miércoles, 5 de enero de 2011

LOS AÑOS DE ROCK PESADO EN EL PASEO LAS PALMAS

Paseo Las Palmas e inmediaciones de la mítica tienda "Rock Shop" repletas de muchachos rockeros, un sábado hacia el mediodía, en fotografía que tomé hacia principios de los años noventas, creo que en una de las últimas veces que fui a estos encuentros.
Coordenadas: 33°25'18.96"S 70°36'31.53"W
Enclavado en medio del barrio comercial de escaparates en Providencia, el llamado Paseo Las Palmas, que en realidad está compuesto del pasaje Santa Magdalena y la diagonal Las Palmas, existe más o menos desde 1978, cuando fue convertido en paso peatonal marginándolo del tránsito de vehículos que existía hasta entonces. Son los árboles de tipo palmeras los que le dan el nombre.
Los edificios del Panorámico y Dos Providencias (así llamado porque está entre avenida Providencia y Nueva Providencia, luego llamada 11 de Septiembre), más la incorporación al circuito de los subterráneos de la Estación Los Leones a principios de los años ochentas, donde está también la galería de la Zona Franca, le aportaron la vitalidad que conserva hasta ahora. Más tarde llegaron los cafés, las heladerías y, por supuesto, la tienda "Rock Shop" que fuera punta de lanza en cambios radicales de los gustos entre la juventud chilena de aquellos años.
Para completar esta entrada, tendré que echar a correr engranajes que ya parecían petrificados por el óxido en la memoria, pues pertenecen a recuerdos personales sobre el Paseo Las Palmas que han cumplido más de 20 años y que la vida no me había obligado a iluminar otra vez, sino hasta ahora, por mi propio y autoimpuesto desafío. No creo ser alguien autorizado para redactar esto asumiéndome como representante y partícipe de aquella épica, además, pero asumo el desafío al ver que pocos de los que si fueron parte de ella lo hacen... Veamos cómo anda mi banco cerebral de datos, entonces.
Nunca sabré cómo había chascones metaleros tan leales a los encuentros en el paseo Las Palmas todos los sábados en la mañana, allí afuera de la legendaria "Rock Shop", junto al acceso de la estación del Metro. Algunos llegaban temprano: cerca de las 9:30 horas ya estaban allí, con frecuencia viniendo desde lados muy distantes de la ciudad. Otros, lidiando con la caña mala y el sueño de una juventud desparramada, aparecíamos sólo esporádicamente y más rara vez antes de las 11:00 horas, que era la más convenida. Era mi caso, como visitante sólo ocasional.
En principio, la reunión se extendía hasta cerca de las 14:00 ó 15:00 horas; más tarde, era fácil encontrar todavía algunos rezagados hasta casi las 19:00 horas de cada sábado, desde donde se iban a alguna tocata o bien a calmar el hambre a los boliches de Plaza Baquedano. Una verdadera oda al ocio sabatino, dirán algunos.
 
Galerías de pasaje Santa Magdalena. Escaparates llenos de ropa "rockera".
Reverso de una vieja entrada al recital de "Kreator", con el logo de la tienda "Rock Shop" donde se vendía. Se observa la clásica figura del ángel de la muerte y su guadaña en el logotipo (imagen gentileza de Rodrigo Arias).
La mejor época de estos encuentros en Las Palmas quizás fue entre 1987 y 1989, a lo sumo hasta el año 1991 o un poco antes. Nada más, según parece. El cambio generacional y la masificación de la música antes más bien sectaria que allí se intercambiaba, en esos grandes discos antiguos de vinilo con carátulas gastadas o cassettes con fotocopias por cubierta, cambió para siempre el modus vivendi de los amantes del rock pesado en todas sus formas, y los encuentros de "Rock Shop" fueron tragados por la espiral de la decadencia y del ocaso de toda época.
El local tenía no sólo discos: también vendía poleras, afiches, revistas, chapitas, parches, una que otra baratija decorativa y a veces también entradas a recitales cuyos organizadores habían escogido la tienda como punto de distribución. Bandas emergentes o consagradas publicaban por igual sus flayers (sic) en las puertas, anunciando tocatas a veces en sitios realmente decadentes, lóbregos, entre los que destacaban la Sala Lautaro de Gran Avenida, que siempre consideré algo siniestra, y el mucho más cómodo Gimnasio Manuel Plaza de Ñuñoa, criminalmente demolido y reducido hoy a una planta en escombros, a un lado de la Plaza Egaña. Los punkys tenían sus refugios como en "El Trolley", un lúgubre y frío barracón de calle San Martín que el tiempo me ha permitido evaluar con más espíritu objetivamente crítico.
Por supuesto, había fantasía e idealización en esto de "Rock Shop", allí en los bajos del Edificio Panorámico y del restaurante "Giratorio": aunque algunos románticos se esfuerzan en recordar la tienda como un verdadero templo consagrado al heavy metal, thrash metal, incluso al punk o al hardcore, la verdad es que tenía un lado bastante "pop" y había una sección de discos enteramente dulzones en los rincones menos atractivos. En una ocasión, de hecho, encontré entre los paneles de exhibición de los afiches en venta un póster de los "New Kids on the Block", por entonces comenzando a sonar ya en el mercado femenino y adolescente hispano.
También algunos de sus vendedores de la casa eran un poco petulantes, fuera del cargo de no estar siempre suficientemente instruidos en el material musical que vendían. Recuerdo un viejo pesado, cara de ardilla y medio "amariconado" según decían, que una vez comenzó a burlarse a viva voz de un detalle de mis ropas pero sin darse cuenta de que yo lo podía escuchar perfectamente a través de los audífonos, pues había apagado mi "personal" (el walkman cassettero, lejano ancestro del Ipod). El mismo personaje tampoco dejaba a los visitantes tomar nota en el local sobre nombres de discos o canciones, de puro vaca. No todos ellos eran igual de desagradables, por supuesto: de hecho, alguno vendía por su cuenta pirateos en cassettes de los propios álbumes en stock. A través de intermediarios conseguí, así, varios trabajos de grupos muy extraños por entonces, como "Cryptic Slaughter", "Nasty Savage", "Ludichrist" o "Mucky Pup", verdaderas perlas del ambiente subterráneo.
Sin embargo, esta tienda tuvo igualmente el mérito de ser la primera en Chile especializada en música metalera y alternativa, por lo que la concurrencia fue inevitable. Fue "Rock Shop" la que generó -casualmente, pareciera- las reuniones de esos locos años ochentas.
Como sucedía en los locales de música especializada y de instrumentos en aquellos años (ya comenté antes el caso de la antigua casa Yamaha de Alameda), el público tendía a convertirlos en centros de reunión y de intercambio de material que era por entonces -sin la Internet, ni el torrents, ni el e-mule- muy escaso y también muy cotizado. Fue así como varios de los compradores de rock metal de la tienda comenzaron a reunirse a hacer trueques sus discos, copiarlos en cassettes, y así seguir haciendo correr los álbumes de grupos del más underground de los ambientes de entonces. Y parte del rito era pasar a la tienda a mirar las portadas de los discos y consultar novedades. Las carátulas eran tomadas por sorprendentes, herejes, sacrílegas y perturbadoras... Aunque en nuestros días difícilmente asustarían a un niño.
Al parecer, la costumbre de reunirse los sábados la fundaron por acuerdo y consenso algunos veteranos del movimiento, imitando lo que sucedía en otras tiendas similares pero de Europa y los Estados Unidos. Había nacido, de esta manera, la tradicional pasada por Providencia que se extendió casi hasta fines de los años noventas, aunque muy transformada hacia el final. Incluso hoy en día se ven por allí algunos muchachos de ropas desastradas, tachas y parches en las espaldas, intentando repetir aquellos años, pero todo semeja ya una nostalgia o una melancolía más que una continuidad con esos tiempos iniciales.
Como nunca me sentí ni aspiré a ser parte en verdad integrada a este ambiente, sino más bien visitante, no recuerdo bien cómo llegué hasta allá. Creo que fue arrastrado por mis amigos metaleros Leo y Marcelo, camaradas de andanzas en esos años, aunque en general siempre rechacé las conductas gregarias y la tendencia al agrupamiento... Por algo me decían "El Ermitaño" y "El Antisociólogo". Aunque por lo mismo no iba seguido, el ambiente era tan pequeño que muchos me ubicaban, y si bien nunca me definí estrictamente en alguna tribu urbana en particular, por la pinta y las conclusiones que podían sacarse de mis prendas oscuras, bototos y cabellera relativamente larga, me gané apodos extraños como "El cabeza de thrasher" o "El 3/4 de hardcore".
Aunque los extraños no siempre eran tan bienvenidos, cierto talento estampado y pintando poleras a mano (por entonces llegaban pocas producidas industrialmente a Chile, y a precios más terroríficos que la portada de Giger para "Celtic Frost") más algunas colaboraciones fotográficas en revistas artesanales o "fanzines" del ambiente, además de diseñar logotipos de grupos amigos, me dieron cierto acceso en esos círculos. Solía aparecer en la hora de almuerzo -cuando lo hacía- y luego de alguna visita al local de venta de instrumentos musicales que había en el edificio Pirámide del Sol y otro muy cerca de allí, alucinando con comprar ese bajo eléctrico que sólo pude adquirir en 1992.
Vistas actuales del paseo, por fuera (sector Santa Magdalena) y por el interior del Edificio Panorámico del "Giratorio", donde antes estaba la tienda "Rock Shop".
Vistas actuales del sector de los pasajes donde antes se reunían sagradamente los jóvenes metaleros, cada mañana de sábado.
Otras tiendas especializadas en el rock pesado y artículos derivados comenzaron a aparecer en estos pasajes, parecidas a las que hay todavía en las galerías del Eurocentro. Los más viejos del movimiento metalero, estereotipados en sus largas cabelleras y abundante mezclilla desgarrada, se reunían de preferencia al frente, por el sector del acceso al Edificio Panorámico y sus caracoles. Hacia el interior, por la galería comercial y el pasaje Santa Magdalena que conecta recto a Providencia con 11 de Septiembre, se reunían los metaleros jóvenes con algunos de los pocos hardcores y crossovers que había entonces, entre los que solía asimilarme durante mis visitas al lugar, seducido por el ruido de bandas como "DRI", "MOD", "Agnostic Front", "Descendents", "Misfits" o los británicos "The Exploited" y "GBH". Finalmente, por el lado del Paseo Las Palmas propiamente tal, hacia el costado poniente y por su diagonal, se juntaban los punks y uno que otro personaje de corrientes alternativas, entre los que estaban quizás los primeros góticos de los que tengo memoria.
Pese a la distribución de la fauna, los intercambios eran siempre los mismos: discos, cassettes, videos ultrarregrabados y hasta algunas porquerías cuya calidad daría lástima en esta época. Recuerdo, por ejemplo, haber conseguido el video de un recital de 1984 de los "Dead Kennedys", tan regrabado por sucesivos pirateos que había perdido su color y se veía ya en blanco y negro. A otro de "Slayer" sólo le quedaba el canal de color verde, recuerdo también, pero incluso así era motivo para juntarse a verlo con amigos y latas de cerveza.
Había toda clase de personajes en esos años, como podrá suponerse. Antes de la entrada de los clichés de agresividad y pendencia que se apoderaron después a casi todos los movimientos o tribus urbanas, la tendencia era más bien a encontrar perfiles de rockeros un poco infantiles, alegres, incluso medio nerds en ciertos casos, casi al estilo de los que se retratan en filmes gringos como "Wayne's World" o "Airheads", precisamente estrenados hacia el final de aquellos años.
Casi todos tenían apodos extravagantes por acá: "Mermelá", "Lagartija", "Pepino", "Poroto", "El Yegua", "El Caluga", "El Guagua Rusa", etc. Por ahí aparecía el entonces joven y delgado "Pera" Cuadra de la banda "Dorso", hoy también conductor de televisión y popular comentarista que por esos días atendería el mesón de otra de esas tiendas rockeras; y su colega Anton, con su experiencia metalera pionera de "Pentagram" y después "Criminal", además de propietario de su propia tienda de discos, cerca del barrio. Creo haber visto al Guatón de los "Panzer", muy respetado ya en esos días; alguna vez apareció Lucho "Caos", vocalista de la banda punk del mismo nombre y que, según un mito (no sé si es real), tuvo la mala ocurrencia de pararse el pelo con neopreno, para un recital; Memo "Vandalik", en cambio, decía hacer lo mismo con cola fría escolar, para lucir su enorme penacho estilo mohicano en los recitales de su influyente banda pionera "Los Vandaliks". Chris, en tanto, era ya entonces el vocalista y cabecilla de "Squad".
Por ahí conocí también, gracias al alto y enorme "Flako Marce", al guitarrista porteño de apellido Aguayo, de "Betrayed", para mi gusto una de las mejores bandas de aquellos años y quien tiempo más tarde, en otra vuelta de la vida, sería profesor de música de mi propio hijo, en un colegio. También desde Valparaíso llegaba Juan Carlos, alias Jucca, con sus extraordinarias historietas de la "Thrash Comics", todo un hito en la historia del cómic nacional con esas páginas de origen para el personaje Anarko, de su factura. Tantos tipos, tantas almas... salvadas y condenadas; tantos que en realidad sorprendería nominarlos a todos ellos. Y todos distribuidos en ese poco espacio del Paseo Las Palmas, en algún momento de aquella historia.
Fuera de las estrellas, había otros tipos tanto o más curiosos, con colecciones de anécdotas y aventuras a cuestas. Recuerdo una chiquilla muy atractiva y de larga cabellera, por ejemplo, que andaba siempre con una tarántula pollito en el pecho, todo el tiempo; un día, una señora con un bebé en brazos le gritó peyorativamente mirando su querida mascota: "¡Pero qué bicho más feo!", y ella respondió indignada: "¡Más fea es tu porquería!", señalando al niño. Había otro muchacho, no recuerdo su nombre, que a los 18 años había salido con un bolso de mano y lo puesto rumbo a Europa; y antes de los 25, ya había recorrido prácticamente todo el mundo, incluyendo África y Asia, para regresar por períodos a nuestro país y aparecer por allá en "Rock Shop" relatando sus viajes. Me acuerdo también de la Caro, bajita, muy blanca y de pelo negro como la antracita; o el Bunchi, creo que era su mote, devoto de "Voivod" con sus trenzas rastafaris y magníficos "fanzines" de su autoría; y el "Mandinga", a quien conocía ya en los pasillos del Liceo Manuel Barros Borgoño; Leonardo siempre paseando su ostentosa guitarra eléctrica, sin saber tocar un solo acorde en ella; Yuri, en cambio, cantaba en una banda pero su perfil era tan bajo que nadie lo reconocía.
Una vez, imitando un videoclip uno de los famosos concurrentes sabatinos se ausentó forzadamente tras ir a parar a la posta, según contaron luego de pegarse carne molida en la cara con un fuerte adhesivo y pintarla por fuera como piel, mientras lo filmaban con una grabadora simulando desgarrarse el rostro con los dedos, descubriendo en el acto que la mezcla no se le desprendía de la cara. Incapaz de escarmentar, habría sido el mismo personaje quien después quiso imitar las escupidas de fuego en los recitales de "Kiss", pero su soplido de gasolina se descontroló, quemándose él y los otros dos pajarones que lo alentaban. En otra ocasión, alguien llevó hasta el lugar un insensibilizador sexual masculino, los entonces famosos "Prolong", y uno de los presentes lo confundió con un desodorante bucal y lo pulverizó sobre su aliento, tras lo cual quedó con la lengua colgando como calcetín, la garganta dormida e incapaz de hablar. Así pues, las travesuras y bobadas eran interminables.
De cuando en cuando, aparecían también medios de prensa, de revistas y programas huecos, como "Miss 17" o "Extra Jóvenes", haciendo toda clase de preguntas idiotas y publicando sendas diatribas donde todos, punks, hardcores, thrashers, quedaba reducidos a "rock satánico" o "trashers" (sic). Los carabineros llegaban alertados por algunas viejas horrorizadas del barrio, especialmente por una tal Santibáñez (si mal no recuerdo) que creo apareció también en la televisión, aunque rara vez (salvo por apaleos en los primeros años) las cosas se pasaban más allá de las bravatas con la policía.
Había peleas memorables, sin embargo, y más de una vez la sangre corrió por el Paseo Las Palmas: las escaramuzas de los "chaquetas negras" fueron famosas, protagonizadas con jóvenes de origen coreano que aparecían con sus destrezas en artes marciales a las que los nativos allí reunidos les hacían duro frente, a causa de una simple pelea callejera que acabó convertida en virtual guerra de pandillas, por casi todo un par de años. Lo mismo ocurrió después en enfrentamientos entre los metaleros y las caravanas del "Sí" durante los meses de campaña del plebiscito de 1988, que pasaban por 11 de Septiembre conmemorando el nombre de la avenida, detonándose cortas pero violentas riñas por sólo un intercambio de gritos insultantes.
Otros gustaron de hacer presencia con demostraciones un tanto circenses, como un personaje de una conocida banda que, según una leyenda que nunca he podido confirmar (había alguna fotografía por ahí, pero no puedo dar fe de que correspondían a este incidente, ya que otras versiones hablaban que sucedió en un escenario), una de esas mañanas llegó con una cabeza de cerdo que masacró a patadas intentando formularle un mensaje de amenaza a otro músico supuestamente enemigo suyo, que tenía un apodo alusivo a un chancho. Éste último era, por entonces, vocalista de una banda death metal que fue obligada a pasar por un denigrante bochorno gracias al conductor Don Francisco (Mario Kreutzberger), tras haber sido invitados a una edición de "Sábados Gigantes" y aceptar ingenuamente tocar en vivo allí.
Subida desde el metro Los Leones. Antes, las escaleras de acceso a la estación estaba atestadas de visitantes sabatinos.
Vista general del Paseo Las Palmas y su plazoleta, en nuestros días, desde el lado de avenida 11 de Septiembre.
En fin, ése era el ambiente de las juntas de "Rock Shop", para muchos de sus concurrentes realmente sagradas: lo más importante de cada una de sus semanas. Los mismos que después encontraba durante el verano en balnearios de la Zona Central como El Quisco, El Tabo y Algarrobo, de modo que uno se acostumbraba inevitablemente a reconocer las caras.
Pero los noventas dieron la estocada a aquellas reuniones del Paseo Las Palmas. Hacia 1990 ó 1991, una generación nueva y muy distinta, llegó hasta ese lugar. Una camada que nada tenía que ver con la anterior, salvo las pintas y los discos.
Hay imágenes que no se me han borrado, quedándome grabadas a fuego de este último período. Recuerdo peleas ya no de metaleros, sino de verdadero lumpen... Los trushers, les decían, equivalentes a los actuales flaytes pero metidos en ondas metaleras. Jucca festinaba mucho ridiculizándolos en sus historietas.
Recuerdo también a un punky (el del "tornillo", para que sepan algunos de quién hablo) cogoteando allí mismo a un muchacho de la Villa O'Higgins, a vista y paciencia indiferente de todos. También me vienen a la memoria unas chiquillas que iban a "buscar pololo" cada sábado, según la acusación que le hacían con sorna los demás presentes, y que compraban cervezas, las abrían con destapadores en un rincón, pero volvían a ponerles la tapa para simular después que las destapaban con los dientes, paseándose insistentemente por el lugar sólo para repetir el truco y cumplir con una burda pose que varios les advertían ya.
De intercambiar discos en el pasado, se pasó a un nivel de paranoia en que nadie quería prestar nada, pues todos sabían que serían defraudados o robados en algún intercambio. Llegaron también los tipos "empepados", junkies tiritando por algún estimulante más; o los fanáticos fundamentalistas de la música death metal y luego grindcore y goregrind, encontrando todo lo demás "posser" y pretendiendo que era suyo ese terreno de Las Palmas, al que habían llegado hacía sólo unos meses, recién... Si antes se dividían en gustos musicales, después comenzaron a separarse por barras de fútbol, una tendencia que parasitó a los movimientos rockeros de los noventas y que sólo contribuyó a debilitarlos. Algunos punks prácticamente fueron desalojados de allí, retirándose como mansos corderos tras vestimentas de teatral violencia, ruptura o resistencia; y los que escuchábamos "de todo" éramos igual de mal vistos ya.
Para peor, hacia la misma época "Rock Shop" cambió su histórica tienda hasta otro sitio, más al oriente, donde finalmente se acabó su vieja imagen por muerte natural cambiando el nombre al de "Hard Music". Su partida desde el paseo fue como cortarle el pelo a Sansón.
En fin, así murieron las famosas reuniones matinales del Paseo Las Palmas, verdadera epopeya de la historia del rock en Chile y de la que tan pocos, o acaso nadie salvo sus protagonistas, se acuerda al pasar por esas galerías y pasajes comerciales de Providencia, atestados de inocentes tiendas de videojuegos y restaurantes de comida rápida en nuestros días.

23 comentarios:

  1. El Rock Shop fue mitico ,nosotros enviavamos un emisario a que trajera material siempre llegaba con frases que eran saludos como death you death you, fue hasta el 88 no mas llenandose de possers,que buenos tiempos despus perdimos contacto ,y empezo otra escena en donde eran muy brutos yo los observaba no intervenia ,algunos por el 90 salieron en las paginas centrales de lun llegando gente de rancagua ,valpo y puente alto de uruguay. escuchando puro rockabilli como de 14 comunas oi.

    Rodrigo "loco"ibazeta.

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  2. Buen articulo,,hay muchas historias detras de ese corto periodo y tuve tambien la experiencia de vivirla los sabados en la mañana. Recuerod graficamenet hablando que todos los flyers de recitales que se organizaban se hacian a mano y "fotocopia montaje" los logotipos d elos grupos eran bien satanizados con adornos bien irregulares que contenian cachos, puntas, trazos tiritones cruces invertidas etc( atomic agressor in-aggression- darkness- bloody cross etc.) bueno el cuento es que llegando los 90 todo esto cambio ,,las tipografias usadas eran ya mas definidas ,los logos eran mas ordenados y "modernos" y en general el afiche ya tenia una limpieza grafica notable,,,bueno queria recordar ese período que marco una generacion que hoy en día tiene una camada enorme de fieles seguidores.

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  3. Muchachos... Saben? Da gusto leer comentarios como los de Uds. Hubo gente mucho más comprometida e integrada que yo a esos círculos de Las Palmas y me ha sorprendido que muchos de ellos recuerden la época de Rock Shop con desprecio, medio molestos, como si hablaran de una ex polola infiel o algo así... La verdad es que yo disfruto bastante recordando esos años a través de mis recuerdos y también de los de Uds. Saludos.

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  4. Me acuerdo tambien que con un par de amigos @linker y leo nos íbamos caminando hasta la sala lautaro,nosotros eramos del sector de carlos valdovinos con bascuñan entonces nos quedaba relativamente cerca el local,,un dia llegamos y nos encontramos con la sorpresa que estaban pasando la pelicula Evil Dead 1 (terrorificamnete muertos) de Sam Raimi y los thrashers que habian se sorprendian y alababan las escenas en donde ash golpeaba a la mina con un tronco y ella se reía como una poseida infernal ,,jaja despues terminaba la pelicula y empezaba el recital ,,ese dia parece que tocaba death yell con el galleta en la voz, tambien lo hacia bloody cross y el cuento de quemar una imagen de sor teresita en el escenario,,espectaculo realmente blasfemo,,un dia le preguntamos al vocalista de bloody cross que tenia golgado en su cuello y nos dijo que era ceniza de un amigo muerto ,,jaja realmente chacal,,atomic aggressor tambien tocaba y torturer con el cabeza de lampara pancho cautin y en las guitarras el maestro shafler. seguire posteando anecdotas saludos

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  5. Y "Bad Taste" del entonces joven y desconocido Jackson... Recuerdo que una vez dieron también "Cannibal Holocaust", aunque no recuerdo si fue allí en la Lautaro en el sucucho cerca de San Diego/Nataniel... ¿De casualidad conociste a un tal Andrés, que decía ser del temido club "La Quintrala", y que tras años degollando gatos (según él) se pasó a fanático evangélico tras un accidente? Nunca confirmé esa historia. La que sí sé cierta es la del Ernest, un compadre medio cuico que venía de Vitacura, y que ahora es una alta y distinguida... ¡mujer! Hubo muchas historias bizarras, sin duda.

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  6. Lo mejor de todo era el cambio de cajas de cassettes (con otros tipos que andaban en la misma), los cuales llegaba a escuchar toda la tarde del sábado en mi casa para después en la night asistir a un recital, ya fuese en el emblemático Manuel plaza, el troley o el lautaro, grandes momentos que pase de gran hermandad y cultura musical, que no volvera a repetirse, con la juventud de hoy en día... me puse viejo jajaja

    LinKEr- overhead 1986

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  7. Lo otro aun poseo unas fanzines fotocopiadas y algunas del emblemático anarko dibujado por el juca, con todo eso puedo decir que muero tranquilo al haber vivido los sabado mañaneros del rockshop, en el que asistía con mi compadre akillerzone y cachalote, en donde conocimos un flaco y timido manolo shaffler. Albumes de la epoca: Zatan, exicter, bloodcum, bloodfeast, vulcano, sepultura, sodom, impetigo, warpath, nimrod, caos, anarkia, masacre, squad, atomic aggressor, death yell, isis, dorso, kreator, onslaught, venom, celtic frost, metallica, massacra, aggressor etc y mas etc,

    Linker sinceshop 1986

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  8. Y lo penca de todo cuando estabamos en la plena en la sala lautaro llegaban los pacos y hacían separar a los hombres para un lado y a las mujeres a otro ,,los pacos webiando te pegaban y te quitaban los cinturones con las hebillas y cadenas que uno usaba para defenderse de los cumas aggressor y que iban amontonando al medio,,Anda a pedirle las hebillas o los cinturones de vuelta ,...
    Cierto dia sabado a un amigo al pato punk le quitaron una hebilla de un macho cabrio muy chacal que andaba trayendo y el no estaba haciendo nada solo estaba parado conversando con otros thrashers y todos cacharon que los pacos se habian ido en la media volada ,,abusaban totalmente del poder en la maldita dictadura de perrochet!

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  9. jajajajajajajja!!!!!
    que recuerdos Criss!!!!!
    Lo último que se me viene a la cabeza como recuerdo de esa loca época, es de un muy flaco yo, con mi polera de Death, mis yeans destrozados, mis Converse con caña, mi mochila con parches de Morbid Angel (todo un uniforme jajajajaja), llegando al Rock Shop a comprar mi entrada para ir a ver a KREATOR. Aún conservo la entrada y el afiche del recital. telonearon CRIMINAL y fue la zorra!!!

    RodriGore Arias

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  10. Increíbles recuerdos, y más divertido es que el tema ya se haya convertido en folklore urbano. Aún conservo en mi casa una bolsa del Rock Shop, donde sale la gorda en la tina con la pechuga colgando, y varios discos comprados o intercambiados durante alguna mañana de sábado: Los de Cryptic Slaughter, el Rrrroooarrrr de Voivod, los de los Dead Kennedys, el mítico Scum de Napalm Death y varios más que atesoro como verdaderas joyas, junto con cientos de cassettes de las bandas más desconocidas y de peor sonido del mundo, grabaciones de "Música a Otro Nivel" de la radio Tiempo, cuando transmitían puntualmente los domingos discos completos del Rock Shop y uno los grababa en la casa. Siempre me acuerdo también una vez que fueron a grabar un spot un sábado en la mañana, en el que una espigada modelo con un elegante vestido descendía graciosamente por la escalera que llega al Metro Los Leones y todos los metaleros estábamos silenciosamente mirando desde arriba, hasta que a uno se le ocurre romper el silencio desde atrás : " LÁVATE LA CANOAAAAAAAAA" se escuchó y quedó la cagá, jajaja todavía me acuerdo y me río. Qué buena época !!!!!!!!!!!

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  11. buenos tiempos aquellos , algunos hicimos amistades , que aun duran en el tiempo , lo peor fue que en el fondo lo del rockshop y todo eso fue solo un medio para llenarse los bolsillos y no sabian nada de lo que realmente significaba el metal en nuestras almas , sin mas que bueno que acabo.

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  12. Excelente nota...gratos recuerdos que mantengo hasta estos días....así como mi vieja partía a misa todas las mañanas de Domingo...yo lo hacía todas las mañanas de Sábado a Rock Shop!!...también soy de la generación de los 80s, recuerdan que Rock Shop primero se situaba en un local del subterráneo del Portal Lyon?...cuando este estaba lleno de tiendas de ropa de minas...Saludos a todos los que tuvieron el privilegio de vivir esos inicios de la escena metalera en Chile!!!

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  13. Akiller...nos conocemos?....yo me juntaba con Pato Punk, Memo, Jimmy, JP, Manguera, etc.
    Recuerdo muchas cosas de aquellos años, anecdotas? ppfff... miles, alguien supo alguna vez como se llamaba la señora que asistia a todos los recitales en el Plaza, que se ponia a bailar en el fondo? o del Feto, un punky al que yo encontraba muy chico, siendo que yo tenia 17 años. Tuve la suerte de vivir lo mejor de la escena tanto acá como en Valpo, y de aún mantener amigos desde ese entonces y reencontrarme con otros, sintiendo la misma nostalgia de pertenecer a algo (que sin pretenderlo) nos marcó para siempre y que nos hizo diferentes y aunque no lo crean bastante envidiados por muchos

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  14. Que buenos recuerdos, yo aporto con los notables conciertos de OCULTISMO, y uno que sobre todo me llamo la atención , que se realizo en semana santa, de amanecida, quedamos como gualias de curaos, en la Lautaro, compramos una mierda de copete, creo que Grapa era la pócima, a $500 la botella , uuuuf un deleite, para emborracharse rápidamente, mis amigos el Jano y el Emilio "Papa" ( andaba con una cruz invertida gigante) le gustaba estar cerca del escenario, y en una de esas un compadre salto y le pego la mansa pata en la nariz, el chocolate estaba tirado, de ahí al baño y en un acto de posesión diabólica se puso a escribir con sangre en el espejo....jajaja que manera de wear...el valor de la entrada a $500 pesos.

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  15. Yo SOY ESE JANO !!! y aun tengo la nariz quebrada, un weon agarró mi sangre y escribió DEATH en el baño..
    me gustaba ver a los musicos tocando, me acuerdo del crespo lury de abhorrent, del galleta death yell, del pancho torture ( antes de llamarse torturer), los afiches del barata bustios y su ocultismo zine, ( que nunca salió parece)y de rockchop recuerdo ver a los mismos "artistas" vendiendo sus discos, sadism, torture, un día con mi amigo el gato, fuimos a la casa del manolo schafler a comprarle un ampli de guitarra que el mismo había fabricado. tambien me pasié con algunos vinilos bajo el brazo, pero que nunca cambié (slayer-hell await, dri-crossover,uno de corrosion of conformity)recuerdo algunos fanzine ( apunta de fotocopía) insanity your ass, anarchelogy... las zapatillas converse, la vieja que vendía poleras mas baratas debajo del giratorio. y muchas cosas mas que marcaron una epoca muy añorada.
    gracias por traerme tan gratos recuerdos, saludos a leo que escribió arriba, y al papa mis amigos de ese tiempo, que aun conservo..
    THRASH TILL DEATH

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  16. Wow, acabo de leer esta entrada, me trajo recuerdos de "Punto Zero", la tienda de metal y rock en Puerto Montt. Allí nos juntabamos sagradamente todas las tardes a preguntar las novedades, encontrarse con los de siempre, intercambiar discos y dar vueltas por ahí. Que años (recuerdo aún esas copias de copias de copias de copias de cassettes con caratulas negras de tanto fotocopiarse).
    Saludos

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  17. "Excelente Celebración de la Memoria" a la primnera pandilla de seguidores de la notable música metalera.

    Estuve en Las Palmas varias veces durante los años 87 y 88, comprando discos vinilo en Rock Shop (verdaderes gemas de valor altísimo).

    El primero que me compré fue Scream Bloody Gore de la banda DEATH, una de mis bandas favoriutas hasta hoy.
    Tambie´n me acuerdo de los poster de Slayer, sobretodo de la época del "South of Heaven", todavía conservo en excelente estado varios de esos poster de bandas como el mismo "Slayer", "Testament", "Anthrax", "Metallica"y otros.

    Aún conservo las poleras compradas, ya gastadas y casi para paño de cocina siniestro, pero las conservo como regalonas en mi cajón junto a camisas y otras para laburo.

    Me acuerdo de aquellos encuentros en las afueras de la tienda, donde se vendían e intercambiaban todo tipo de cosas; vinilos, cassettes TDK con fotocopias, lámparas de de yeso con forma de craneo, fanzines de apenas 4 páginas y hasta 2 algunas ( aún las conservo).

    En aquella época tan dura en cuanto a represión, coleccionaba los afiches de los conciertos en los distintos escenarios metaleros y punkys que habían y que conservo en mi caja de pandora.
    Afiches de landas pioneras del movimiento como, Pentagram, Dorso, Warpath, SNF, Torture, Massacre, Necrosis, Atomic Agressor, Caos, Tumulto, Panzer, Arrecife entre otras.
    Los sacaba cuando ya caía la noche, cuidadosamente de las murallas con una cortapluma...y recuerdo haberme encontrado innumerables veces con la práctica nocturna de acrobacias de la pandilla de "LOS COREANOS"...no hubo problemas ya que conocia al cinturón negro de aquellos que pertenecia a la Escuela de Tae Kwon Do "KIM", que se encontraba al lado del mercado de Providencia.

    En fin, puta que lindos recuerdos, gracias por la nota escrita de URBATORVVM y un saludo a todos los que comentaron anteriormente.

    ROCK WILL NEVER DIE !!!

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  18. Hola amigos
    En el año 1986 aprox vendia en Rock Shop un cuaderno de unas 300 paginas amarillas... es la portada del cuaderno estaban impresos 6 caratulas de los siguientes discos de metal:
    Metallica : Ride the lightning
    Venom : Black metal
    Exodus : Blonded by Blood
    Mercyful fate : Don´t break the Oath
    Slayer : Show no mercy
    Kreator : Endless Pain

    Si alguien pudiese tener el cuaderno en sus cachureos... favor escanear la portada y publicarla en algun lado...
    saludos amigos...

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  19. Quien tiene una foto del cuaderno de 300 paginas que vendian en RockShop
    salia metallica, venom, kreator, slayer, exodus, mercy,,,,

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  20. TODAVIA ME ACUERDO CUANDO EL GUAGUA LE ECHO LA FOCA AL ALDO DOOMICUS Y AL CRISS POR TIRARLE PIEDRAS A UNA PALOMA....
    JAJAJA.

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    Respuestas
    1. El Guagua es el periodista deportivo, cierto?
      No me acuerdo de tal incidente de todas formas, pero debe haber ocurrido, jajaaaaaa

      Atte.

      D

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  21. A pesar de ser de Viña fui hartas veces a comprar a la tienda, tempranito el sabado en la mañana, mas contento que perro con dos colas, el money juntado mas guardado que la cresta y directo a Pajaritos y luegos metro los leones, a puro pan todo el dia, ya en la tarde de vuelta con los trofeos adquiridos, la primera ves que fui a rock shop quede alucinado con tanta polera, vinilos y cassettes americanos, igual eran los medios precios eso no se niega, hasta me sacaba sus afiches de la calle y me llevava de recuerdo. En ese entonces veraneaba en Quintero, casa que aun consevan mis viejos y en el verano se llenaba de Thrasher, muchos a casas de amigos y familiares y otros acampando en las playas y rockerios alejados, los menos arrendando jajajaja, todos se conocian, se hacian muchos carretes en torno a fogatas en las playas mas alejadas e inospitas, ahi conoci a varios amigos que conservo hasta el dia de hoy. Grandes momentos que quedan para el recuerdo y grandes amigos

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  22. Fueron factores como las barras bravas las que conllevaron a la decadencia de nuestro genero, yo participé en las Palmas hasta principios del 93, vi llegar bastante weon flayte y mal intencionado, incluso unos tenían una banda, mí último recital internacional fue Monster Of Rock 1994, tuve una anónima colaboración en fanzine y esto me permitía tener el privilegio de conocer el nuevo material antes que los demás miembros. El año 94 después de participar en una tradicional riña en el forestal con punkies de la “R” fui emboscado pero logre salir ileso, muchos amigos míos no corrieron la misma suerte y fueron a parar al hospital, cuando uno les comenta estas historias a las nuevas generaciones te miran como un héroe. Recuerdo con mucha nostalgia que por el año 95 mí circulo ya no existía, muchos se entregaron a la religión debido al constante acoso que la religión les hacía. Hoy ya con mís casi cuarenta años de edad me he dado cuenta que sigo siendo un admirador del genero incluso volví a adquirir los cds deluxe de Death y Metallica hasta And Justice For All, ambos mís grupos favoritos y una polera, despúes de veinte años veo el movimiento con más fuerza que nunca, los thrashers nuevos están bastante más informados que nosotros gracias a las redes sociales y se manejan mucho mejor en cuanto a traducción de letras.
    Me siento como en casa pero me da mucha nostalgia no ver a mís compipas desde entonces.

    Saludos

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Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

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