jueves, 3 de marzo de 2011

CIERRE DE LA CASA "JEANNE D'ARC": EL FINAL DE UNA DINASTÍA

Vitrina del primer local que la tienda tuvo en Santiago, en Ahumada 38, en los bajos de un edificio ya demolido.
Coordenadas: 33°26'35.25"S 70°39'2.11"W (primera casa en Santiago) 33°26'34.49"S 70°38'56.25"W (segunda) 33°26'23.46"S 70°38'53.60"W (última)
El último día viernes del pasado mes de febrero, cerró para siempre sus puertas en el número 806 de la Galería Imperio, por el lado de calle San Antonio, la antigua y tradicional casa de arte y artículos religiosos "Jeanne d'Arc", una joya de la historia comercial chilena. Estuvimos allí, esa triste tarde a las 19:30 horas, cuando el último cliente salió por esa puerta, poniendo fin a una continuidad de casi 140 años. Fue una despedida simple, sin estridencias, ni discursos, ni nada de ornamentación fúnebre; tal vez lo apropiado para no dramatizar más el momento.
La Casa "Jeanne d'Arc" nació en Valparaíso en 1872, con el nombre de Casa Blas Ricardi, A. Menares y Cía., como lo comprueba la antigua placa de bronce con aspecto de blasón que se conservaba de recuerdo de la historia de la propia tienda en su vitrina. En ella se deduce también que cuando la propiedad de la casa fue tomada por M. Saenger Caperán, pasó a llamarse como la heroína, mártir y santa francesa del catolicismo, título que conservó hasta sus últimos días. La tienda también conservaba una gran pieza de mármol que correspondía a sus primeras épocas, y en la que se anunciaba el nombre del local en letras negras: "CASA JEANNE D'ARC".
"Jeanne d'Arc" importaba sus mercaderías directamente desde Europa, principalmente "artículos religiosos y objetos de fantasía para regalos". Si acaso no fue la más importante de su época, cuanto menos ha de recordársele como una de las principales. Había trasladado sus cuarteles a un antiguo y ya inexistente espacio de Ahumada 34 y 38 cerca de Moneda, en donde la firma celebró sus 75 años de existencia, como se observa en las fotografías de sus vitrinas e interiores que también estaban en exposición dentro del último local. En una de ellas aparece un mensaje de agradecimiento a su clientela por aquel aniversario.
Permaneció casi 7o años en esta céntrica ubicación de la capital, entre Cristos, Vírgenes y ángeles, hasta que, tras la demolición del antiguo edificio de la Unión Comercial y la construcción de la Galería del Rey, en calle Estado 33, la tienda completa se mudó a uno de los locales de este pasaje por otros 30 años. Hacia el 2000, se cambió a la que fuera su última ubicación en la Galería Imperio. Ya estaba al mando de doña María Victoria Saenger, sucesora de esta dinastía familiar desde el año 1995. Un lugar apropiado para ubicar este tesoro de una ciudad afrancesada, por cierto: cerca del clásico restaurante "La Due Torri" y del Teatro Municipal con la Plaza Mekis.
Fachada e interior de la tienda cuando aún se llamaba "A. Menares y Ca.", en calle Ahumada 38. Imagen publicada en páginas de la revista "Zig Zag" de 1912. Decía el texto: "La especialidad de la casa es la importación de bronces para altares, vestidos sacerdotales confeccionados en fábricas francesas y toda clase de artículos religiosos. Posee catálogo propios de mercaderías existentes, lo que da al público grandes facilidades para sus pedidos.
 
Muebles y vitrinas al interior de la antigua sede de la Casa Jeanne d'Arc en Ahumada 38, hacia mediados del siglo XX.
La tienda de la Casa Jeanne d'Arc en su último día de existencia, al interior de la Galería Imperio de Santiago Centro.
Placa de mármol con el nombre de la tienda que pertenecía a sus antiguos establecimientos. Se conservaba dentro del último local, para la exhibición.
Interior de la tienda, en su último día.
Interior de la tienda, también en sus últimas horas.
La tienda declaraba prestigiosos proveedores nacionales como Socima, Sonavela, Decorum, y Chantilly; y extranjeros como Imaginería Religiosa De Regalado, de Perú; Imágenes Religiosas Ceramix, de Italia; Medallas y Artículos de metal Orfebrería Cevallos, de Ecuador; Cálices y Custodis Carlos Molina, de Argentina; y Carbón Litúrgico. Entre los artículos artísticos y religiosos que comerciaba figuraron desde figuras de yeso o cirios hasta valiosísimos cuadros. Ofrecía también servicios e implementación para ceremonias como bautizos y matrimonios, además de bordados personalizados. Su vitrina era custodiada por la hermosa efigie de la Santa guerrera mártir, además de las piezas de la historia de la tienda que habrían sido deleite para la observación de un anticuario.
Sin embargo, más o menos tras el terremoto de 2010, comenzaron los problemas que llevarían a la "Jeanne d'Arc" al cierre definitivo. Vinieron bajas en las ventas por la depresión del comercio, seguida de la compra de la Galería Imperio por un importante grupo inversionista y la incertidumbre sobre el futuro de la misma, pues se notificó de su cierre para mediados de abril. Estos factores llevaron a doña María Victoria a decidir el cierre del histórico lugar.
Durante el mes de febrero, la tienda ofreció sus productos con descuentos de hasta 60% por liquidación de existencias. Muchos curiosos que conocíamos el local llegamos en esos días a ver este sitio, muchos realmente acongojados por su inminente partida. Las vitrinas comenzaron a desocuparse y aparecieron cajas con embalajes adentro, unas abiertas y otras cerradas. Carteles de "SE VENDE" fueron colocados en la puerta para deshacerse de las vitrinas y los muebles, junto con recortes de noticias avisando del fin de la Casa Jeanne D'Arc. De hecho, se ofreció a la venta con franquicia y todo, pero parece que no hubo resultados.
Así, el destino final se consumó el viernes 25 de febrero de 2011, cuando cerró su puerta por última vez. Todavía en sus últimos instantes de vida seguía recibiendo clientela. Alcanzamos a tomar fotografías de este acontecimiento. "Si no le molesta a nuestros últimos clientes, ningún problema", nos dijo una de las vendedoras cuando pedimos permiso para fotografiar dentro del local. La última de todas las fotos fue con su puerta cerrada, símbolo final del adiós de la casa.
Se terminó de esta forma aquella historia iniciada en 1872, y que ahora se integra al abundante legendario intangible de Santiago, la ciudad con cada vez menos de su propia historia y cada vez más ajena. Y como la propia Juana de Arco, esta vieja casa comercial se inmoló entre las llamas del progreso y la transformación de la sociedad chilena.
La estatua de Juana de Arco, que custodió tantos años la paz de sus vitrinas.
La puerta, recién cerrada por última vez y para siempre.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una Gran perdida compraba velas liturjicas siempre alli muy bien atendido por las damas de la tienda incluso me vine a enterar la semana pasada cuando pase a comprar mis velas.
ojalas aparezca pronto y renazca como el Ave Phoenix!!!.
W:.

Felipe dijo...

Se dice que hasta el Padre Hurtado compraba utensilios para la liturgia y medallitas para regalar ahí en la Jeanne D' Arc.

Anónimo dijo...

Alguien sabe como ubicar a los dueños?

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