miércoles, 4 de enero de 2012

LA GALERÍA SAN DIEGO SE ACABÓ... ASÍ DE SIMPLE Y CRUEL

Hela aquí, poco antes de la demolición...
Coordenadas: 33°26'48.95"S 70°39'4.64"W

Cuando uno mencionaba la Galería San Diego, se venía a la mente de inmediato el pasaje comercial de la avenida San Diego 119, allí frente a la calle Alonso Ovalle, en este popular barrio que acogiera un intenso comercio y la otrora ajetreada vida nocturna, gracias a la gran cantidad de famosos clubes, cafés y centros de espectáculos que funcionaron en sus cuadras, desde Alameda de las Delicias hasta pasado Avenida Matta.
La verdad es que la galería que ostentaba este nombre exacto en la misma calle, estaba un poquito más arriba; más exactamente en el número 165 de calle San Diego. Con su desaparición, se han ido al olvido esas largas mañanas y tardes escolares vitrineando libros y revistas que ya eran viejas en esos años, en nuestras cimarras "intelectuales" del Barrio Matadero o la siguiente época universitaria, cuando San Diego todavía tenía más vigente que ahora esta característica que, por desgracia, parece que también se ha ido perdiendo, neutralizando lo pintoresco de esta antigua calle tan bohemia y cultural, donde las tiendas de libros usados alternan con teatros.
La Galería San Diego, para ser más precisos, era un estrecho pasaje con locales por la vereda poniente de la avenida. Quizás no fuera el rincón más famoso del comercio en San Diego, pero sí era uno de los más interesantes, surtidos y casi detenido en el calendario, como lo sería la pieza de la abuelita en una casa familiar. Así, en un espacio no muy grande, era posible encontrar gran variedad de revistas antiguas, piezas numismáticas, impresos, libros de colección y chapitas o prendedores. También podían hallarse cancioneros, cursos rápidos de instrumentos musicales, recetarios y publicaciones al estilo de los talleres de imprenta clandestinos de los años ochenta, en pilas o fardos con olor mohoso, características que fue muy propia en la calle San Diego antes de entrar al actual espiral de decadencia que afecta a gran parte de su comercio.
Edificio que alojaba a la Galería San Diego junto al vecino proyecto inmobiliario que le condenó a la desaparición (imagen de agosto de 2009). Poco después, sólo estaban los paneles detrás de los cuales se construye el edificio. En el extremo izquierdo está la "Casa del Huaso", pareada al edificio que iba a ser demolido.
Vista actual del sector, en diciembre de 2011, correspondiente justo a lo que se observa en el costado izquierdo de la foto anterior junto a la tienda "Casa del Huaso", verificándose la demolición completa del edificio de dos pisos en cuyos bajos estaba la galería. En su lugar, ahora se encuentran las oficinas de venta del proyecto inmobiliario.
Aunque algunos vecinos dicen que la galería se remontaba a los años veinte, el pequeño edificio residencial de dos pisos que ocupaba tenía más aspecto de corresponder a décadas posteriores, probablemente los treinta o cuarenta. De todos modos, los locales que alojó este pasaje comercial deben ser de los espacios de venta más antiguos que se conservaban todavía en calle San Diego: más bien pequeños, un tanto fríos y con rubros asociados a los tradicionales negocios que han existido en el barrio, como tiendas de libros usados, talleres de grabado en metal, antigüedades y cachureos.
Como los negocios de la galería apenas se veían desde afuera, pues el pasaje parece más bien la entrada a un cité o a un conventillo, los clientes llegaban allá siguiendo datos o bien eran leales a los comerciantes que allí se asentaron intentando exteriorizar su presencia con algún cartel o paloma publicitaria colocada afuera. Recuerdo que los libros eran particularmente baratos y podían encontrarse desde novelas clásicas hasta textos escolares de toda la historia de la educación chilena. Dicen, además, que algunos consagrados exponentes de las artes escritas pasearon alguna vez por este pasillo polvoriento buscando perlas para su biblioteca, alguna vez.
Sin embargo, como ha sucedido a tantos otros sitios de Santiago que quisiéramos creer estancados en el tiempo e inamovibles, el paso de los años efectivamente ocurrió y se volcó sin contemplaciones ni miramientos sobre ella, sellando el destino de la galería ante el progreso y la transformación de la ciudad.
El año pasado, una inmobiliaria compró el edificio del lado entre San Diego y la calle paralela Zenteno, y lo demolió con velocidad del rayo para comenzar un proyecto residencial. Tal como sucedió con la antigua casa de "El Rincón de los Canallas", la famosa picada del barrio en las noches de toque de queda, los viejos locales del edificio se echaron abajo llevándose una porción irrecuperable de la historia del vecindario.
Como el proyecto incluye también la demolición de la Galería San Diego y la construcción que los alberga, sus locales fueron clausurados, las cortinas metálicas bajaron y ya estaban parcialmente desmantelados cuando fui a fotografiarlos, como se ven en las imágenes que aquí reproduzco; las rejas se encontraban cerradas con un grueso y agresivo candado en aquel momento (agosto de 2009). El dueño de un kiosco ubicado justo afuera del pasaje me confirmó, entonces, que se preparaban ya para demolerla. .
Algunos de los últimos negocios que alcanzaron a funcionar en esta histórica galería fueron la Imprenta Láser (locales 4 y 7), Grabados Carlos Medina Bustos (local 5), Impresos Altamira (local 8), la Feria del Libro Usado (locales 1 a 3, me parece) y Conexión Gráfica (local 4). Si mal no recuerdo, también operó allí Ediciones Gabriela, trasladada ahora a otro lugar de la misma cuadra. Finalmente, cuando todo estaba decidido y la galería ya estaba desocupada, sólo quedaba pendiente la partida de un negocio de bicicletas y repuestos al lado, en el mismo edificio, además de algunos de los departamentos del segundo nivel. Al momento de escribir esto, una oficina de venta de departamentos "en verde" se encuentra en la planta que alguna vez perteneciera al edificio de la galería. No quedan ni los escombros del lugar, por consiguiente
San Diego está en crisis; lo sabemos. La mayor parte de su comercio ha cerrado y sus edificios están siendo botados, a consecuencia del mercado del valor del suelo en Santiago Centro. Al cierre de esta vieja galería comercial y del traslado del histórico bar "Los Canallas", se suman la partida del histórico local de "Los Braseros de Lucifer" hasta otro lugar de Santiago, además del cierre del restaurante chino "Ha Xin", los muebles "Tevito" e innumerables otros centros comerciales como supermercados, farmacias y cantinas antiguas.
La desaparición de la galería es, por lo tanto, consecuencia de cambios profundos e irreversibles que afectan al barrio.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es una verdadera lástima todo esto, cada día vemos derrumbada nuestra ciudad de Santiago.

Y este escrito ( con sus fotografías) quedarán como único registro de toda esta demolición de recuerdos.

Saludos, de una nostálgica

Alias dijo...

Con profunda pena compruebo que nuestro Santiago muere un poco cada día. ¿En setenta años mas, estos nuevos edificios habrán cobrado algo de espíritu, caracter o personalidad?....lo dudo, no tienen esencia ni la tendrán nunca, no creo que sean capaces de conformar un barrio, me atrevo a vaticinar que la mayoría de estos colectivos de departamentos terminará como los que se ven el edificio en donde habita Alexander de Large, el personaje central de la película "La Naranja Mecánica" de S. Kubrik.

Anónimo dijo...

La llegada del famoso boom inmobiliario solo ha servido para matar la historia y cultura que se encuentra impregnada en cada galeria y vivienda que van demoliendo...es una lastima adios al casco historico.

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