, conocido como el Negro Carlos: un rufián de aires galantes, temido y respetado, que hizo leyenda en la historia criminal de la ciudad y que, según se sugería de él en ciertas notas de prensa, paseó sus actividades por todos los demás rubros que estuvieron vinculados a la prostitución: explotación de mujeres, extorsión, tráfico de drogas, etc.
No me fue posible encontrar testimonios específicos sobre el burdel del legendario Negro Carlos, sin embargo. Sólo sé que su casita de niñas felices se hallaba en el costado poniente de la cuadra y muy cerca de la esquina, entre un grupo de residencias que fueron famosas, en general, en este mismo rubro, pero que ya fueron arrasadas por el progreso hace unos años, construyéndose en su lugar un centro comercial con entrada por la Alameda.
He encontrado, no obstante, algunas referencias sobre uno de los burdeles vecinos al famoso "Restaurante Colo-Colo", en el libro "Historiando el barrio" de Joel Guerrero. El restaurante y club existía justo en esta esquina de Maipú con la Alameda y, según testimonios de la época, el burdel inmediatamente vecino era uno de color café y verde, y se distinguía porque tenía adentro, por la entrada, un Cristo de lata de color rojo, aunque desconozco si era exactamente la casita que nos interesa o una adyacente.
Su dueño, el Negro Carlos, se llamaba en realidad Carlos Clodomiro Arias, y gozaba de gran respeto y reputación en el mundo del hampa. Hacía buenas migas con su amigo y compañero de correrías Lorenzo Varas Varas, alias el Cabro Carmelo, que también era propietario y regente de otro de los innumerables burdeles de calle Maipú, de modo que eran vecinos de barrio y colegas. Este último incluso aparece mencionado en alguna cueca brava ("Echándole el pelo", de Pedro Leal), por lo que puede presumirse de su popularidad en los bajos fondos de esos años. Ambos solían andar juntos de vacaciones o en sus visitas a los muchos clubes nocturnos que teñían de luces ácidas las noches del Santiago de aquellos días.
La cuadra completa donde estaba el burdel, solía encontrarse atestada de prostitutas, especialmente en la noche. La esquina con Alameda era famosa por la presencia del mencionado "Restaurante Colo-Colo", donde se bailaba tango, rock, rancheras y otros estilos. Era un lugar peligroso y muchos se sentían amedrentados por el clima ambiental. Muy cerca está el Cine Teatro Alameda, por cuya cuadra había tal cantidad y concentración de "mariposas nocturnas" que, según anota Luis Rivano en "El Apuntamiento", no dejaban circular normalmente a la gente por esa calzada. El cine y sus balcones eran vecinos a otro burdel que la Tía Carlina habría tenido allí, en ese lado de la cuadra (aunque otros testimonios orales señalan que habría sido en realidad de la igualmente célebre Lechuguina). Con su ubicación en la entrada de la calle, estas casitas de huifas del Negro y de la Carlina tenían una posición privilegiada para la prosperidad del negocio.
Pero todo tiene un final, y el del burdel de calle Maipú sobrevendría con el sangriento fallecimiento de su propietario, como veremos.
Así publicó el diario "La Tercera de la Hora" la noticia del asesinato del temido Negro Carlos, en una riña callejera de Cartagena.
LA MUERTE DEL NEGRO CARLOS
Como muchos otros capos de la noche, el Negro Carlos solía ir a veranear al balneario de Cartagena, hasta donde había partido en leal compañía del Cabro Carmelo. Era un verano extraño: había muchos incendios forestales por todo el país, fuerte agitación política, grandes tensiones diplomáticas y un grupo de astrólogos había profetizado el fin del mundo para esos mismos días... Precisamente allí, en el paseo costanero, lo estaba esperando la guadaña de la parca.
Una de esas noches de febrero de 1962, a las 5 de la mañana, tras haber estado en un cabaret y restaurante muy conocido allí entonces y casi de seguro pasados de copas (o con algo más adentro), ambos guapos comenzaron a piropear frente a la Playa Chica a una mujer de 22 años, llamada Fresia Valenzuela Torres, que registraba domicilio muy cerca de allí, en en la calle Casanova, y que acababa de cumplir una condena por hurto. Desgraciadamente, la mujer estaba acompañada de tres celosos gañanes: Fernando Bonelli Bonelli, de 34 años, carpintero recién salido de la cárcel; Máximo Fernando Olmos, garzón de 38 años; y Ramón Valenzuela Torres, de 16 años, hermano de la joven y sin empleo conocido. Los cuatro venían saliendo de otro cabaret de la Playa Chica, luego de bailar y beber toda la noche.
Según se constató policialmente entonces, los tres sujetos reaccionaron con inusitada violencia a los piropos de los dos sujetos, cerca de la entrada Sur del paseo de las terrazas del rompeolas. Diría que quizás influyó, también, la clásica y tradicional rivalidad existente entre los hampones y delincuentes de Santiago con los residentes en las ciudades del litoral central. Como sea, se arrojaron sobre el Negro Carlos y el Cabro Carmelo con puñales y barras de fierro, con las que le propinaron a ambos una agresión espectacular y brutalmente sangrienta. Incapaces de dar frente a tanta violencia, el Negro Carlos cayó herido de muerte, con la cabeza rota y hemorrágica; el Cabro Carmelo, por su parte, recibió estocadas y golpes que lo dejaron en estado grave. Sólo la intervención oportuna y providencial de un sargento y dos carabineros que aparecieron de súbito bajando por el callejón Los Suspiros, pudo detener la gresca y poner tras las rejas a los involucrados.
Los dos hampones heridos fueron llevados de urgencia al Hospital de San Antonio. Pero el Negro Carlos fue declarado muerto cuando todavía estaba en la ambulancia. Para bien y para mal (aunque parece que más para lo primero, según lo que sugiere la prensa), la ciudad de Santiago perdía así, a otro de sus míticos rufianes y guapos, de lo que Armando Méndez Carrasco denominara con tanto acierto como la cáfila del "Chicago Chico" criollo.
Sector de calle Maipú (vista hacia la Alameda, primera cuadra) donde estaba el antiguo burdel del Negro Carlos. El lupanar se hallaba más o menos en donde se observan los vehículos estacionados. El edificio que ocupa todo el sector pertenece al Paseo Comercial Alameda Maipú.
LA HORA DEL OCASO
Se especuló en la prensa que, tras el asesinato del Carlos Arias, se habría desatado toda una guerra sucia en el mundo del crimen y las mafias de barrios, pues el ataque a los dos guapos no sería perdonado por el estricto código de venganzas y territorialismo del mundo delincuencial. Ese mismo verano, además, había sido herido de gravedad un conocido hampón apodado el Rucio Bonito (no el del famoso crimen del Mercado Juan Antonio Ríos, sino otro posterior) en un intento por darle muerte, de modo que el bajo ambiente de la ciudad estaba incendiariamente desatado.
El burdel de Maipú 6, en tanto, no pudo volver a encontrar un regente con la estampa y temeridad de su fallecido dueño, cambiando de dueño y desapareciendo tiempo después, olvidado y superado por el semblante de la nueva ciudad de Santiago. Como muchos otros lupanares de la urbe, su cuartel fue echado abajo sin piedad: la totalidad de ese tramo de la cuadra en el que se encontraba fue demolido, de hecho, desapareciendo todo posible nido para las mujeres que alguna vez pasearon por allí ofreciéndose al mejor postor, o acaso al primero en aparecer, sin selectividades.
Todo este cuadrante despejado en el barrio fue dispuesto para la Cooperativa de Servicios Centro Comercial Alameda Maipú Limitada, y es ocupado hasta ahora por el Paseo Comercial Alameda-Maipú, con accesos por el número 3001 de la Alameda Bernardo O'Higgins, justo en la esquina con la calle Maipú. Fue inaugurado a fines de noviembre de 1997.
Del célebre burdel de Maipú 6 y de su temido propietario, ninguna huella queda a la vista.

15 comentarios:

Anónimo dijo...

muy interesante. Carlos Arias era mi abuelo. He estado tratando de obtener más información sobre mi familia. Este es el primer artículo que he encontrado sobre la familia Arias.

-Sarah Arias Brossoit

Anónimo dijo...

muy interesante. Carlos Arias es mi abuelo. He estado tratando de obtener más información sobre mi familia. Este es el primer artículo que he encontrado sobre la familia Arias.
-Sarah Arias Brossoit

Anónimo dijo...

Ese lugar era temido., quien se iria a meter ahí a esos Prostibulos.,., le robaban toda la ropa en la noche cuando estaba con la Prostituta y los flaites lo echaban desnudoa a la calle. Menos mal que desapareció toda esa Mierda.

Anónimo dijo...

Sara, cuéntame un poco de esos tiempos, mi padre podría ser uno de los "rufianes", dame algún contacto tuyo

Anónimo dijo...

La calle Maipú casi entera era de prostíbulos, los más pobres estaban cerca de lo que es ahora el Parque de los Reyes, yo recuerdo haber pasado varias veces por esa calle y las mujeres se ofrecían sentadas a la salida de la puerta o asomadas por las ventanas como monos. Ahora, ya no se ven prostíbulos tan notorios, pero los cabrones siguen operando bajo la forma de salas de masajes y similares. Te ofrecen los servicios de las damiselas en la calle, principalmente en el centro de Santiago.

Anónimo dijo...

Recuerdo haber ido en los años 80 despues del colegio y con uniforme a conocer la calle Maipu, yo estudiaba en el colegio alonso de ercilla y no tendria mas de 13 años. Recuerdo haber quedado impactado al ver a varias prostitutas no muy agraciadas y de gruesa contextura asomadas en la ventana y con poca ropa en la mencionada calle...Maipu.

Anónimo dijo...

Bueno para que toda la jente quede tranquila, todo lo que esta escrito en los peridicos es correcto. yo ya tengo 96 y vivi todo eso y en verdad fue muy entretenido ,para las personas como yo. que trabajamos en las minas y podiamos disfrutar de las cosas que Santiago nos efrecia,. esto fue una muy Buena cosa pami conosi a mi mujer alli y emos sido asta hace poco muy felizes y si calle maipu no abria escistido mi vida de minero abria sido muy sola

Anónimo dijo...

mi papa tambien fue parte de eso

Anónimo dijo...

olle no me digas que solo fuistes aver

Anónimo dijo...

Olle no me digas que solo fuistes a ver mentiroso

Anónimo dijo...

Qué me pueden decir de "El Rucio Bonito" alguien conoce rufianes de ese tiempo? es de gran importancia mi pregunta. Quisiera saber si hubo rufianes italianos o de descendencia italiana.

revis Market dijo...

La calle Maipu fue un hito social,fue como una ciudad aparte, con personajes que sufrian y vivian en sus calles, mujeres que enjugaban sus lagrimas en noches de desvelo. La zona Neuralgica se ubicaba en la primera cuadra de Alameda hasta la calle Romero, cerca de ahi tambien habia un cite llamado la tranquilidad.La calle Maipu tuvo personajes como el Charrito, El pato Curco.la vieja del piano o el loco Garcia, Mujeres hermosas como la Eliana del 23 que jamas debieron estar ahi. en fin recuerdos de una calle que reflejo la verdad de una epoca

revis Market dijo...

La calle Maipu es un hito social que refleja la vida real de una epoca, donde los guapos se respetaban,los delincuentes tenian sus codigos, donde la policia podia confiar en su s informacioines,. La calle maipu tenia su zona neuralgica desde la Alameda hasta la calle Romero, myuy cerca d ahi estaba el cite la tranquilidad ( su nombre lo dice todo) Esa calle tuvo personajes inolvidables en el sector como el Charrito, El Pato Curco, la vieja del piano o el loco Garcia, mujeres hermosas que nunca debieron estar ahi como la Eliana del 23. En fin la calle Maipu es el reflejo de una epoca.

Anita dijo...

Hola, yo tengo un expediente de un rufian italiano de apellido Michelasi, es de 1920 más o menos.

jose aguilera muñoz dijo...

Respecto al crimen del mercado Presidente Ríos de la calle Portugal en la cual participó el conocido Rucio Bonito, me agradaría si alguien puede indicarme como obtener algún
libro relacionado con el crimen y posterior fusilamiento del rucio bonito.

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