miércoles, 15 de junio de 2011

FRAGMENTOS DE LA ÉPOCA DORADA DEL VIDEOJUEGO (Capítulo 3): "FROGGER"

"Frogger" fue lanzado al mercado el 1981. Creado colectivamente por la compañía Konami y comercializado con licencia de Sega y Gremlin, este juego netamente de destreza y de buen cálculo estaba ideado más bien para niños, en especial el estilo de sus gráficas coloridas y dinámicas, pero sus principales consumidores acabaron siendo previsiblemente adolescentes y adultos adictos a los videogames.
El argumento central de "Frogger" imita la situación de algunos anfibios que salen de las lagunas o cambian de un río a otro pasando peligrosamente por caminos transitados y senderos de vehículos, además del acecho de depredadores. Consiste en llevar una rana salto a salto, desde la base de la pantalla hasta la parte superior y meterla dentro de un casillero, pero esquivando vehículos en una autopista y luego brincando entre lomos de tortugas y troncos de un río para poder alcanzar el objetivo, evitando cocodrilos y serpientes que amenazan con devorarla.
La rana moría si era reventada por algún vehículo, si se hundía su tronco o tortuga donde flotaba, si chocaba con uno de los bordes entre los casilleros en la parte superior, o si se le acababa el tiempo. En su vieja versión arcade, además, "Frogger" podría jugarse de uno a dos jugadores, preferentemente alternando turnos.

ESTE ARTÍCULO VALE CALLAMPA

La expresión chilena "valer callampa" es muy recurrida para referirse a algo que no tiene cuantía, resulta inútil, decepcionante, no cumple expectativas mínimas o simplemente no vale nada. Sin embargo, al contrario de lo que hace creer un extendido error, no tiene relación alguna con el sentido fálico que algunos creen o quieren otorgarle (la asociación del órgano masculino con la forma de un hongo).
El profesor y lexicólogo Jaime Campusano ha explicado en más de una ocasión el verdadero origen del concepto y el término "valer callampa": proviene en realidad de los clásicos flippers o pinballs que acompañaban a los videojuegos en los centros de entretención de los años ochenta y noventa, y que tenían dentro de su tablero unos dispositivos automáticos que sólo servían para hacer saltar la bolita de acero sin dar un solo crédito al marcador o bien otorgando muy poco puntaje, casi exiguo.
Sucede pues que, por su forma característica parecida a un hongo, estos topes técnicamente llamados popbumpers o sólo bumpers, eran conocidos en el ámbito popular, juvenil e infantil de esos años como "callampas", desde donde surgió la expresión de "valer callampa" para referirse a valer poco o nada, dato que aparece confirmado también en el sitio web de la Comunidad Chilena de Coleccionistas de Flippers, en enero de 2011.

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