sábado, 25 de diciembre de 2010

EL DÍA QUE SACARON A COMBARBALÁ DE CHILE

Plaza de Combarbalá (fuente imagen: combarbala.cl)
Coordenadas:  31°10'41.58"S 71° 0'8.89"W
Escribí la base de este artículo hace varios años, casi apenas cuando sucedió la noticia que lo motiva, como una pequeña contribución a un centro de estudios sobre el patrimonio territorial de Chile. Como en sucesivas renovaciones y cambios en el sitio web de dicho organismo el artículo fue retirado, lo republico aquí ya que este insólito episodio parece haber sido olvidado por muchos, como todo lo que sucede en nuestra sociedad.
Ocurrió el año 2001, cuando se puso en evidencia hasta dónde puede llegar la ignorancia supina de algunos funcionarios de Estado que, en las cuestiones de la política que no son las nuestras, han sido colocados en cargos relacionados con el desarrollo económico, la soberanía y el potencial turístico de los territorios chilenos, en este caso comprometiendo a un alto integrante de la directiva del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) de aquellos años.
Este escándalo (porque eso fue, en su momento) habría provocado una controversia tremenda en algún país serio y, probablemente, habrían rodado cabezas por las responsabilidades directas y jerárquicas... Pero estamos en Chile, por supuesto, donde las ambrosías de la política históricamente han prevalecido incluso a la probidad pública.
Con más de 14.000 habitantes, la hermosa comuna de Combarbalá se sitúa al interior de la Región de Coquimbo, en la Provincia del Limarí, y es uno de los sitios de mayor interés arqueológico, histórico y geológico del sistema subatacameño. Fue fundada en 1789 por Juan Ignacio Flores, siendo la minería y la agricultura sus principales actividades. Una bella roca exclusiva de la zona, la combarbalita, es explotada junto a sus canteras cordilleranas para ser utilizada por escultores, joyeros y artistas, declarada desde 1993 como "Piedra Nacional de Chile". Es una de las piedras chilenas de mayor demanda y atractivo en mercados nacionales y extranjeros.
La anterior, era la clase de información que un señor llamado Rodrigo Varela necesitaba sobre la ciudad el 27 de junio de 2001, decidiendo que el organismo más apropiado para proporcionársela era, sin duda, el Sernatur. Varela envió un mensaje electrónico a la institución y esperó respuesta...
...Lamentablemente para él y para Combarbalá, este lugar se ubica a unos 370 kilómetros de Santiago, lo que es demasiada distancia para el conocimiento de un operador político en la capital. Así, al revisar su correo electrónico al día siguiente, Varela halló la nota de respuesta desde el Sernatur a sus consultas sobre Combarbalá. Al abrirlo y leerlo, se enfrentó con este increíble e insólito mensaje, que ruboriza con el ardor de la vergüenza ajena:
"Sernatur entrega información de Chile. Para la ciudad de Combarbalá comuníquese con la embajada o consulado correspondiente.
Le saluda atentamente, Gonzalo López Tello, jefe del Departamento de Promoción y Fomento".
En otras palabras, el alto funcionario de la institución en cuyas manos se ha depositado la estratégica tarea de fomentar el conocimiento de los atractivos turísticos del país y potenciarlos como destinos dentro del mismo, además de desconocer la existencia de Combarbalá (ni siquiera le sonaba conocido, por lo que vemos), ¡creía que se trataba de una República extranjera!
Artículos de combarbalita (fuente imagen: travel.webshots.com)
¿Hasta dónde podría llegar la ignorancia del sectarismo en la administración pública, después de leer semejante respuesta?
Al saberse públicamente de esta sorprendente respuesta, el reproche fue generalizado. Para qué hablar de la molestia entre los mismísimos combarbalinos, ofendidos una vez más por la arrogancia del Gobierno Central, tanto así que la afrenta obligó al Director de Sernatur, don Oscar Santelices, a realizar un viaje de emergencia para desagraviar a la ciudad, el 18 de julio siguiente y luego de que la denuncia por tamaña respuesta fuera hecha pública en el programa televisivo "Plaza Italia"; del desaparecido Canal 2 Rock & Pop.
Pero no bastó con los actos simbólicos: las amenazas de querella judicial motivaron una investigación interna del Sernatur para determinar responsabilidades. "La explicación de esto va mucho más allá de un simple error", reconoció la Directora de Planificación del organismo, doña Verónica Aguilar, y en septiembre siguiente el servicio organizó una exposición de piezas de combarbalita en su sede de Providencia, como una manera de reconocer la existencia del lugar y disculparse avergonzadamente ante sus habitantes, lavando en parte el tremendo disparate.
Y ya que éste es mi blog, con mi opinión y mis conclusiones, permítanme un acápite al respecto: creo que la polémica situación fue consecuencia de esa misma ignorancia que lleva a muchos agentes del mundo de la política a creer que lo que ocurre fuera de la Zona Central no tiene importancia o, peor, que no existe... El ninguneo centralista, en otras palabras, y manifiesto acá en su expresión más patética y caricaturesca.
He ahí, además, la simiente del virtual abandono en ha mantenido históricamente a territorios tan valiosos como Parinacota, Chiloé, Palena, Aysén, Magallanes y tantos otros. La ignorancia, la indolencia y en cáncer del entreguismo (motivado siempre por discursos importados y siempre disfrazados de fraternidad o de modernidad mental) son el caldo de fermentos y miasmas de estos males tan asociados a las clases dirigentes de Chile, prácticamente desde los inicios de la República, con Constituciones Políticas y hasta una canción nacional que en su letra renunciaban a parte del territorio que le correspondía al país desde los tiempos coloniales, independientemente de lo que digan ahora la historia heroica conservadora de un lado y, por el otro, el "revisionismo" ligado a esos mismos intereses internacionalistas generadores de esta clase de calamidades.
De la misma forma que autores como Barros Arana, Lastarria y Vicuña Mackenna se esforzaron por demostrar que la Patagonia Oriental (que nunca habían visitado) era un territorio estéril e inútil en plena disputa con el vecino por la posesión de esas regiones, el primer Canciller del regreso a la democracia, Silva Cimma, en una casión demostró creer que los territorios de Laguna del Desierto y Campo de Hielo Sur ¡eran el mismo!
Por otro lado, a veces (demasiadas), se le da tribuna o incluso son colocadas en puestos estratégicos para el acervo geográfico, patrimonial y cultural de Chile, personas que han vivido prácticamente toda su vida en el extranjero y cuyos débiles vínculos con el país son sólo familiares; otros existen simplemente en el "exilio mental", ese desprecio y desconocimiento radical sobre el lugar en el que se está inserto, generalmente acompañado de resentimientos y sensaciones de frustración que acrecientan el desarraigo y sus peligros.
Es así que este siniestro problema, aquí representado en el bochornoso caso de Combarbalá, tiene ejemplos y analogías que podrían identificarse por casi toda la historia nacional, y aun después del escándalo de Sernatur en 2001, pues ya parece una máxima que en la política nada se aprende ni se escarmienta.
Cabe preguntarse, por lo pronto: ¿Cuántas decisiones fundamentales para las regiones han sido tomadas en directorios de organismos de Estado, antes y después de esta polémica, por personajes que tampoco conocen de oído siquiera las localidades que hay fuera de Santiago? Quizás el papelón de Combarbalá haya sido sólo uno de muchos casos similares en nuestros actuales años, pero que nunca llegaron al conocimiento ni el oportunismo de los medios de masas.

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