miércoles, 15 de junio de 2011

ESTE ARTÍCULO VALE CALLAMPA

La expresión chilena "valer callampa" es muy recurrida para referirse a algo que no tiene cuantía, resulta inútil, decepcionante, no cumple expectativas mínimas o simplemente no vale nada. Sin embargo, al contrario de lo que hace creer un extendido error, no tiene relación alguna con el sentido fálico que algunos creen o quieren otorgarle (la asociación del órgano masculino con la forma de un hongo).
El profesor y lexicólogo Jaime Campusano ha explicado en más de una ocasión el verdadero origen del concepto y el término "valer callampa": proviene en realidad de los clásicos flippers o pinballs que acompañaban a los videojuegos en los centros de entretención de los años ochenta y noventa, y que tenían dentro de su tablero unos dispositivos automáticos que sólo servían para hacer saltar la bolita de acero sin dar un solo crédito al marcador o bien otorgando muy poco puntaje, casi exiguo.
Sucede pues que, por su forma característica parecida a un hongo, estos topes técnicamente llamados popbumpers o sólo bumpers, eran conocidos en el ámbito popular, juvenil e infantil de esos años como "callampas", desde donde surgió la expresión de "valer callampa" para referirse a valer poco o nada, dato que aparece confirmado también en el sitio web de la Comunidad Chilena de Coleccionistas de Flippers, en enero de 2011.
"Valer callampa", derivado también en acepciones casi culinarias como "valer hongo" o "valer champignon" (sin perder su alusión al grupo orgánico funji), se hizo muy popular en el lenguaje informal en los años noventa, justo cuando comenzó a ser aceptado tímidamente en los medios de comunicación. "Chirac vale callampa", decía -por ejemplo- un comercial de televisión de 1995, mientras mostraba un hongo atómico y condenaba las controvertidas pruebas con armas nucleares que Francia realizaba en el Atolón de Mururoa.
Unos años después, en 2002, el grupo mexicano "Café Tacvba" publicó un EP de cuatro temas homenajeando a la banda chilena "Los Tres" y con el sugerente título "Vale Callampa". Y bueno, se recordará que inicios de este año, el Ministro de Defensa Jaime Ravinet, en medio de un escándalo que terminó costándole el cargo, comentó imprudentemente en el Consejo de Transparencia que un puente habilitado para las emergencias derivadas del terremoto 27/F "valía callampa", sin saber que estaba siendo grabado por medios de prensa.
Bien, despido esta entrada que vale callampa, reproduciendo una carta mía publicada recientemente en el diario "Las Últimas Noticias" del lunes 6 de junio de 2011, donde doy algunos datitos más tendientes a revelar el más posible de los orígenes para tan singular expresión popular chilena:
Callampas etimológicas
Lectores de LUN afirman que la expresión “valer callampa” proviene de dispositivos con forma de hongos en antiguos flippers o pinballs , que hacían rebotar la bola sin dar puntaje. Junto con confirmar esta idea, ya que fui parte de la generación donde se gestó la mofa de “valer callampa”, quería recordar que a causa de este mismo concepto que tuvimos tiempo de aprender quienes asistíamos devotamente a los videojuegos de los años ochenta, era común que se bromeara en las escuelas escribiendo el nombre de un compañero seguido el símbolo de igualdad y una pequeña callampa dibujada al final; es decir, “Fulano = callampa”, en muros de baños o los cuadernos del propio afectado. Indiscutiblemente, el concepto de “valer callampa” se debió a esta popularización infantil de la figura del hongo como algo sin valor, y no del sentido fálico que algunos quieren verle desde su interpretación muy personal.
Cristian Salazar Naudón

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