viernes, 18 de febrero de 2011

CUANDO LAS HUELLAS DEL TERREMOTO AÚN ESTABAN FRESCAS

Cuando ocurrió el terremoto de marzo de 1985, no bien terminaron las sacudidas sentí una tentación indescriptible por salir a mirar la ciudad, contra la voluntad de mis familiares, y ver cómo lucía Santiago tras el tremendo golpe de aquel año, convertido en una especie de paisaje urbano en versión apocalíptica de sí mismo: calles polvorientas, muros desarmados como si sus ladrillos nunca hubiesen estado pegados antes de derrumabarse y gente reflejando en el rotro una capital a la deriva, perdida y agonizante.
25 años después, con el megaterremoto de febrero de 2010 que está a poco de cumplir su primer año, sentí la misma obsesión incontenible de salir a mirar la ciudad cuando aún no bajaba la tierra en suspensión ni el polvo de los escombros de semejante castigo, y esta vez sin adultos reprochándome mi curiosidad. Además, ahora iba armado de un recurso especial: la cámara que en aquellos años de infancia no tenía a mano.

Publiqué en este mismo blog, dividido en varias partes, los registros de imágenes que tomé de los edificios del sector más central de la ciudad con sus respectivos daños a consecuencia del catastrófico sismo, complementados con datos sobre los mismos y algunos guiños también a los informes que fue publicando en dos o tres partes en Consejo de Monumentos Nacionales, a medida que avanzaba su catastro de daños sobre edificios patrimoniales.
He aquí este libro digital que me surgió de esos sencillos registros:
Aunque lo mantuve publicado hasta julio del año pasado, decidí bajar las entradas y las fotos porque su peso y tamaño estaban dificultando la navegación por el blog. Pero, para no perderlas las reuní todas con la información correspondiente en un trabajo de edición especial para ponerlo a disposición como libro digital, que subí al servicio Issuu.com en septiembre del año pasado, hacia la proximidad de las Fiestas Patrias, como un recordatorio de los eventos del año del Bicentenario de la República.
Mi elefante blanco se intitula "Terremoto. Huellas frescas" y reúne las principales imágenes que tomé durante esos dos largos días de peregrinar por una ciudad profundamente dañada e injuriada a raíz del terremoto, aunque ciertamente mucho menos que con aquél de 1985, pese a estar asociado a una catástrofe peor.
Lo dejo acá, entonces, para quienes se interesen en recordar parte de las postales de destrucción y agrietamientos que nos dejó el terremoto del 27 de febrero de 2010 y que, aunque ya estén un tanto invisibles en nuestra ciudad, siguen aún muy patentes y evidentes bajo las fachadas, los estucos y las apariencias; y casi igual de tristes en amplios sectores de la zona más devastada en el Centro-Sur del país, como se sabe.

3 comentarios:

Daniela la Ardilla dijo...

muy bueno tu blog :O
lo leo cuando salga de la capacitacion de biblioredes xD

mario dijo...

Muy muy muy bueno el libro sobre los daños del terremoto en Stgo, mis felicitaciones.

Alejandra dijo...

Me tocó ver la misma escena. Mi marido trabaja en "la" sanitaria de Santiago y por razones obvias le tocó salir de emergencia. Lo acompañé en su paseo y vi también esas imágenes, lamenté no haber traído cámara. Qué bueno que alguien fue más avispado que yo.

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