sábado, 25 de diciembre de 2010

EL RECURRENTE SÍMBOLO DE LAS PIÑAS DE PINO EN LA ORNAMENTACIÓN URBANA

Cono de pino del Báculo de Osiris.
Hace cierto tiempo, un lector de mi blog Urbatorivm, don Daniel Marín, me invitó a reconocer las decoraciones de simbólicas piñas de pino que existen en dos edificios de Santiago en una misma cuadra de calle Huérfanos, entre Bandera y Morandé. No resistimos la tentación de ir derechito a los lugares descritos y, de pasada, hundir las narices en toda la documentación de que disponemos sobre el sentido y significado de los símbolos florales en la arquitectura y la decoración urbana. En este caso, por supuesto, al símbolo de las piñas de árboles coníferos.
Curiosamente, he descubierto en el camino que conocía bastante bien ambos edificios señalados por el lector como aquellos que refugian piñas de pino en su decoración. El que corresponde al BCI de Huérfanos esquina con Morandé, que visité durante los primeros trabajos de juventud, haciendo trámites para una oficina de inversiones. Efectivamente, en las ventanas exteriores, a modo de falsos balcones de estilo clásico-colonial, se encuentran piezas simétricas conformadas por dos bucles y una piña conífera al centro.
El segundo lugar, casi vecino y ubicado en la esquina de Huérfanos con Bandera, es del Edificio Pacífico y en sus dependencias se encontraban antes, si mal no recuerdo, los archivos microfilmados de la Biblioteca Nacional, que también visité algunas veces hacia inicios de los noventas. Los cuatro "báculos" a los que se refirió el lector cuando me contactó, son las columnas en los vértices de bronce de la reja que rodea el acceso al subterráneo de la galería comercial, me parece que con dirección a un desaparecido cine. En los bajos de este edificio está también el célebre "Bar Nacional".
Sobre el símbolo que representan estos conos de pinos con su característica textura dentada y espiral, más allá de la mera función decorativa, existen varias interpretaciones que podríamos sintetizar en las siguientes:
  1. Símbolo cultural de la prosperidad y perpetuidad, en alusión a la abundancia de los conos de los pinos. Esto está acorde no sólo con lo prolífico de las coníferas, sino también con el hecho de que sus piñas ("frutas") pueden aparecer en la estéril época del invierno.
  2. Símbolo religioso de la resurrección, del "renacer" espiritual. Es frecuente encontrarlo en templos e iglesias católicas, con pétalos simulados en su base. Quizás guarde una relación también con la presencia del pino y sus piñas en la época de Navidad ("Natividad", del Nacimiento). Puede ser herencia de los elementos romanos del cristianismo.
  3. Símbolo mágico y mitológico de inmortalidad y de vitalidad, en alusión al báculo del dios clásico Dionisio o Baco, llamado "tirso". Este bastón sería de origen egipcio o fenicio, y constituye una representación fálica.. También lo usó Osiris. Consiste en una vara gruesa rematada por una piña de pino que fue usada en ritos un tanto lujuriosos del mundo antiguo.
  4. Símbolo esotérico y ocultista del conocimiento y del "tercer ojo", es decir, de la famosa glándula pineal. De ahí su nombre: pineal, de pino. Entre los ojos y hacia el centro del encéfalo, pero hacia la altura de la frente donde religiones hinduistas y budistas colocan el símbolo del ojo de la luz.
Los postes antiguos del alumbrado público de Santiago Centro tinen cinco figuras muy parecidas a la estilización de una piña conífera, especialmente la del centro arriba.
Como sucede con otros símbolos pasados por las doctrinas metafísicas o herméticas, sin embargo, puede que el símbolo de la piña esté asociado a todos estos significados simultáneamente, y que ellos se crucen entre sí, pues los mitos siempre tienen algo de base real y concreta, que se disgrega en interpretaciones y connotaciones simbólicas distintas pero relacionadas. Más aún si se mezcla de manera críptica y no reconocida con elementos religiosos, como hemos visto.
La glándula pineal es, por cierto, muy parecida a un fruto conífero. Puede ser discutible qué tan temprano pudo haber sido reconocido este parecido por los magos y esoteristas antiguos; sin embargo, en algunos caduceos antiguos de serpientes cruzadas (Kundalini, como la hélice del ADN según creyentes del realismo fantástico), representación de los chacras y puntos espirituales del cuerpo humano, el principal de ellos en la parte superior suele aparecer  rematado por una piña, como el llamado Bastón de Osiris y algunas representaciones del Caduceo del Mercurio, entre las alas del tope.
Curiosamente, los báculos papales del Vaticano tienen algo parecido a una piña en la base que sostiene la cruz. Puede ser otra herencia ceremonial de Roma, aunque en la Plaza del Vaticano existe también una hermosa y espectacular escultura de una piña conífera en su centro, enorme en proporciones, custodiada por dos pavos reales y un nicho en forma de sarcófago vacío (la resurrección) a sus pies.
Bien, desconozco las razones específicas con que se colocaron algunas piñas de pinos en los lugares de Santiago que mencionaremos, o la razón por la que se hallan tan cercas entre sí en varios casos. Si pensamos otra vez que los valores simbólicos se mezclan, podría presumir de alguna intención especial, además de la decorativa, por parte de los diseñadores, pero eso será tarea para la casa de otros.
Nuestro catastro de principales conos "pineales" santiaguinos va, hasta ahora, en los siguientes casos principales dentro de la ciudad (el resto los adjunto al set fotográfico al final de la entrada):
  • El citado edificio de Huérfanos 1189 (también tiene entrada por Morandé) que nos sugería visitar el lector que envió la carta. Corresponde a dependencias del Banco de Crédito e Inversiones y también a la línea de American Airlines, por el primer piso exterior. Es precisamente encima de estas últimas dependencias donde se ven las ventanas decoradas con las piñas que hemos descrito más arriba, en la esquina de Huérfanos con Estado. Es un edificio elegante y de influencias clásicas, con columnas y grandes cornisas, de los arquitectos asociados Fernando de la Cruz y Hernán Rojas Santa María. La obra de ingeniería quedó en manos de la oficina de Valdivieso y Vergara. Data de los años veintes.
  • La Galería Pacífico, en el Edificio Pacífico por la entrada de calle Bandera 314-318. Como hemos dicho, la galería comercial es famosa por la presencia del "Bar Nacional" en uno de sus accesos, y se extiende como hall del edificio que también tiene entradas por el lado de Huérfanos. Sin embargo, la principal de Bandera tiene la señalada bajada a los clausurados subterráneos (ex cine) con pilares rematados por una hermosa piña dorada. Quisiéramos creer, por su proximidad temporal y espacial con el otro edificio, que este detalle es deliberado. Sin embargo, el que no se repita en ninguna otra parte de las que estuvimos mirando en el Edificio Pacífico, nos lleva a creer que se trató sólo de una casualidad basada en el modelo de diseño que debía ofrecer la broncería que aportó el material para la decoración y los pasamanos de las escalas. De todos modos, sigue y seguirá siendo un detalle intrigante la cercanía de ambos casos.
  • La fuente itálica de mármol que está en los accesos del Museo Benjamín Vicuña Mackenna, en la pila de agua, es una belleza que, según entendemos, formó parte de los pedidos que hizo el ex Intendente de Santiago hacia 1872, aunque no sabemos si formó parte de alguna aplicación pública ni cómo llegó al museo (en el que, además, existen algunos jarrones de mármol que originalmente pertenecían al Cerro Santa Lucía y que aparecen entre la ornamentación extraviada desde el cerro). En la punta de esta hermosa pila de cabezas de leones, precisamente donde estaría la piña al final del báculo o caduceo, se encuentra un hermoso cono de pino que hace de surtidor principal del agua de la fuente. Luce casi como una pequeña joya al final de un cetro blanco. Existen varias versiones de fuentes alusivas a piñas en su parte extrema superior, pero hemos visto imágenes de una tan bella y evidente como la del Museo.
  • Las escaleras al segundo piso de la Biblioteca Nacional de Santiago están rematadas al inicio de sus pasadores por una hermosas ánforas con mangos en forma de jarrón, que se coronan con un cono de pino, luciendo casi como una joya. Son una verdadera obra de arte de mobiliario institucional perfectamente ajustadas a las escalas de mármol. Según los datos con que contamos, habrían formado parte de los trabajos del Taller de Herrería y Ferretería Artística de Eneas Ravello para el histórico edificio.
  • En la misma Biblioteca Nacional, en el Salón Bicentenario de Exposiciones, existen vitrinas tras las cuales está los hermosos jarrones-ánforas artísticas, donadas por doña Lucila Guevara de Vera a la memoria de su marido, en 1961. Ambas piezas de alto valor artístico e histórico, están tocadas por una tapa que lleva una estilización de lo que parece ser una elegante piña conífera, precisamente.
  • También en la Biblioteca Nacional, la enorme lámpara colgante de la entrada del Salón de Cristal (ex Salón Azul), tiene en su parte inferior un perfecto coquito conífero. Existen varias otras en este edificio, como las de tallados en madera de las puertas interiores de la hemeroteca y las de las lámparas de los salones del segundo piso.
  • Las lámparas de bronce de la sala de lectura principal Gabriela Mistral de la Biblioteca Nacional, están coronadas en su parte más alta por otra nuez de pino. Como ninguna de ellas funciona ya, estas lámparas ya son sólo decorativas, dada su antigüedad y belleza, y por eso se mantienen en los mesones de lectura.
  • Las dos columnas metálicas verdes que sostienen las rejas con que se cierra en las noches el acceso al Pasaje Presidente Pinto, en Agustinas 1022, tienen en su parte superior una hermoso capitel de bronce dorado desde el que brota un enorme coco conífero, por 80 años ya.
  • Los aleros metálicos artísticos del ex Hotel Victoria, alguna vez uno de los más elegantes y solicitados de la ciudad, tienen también piñas de pino decorativas en todas las entradas al edificio que alguna vez ocupó: San Antonio 364, Huérfanos 801 y Huérfanos 827.
  • Pese a no ser todas ellas del mismo diseño, las lámparas colgantes tipo araña y las de pared de la Catedral Metropolitana tienen un intrigante detalle que se repite en todas las piezas: bajo el eje que sostiene las luces, termina en una pequeña nuez de pino. Como son de modelos distintos pero con el mismo elemento, sospechamos de alguna intencionalidad.
  • En la misma catedral, los confesionarios tienen una guirnalda vegetal que los rodea por la parte superior y que termina a ambos costados en bellos conos de pino tallados sobre la madera. Algunos, lamentablemente, han sido afectados por el paso del tiempo y por la imprudencia de algunos malos visitantes.
  • Ésta es una de las representaciones más potentes que hemos encontrado sobre simbolismo de la piña de pino, saliendo en este caso desde la flor de lis, emblema de la vida, la autorrealización y la pureza del alma. El mensaje es, quizás, que el camino de la flor de lis conduce al "florecimiento" de una conífera en la alta conciencia humana, cual camino a la inmortalidad del espíritu. Estas figuras son parte de la decoración de mármol los altares de San José y San Didactus en la Iglesia de San Francisco, en la Alameda. Ambos altares datan de mediados del siglo XIX y fueron diseñados por el arquitecto italiano Eusebio Chelli, encargándose la construcción a la firma marmolera J. Ceppi y Hno.
  • Coco de piña estilizado, en la madera de los confesionarios de la Iglesia de San Agustín, en Estado con Agustinas. No es casual que el símbolo se repita tanto en la ornamentación y mobiliario de edificios religiosos.
  • Las mismas figuras en el enrejado artístico del edificio ubicado en Pasaje Phillips 56, a un costado de la Plaza de Armas de Santiago.
  • Éstas se encuentran en la decoradísima fachada arabesca del Palacio de la Alhambra, en calle Compañía 1340, diseñado por el arquitecto Manuel Aldunate para el empresario Francisco Ossa. El palacio sufrió un poco con el embate del terremoto pasado, pero sus conos resistieron.
  • En los capiteles de las columnas-pilastras del viejo edificio palaciego de calle Compañía 1243.
  • Piñas en los dibujos-molduras de los pilares de albañilería que sostienen la reja del ex Congreso Nacional de Santiago, rodeando sus jardines.
  • Las dos agujas de las cúpulas en el edificio de 1912 que pertenece desde los años ochentas a las tiendas "Hites" de Alameda Bernardo O'Higgins 757, casi esquina de San Antonio.
  • Hermosas piñas coníferas en el balcón del Palacio Errázuriz, en Alameda llegando a Panamericana, actual sede de la Embajada de la República del Brasil en Santiago de Chile.
  • Al menos tres residencias del sector del barrio París y Londres tienen bases de ventanas y almenas con formas variadas de conos de pinos, especialmente hacia el lado del cruce de ambas calles.
  • La salida por calle Serrano del edificio Art Decó del arquitecto Eduardo Costabal de Alameda junto a la Estación Universidad de Chile. Son rejas con cocos de pino cúbicos, aunque en este caso podría tratarse también de estilizaciones de mazorcas de maíz, pues en el acceso principal de Alameda hay puertas metálicas donde se observa una planta muy parecida al choclo.
  • En la Galería Comercial San Antonio, ubicada a escasa distancia de la Plaza de Armas, están estas lámparas murales de gran tamaño cuya parte superior es rematada por un cono de pino. Las de las fotografías son las que se encuentran por el lado de la entrada al pasaje por calle Merced 820.
  • En el edificio de la dirección San Antonio 385, casi en la esquina con Merced, se encuentran estas piñas de bronce en los pasamanos de la reja que contornea las escalas que descienden al subterráneo. Es un caso muy parecido al de las que están en la Galería Comercial del Edificio Pacífico, en Bandera. También existen en el interior lámparas murales similares a las que acabamos de ver, en la dirección de Merced 820.
  • Fuente del Cementerio General, en la conjunción de las calles Echaurren con Bello. Bajo la gran cantidad de sedimentos y sarro acumulados en la pileta durante los siglos, la punta esconde otro coco conífero.
  • Jarrones tipo ánforas en el acceso de la Capilla del Cementerio General. Corresponden a modelos franceses del siglo XIX y en la parte superior de las mismas hay un perfecto cono de pino.
  • Varias de las tumbas de los cementerios Católico y General tienen conos de pinos en rejas, molduras o relieves artísticos de mausoleos. Como sería interminable cumplir con el desafío de mostrar todas ellas, hemos escogido ésta, que corresponde a una de las más antiguas, en las rejas que rodean una bella cripta por el lado de la entrada de avenida la Paz al Cementerio General.
  • Dos hermosos cocos de pinos metálicos están en los patios delanteros del Cementerio Católico, en la bajada hacia mausoleos familiares. Son de buen tamaño y, aunque desconocemos la antigüedad de las piezas, sabemos que este nivel del camposanto es uno de los más viejos. Aparecen ya en imágenes de los años veintes que tenemos en nuestro haber, de modo que se trata de figuras muy antiguas en el complejo.
PIÑAS CONÍFERAS ORNAMENTALES EN SANTIAGOÁlbum nuevo

2 comentarios:

Xavier Pinell dijo...

Gracias

Carmen Gutierrez Medina dijo...

Muy intersante,! Me parece que mos artistas al ocupar ciertas figuras en la decoracion y ornamentacion de edificios y otros sabian de significados y símbolo sy entregaban mensajes.

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