martes, 28 de diciembre de 2010

CRÓNICA DE "EL BURRO": TODO UN SÍMBOLO DE LOS BUENOS AÑOS DEL PUGILISMO CHILENO

Imagen del "Burro" publicada por Francisco Mouat en "Chilenos de Raza".
Coordenadas: 33°27'22.34"S 70°38'57.27"W (Teatro Caupolicán) 33°27'2.38"S 70°40'28.81"W (Ex Estadio Chile)
Eran ya los años setentas, regresando los tiempos dorados del boxeo olímpico chileno, según parecía. El Teatro Caupolicán y luego el Estadio Chile ofrecían encuentros todas las semanas: Canal 13 transmitiría "Noches de Boxeo" y la estación de Televisión Nacional de Chile hacía lo propio con "Boxeo Mundial". El martes era el día de las peleas de gala.
El medio era oscuro, sin duda: las apuestas, los resultados arreglados y las tretas más extrañas se daban a veces en esas salas rodeadas por el exaltado público y la densa marea de los humos de cigarrillos. Pero también llegarían allí los grandes del pugilismo nacional: Martín Vargas, Jaime "Motorcito" Miranda, Héctor Velásquez o Benedicto Villablanca. Relató alguna vez un veterano Renato González, el inolvidable Míster Huifa, o la voz maravillosa de Sergio Silva Acuña; y gran parte de la actividad sería financiada también por el próspero empresario cubano-español Ricardo Liaño, verdadero magnate del deporte y del espectáculo nacional, que terminó sus tristes días pobre y olvidado en una modesta pieza arrendada del Barrio Mapocho.
Allí, en cada asalto, un ruidoso asistente destaca desde la década anterior por su voz de trueno y su ametralladora de chistes o tallas ingeniosas arrojadas como granadas en el momento más oportuno, gestadas en sólo segundos. "El Burro" le apodan, y hacia 1977 ya se ha convertido en todo un personaje mediático que ameniza las jornadas de peleas, aunque las cámaras de la televisión sólo captan sus inconfundibles gritos, pues el privilegio de conocerlo y reconocerlo es de los asistentes a estos encuentros. Parecía que siempre hubiese estado en el ambiente, y algunos decían ubicarlo desde los años del "Hipódromo Circo" del barrio veguino.
Las risas explotan en cada uno de los chistes de este típico roto chileno contemporáneo. Por momentos hasta desvía la atención del respetable, que se llena de carcajadas. "El Burro" era diestro: metía sus creativas cuñas en momentos precisos de silencio o de monotonía de la pelea, por lo que era también un animador extraordinario y, afortunadamente para el negocio, un asistente asiduo e infaltable en cada pelea. Su presencia era sagrada allí: vociferaba desde su asiento y usando sus manos como megáfono, siempre escondido en algún lugar dentro de esa oscuridad cómplice, afuera del cuadrilátero. Dicen que había aprendido a explotar este vozarrón en su difícil infancia, vendiendo frutas y verduras en ferias y mercados. La gente se volteaba intentando identificarlo, mientras la risa cundía como el fuego entre agujas de pino. Era inconfundible para los asistentes, por su bajo tamaño cercano al metro cincuenta y sus chaquetas de color gris o celeste.
Las tallas de "El Burro" serían su sello distintivo, único. Ya en los ochentas, periodistas deportivos como Julito Martínez no sólo le celebraban sus bromas (a veces subidas de tono, aunque las menos), sino que además, y como los locutores tenían mejor audio allá en las salas de los encuentros, explicaban fugazmente el contenido de algunas de estas tallas al público televisivo que no contaba con la posibilidad de escuchar bien al infaltable sujeto.
Algunas de sus famosas y oportunas intervenciones fueron como éstas:
  • Un boxeador tendía a colgarse del otro o "engancharse", obligando al árbitro a separarlos constantemente. En una de esas veces, "El Burro" le ruge ofuscado al que se enredaba en su rival: "¡Pa' la otra llévatelo pa' tu casa, huevón oh!"
  • Cuando había pocas peleas y pocos golpes en el ring, gritaba con sorna: "¡Traigan un balde para recoger la sangre!"
  • Tiempo después del golpe militar de 1973 y cuando recién se reanudaban las peleas, "El Burro" habría cometido el desatino de gritarle a un boxeador: "¡Soi más huevón que milico sin auto!". La osadía casi le significa irse detenido cuando uniformados fueron directamente a la oficina de don Enrique Venturino en el Teatro Caupolicán, para llevarse al irreverente "Burro". Cuenta Francisco Mouat (de quien tomamos esta historia) que sólo la intervención de su amigo Freddy Rivera logró convencerlos de dejarle en libertad, pero con la estricta advertencia de no repetir ese tipo de tallas, exigencia que el asustado comediante de la galería respetó severamente desde ahí en adelante.
  • En una ocasión en que Mario Kreutzberger, Don Francisco, asistió a una pelea, "El Burro" lo palanqueó durante toda la jornada con tallas como: "¡Oiga don Francis, saque la cabeza que no me deja ver la pelea!". Otra versión cuenta que gritó: "¡Don Francisco, corra la cabeza, que hay como dos mil personas que está tapando!". El mito decía que el animador mandó a un par de matones, después, a hacer pagar las ofensas al temerario humorista de la galería.
  • Otros gordos también eran objeto de sus chistes crueles. En ocasiones en que entraba un guatón al público en los años de restricciones de salida en las noches, les lanzaba pesadeces como: "A éste lo pilló el toque de queda en la cocina".
  • En el grave período de fricciones bélicas entre Argentina y Gran Bretaña por la disputa de las islas Falkland o Malvinas, cuando se realizaba un asalto entre un pugilista chileno y uno argentino, "El Burro" comenzó a gritarle desde la galería, con un tono grave y alterado imitando la cabalgata nocturna de Paul Revere: "¡Vienen los ingleses, vienen los ingleses!".
  • Mentessana (columnista de opinión de "El Mercurio") recordó que, en otra ocasión, un boxeador muy hirsuto y de hombros velludos entró al cuadrilátero. Incapaz de perder la oportunidad, "El Burro" le gritó esta vez: "¡Oye, te pusiste los sobacos al revés!".
  • Cuando la pelea se ponía fome y los boxeadores se "estudiaban" demasiado rato con poca acción, el incorregible personaje sacaba una carta especial de su repertorio y gritaba: "¿Cómo no llegaron a la Universidad si estudian tanto?".
  • Si la pelea bajaba la intensidad y se "desinflaba", el versátil asistente gritaba ahora en cada enredo de los pugilistas: "¡Mejor pónganles música pa' que se saquen a bailar!".
  • Una vez se rió de la enorme obesidad de Ricardo Liaño, gritándole desde la galería apenas llegó al coliseo: "¡Oye Liaño! ¿Venís de la marcha del hambre?".
  • En otra oportunidad, en que el mismo empresario español llegó ostentando todas sus medallas y condecoraciones otorgadas por el Consejo Mundial de Boxeo, puestas sobre su corpulencia, "El Burro" le gritó: "¡Liaño!, ¿Venís de incógnito?".
  • En otra ocasión, cuando un peleador no tiraba golpes y parecía flojo, le recomendó con su estruendosa voz: "¡Pégale ahora, que estai a favor del viento!".
Lejos de molestar con sus interminables irreverencias, "El Burro" era un personaje sumamente querido por la familia boxeril: deportistas, público, periodistas y empresarios lo conocían y le estimaban. De hecho, en una ocasión recibió un premio especial que le fue concedido por la Federación Nacional de Boxeo, y veremos que, gracias a su fama de amenizador, hubo una época en que asistía gratuitamente a estos encuentros, invitado por los propios organizadores.
Don Enrique Venturino Soto, célebre dueño del coliseo pugilístico Teatro Caupolicán.
Pero, ¿quién era "El Burro" en realidad? Pocos saben de donde provenía, quizás, esa voz potente y avasallante, de su "rebuzno": Luis Domingo Contreras Reyes, y según leo en websites de cueca brava un artista folklórico, músico, instrumentista y hombre de fuerte ligazón con la cultura popular chilena, habitante de la población La Legua de San Joaquín y seguidor del club deportivo Colo-Colo. Al parecer, era de origen Iquiqueño. Con 51 años de vida, su fama se empezó a hacer especialmente importante hacia 1977, gracias a la televisión y a algunas de las primeras publicaciones de prensa que se refirieron con más detalle a él, como la revista "Hoy".
También apodado "El Cacerola" por su enorme apetito y "El Alcuza" por su verbosidad y capacidades de entretener con la palabra "de mesa en mesa", Luchito era también un humorista por antonomasia: alegre, divertidísimo y capaz de inventar una buena "salida" en sólo segundos, al contemplar una situación que lo inspirara. Creo haber visto al famoso personaje alguna vez, aunque hubo varios imitadores e impostores, pero ninguno como "El Burro". Si la memoria no me falla, era un señor más bien gordito, de tamaño bajo, de esos con "cara de chiste", como se dice en la jerga.
Actualización: RECOPILANDO OTRAS TALLAS INOLVIDABLES DE "EL BURRO"
- Una pareja de carabineros entra al estadio y comienza a caminar entre las galerías, mientras se desarrolla la justa. "El Burro" les grita: "¡Carabineros, carabineros! ¡Hay dos gallos peleando allá, abajo!".
- Cuando terminaba una velada particularmente mala en golpes y esfuerzo de los peleadores, "El Burro" reclamaba: "¿Y dónde van a devolver la plata de la entrada?".
- Dato de un lector anónimo: un animado espectador se pasó toda la pelea gritonéandole instrucciones a los boxeadores. Entonces, "El Burro" les recomendó: "¡Háganle caso al caballero!".
- Una pelea lenta, poco ágil y "El Burro" reclamando: "¿Y a qué hora empieza la pelea de verdad?".
- Cuando el boxeador nacional Víctor Nilo se mandó un "condoro" por su afición al copete, "El Burro" no dejó pasar la oportunidad y le gritó en una pelea: "¡Víctor, pégale con la garrafa, pégale con la garrafa!". Se cuenta que Nilo escuchó el chiste y le dio un ataque de risa, siendo aprovechada la ocasión por su contendor para golpearlo en el torso. Al ver la escena, "El Burro" le gritó: "¿Viste? Ahora sonaste: te rompieron el envase".
- A un boxeador que subió al ring con unos pantaloncillos exageradamente grandes y anchos, el "Burro" no le demostró piedad: "¿Te tomaron la medida de los pantalones en un columpio?".
- Aporte del lector Cristián Orellana: un boxeador llegó a pelear con un albornoz o bata con capucha que usan al llegar al ring, perfecta e inmaculadamente blanca. Entonces, "El Burro" vocifera: "¿Venís a pelear o a hacer la primera comunión?".
- Otra de Orellana: En otras peleas muy fomes y sin golpes, "El Burro" exclamaba sarcásticamente, simulando un estado de consternación: "Señor juez, ¡por favor, pare esta masacre!".
- Al parecer, el dicho "¡Tenís más rollos que botella de Fanta!" (aludiendo al antiguo envase de cristal y con diseño de anillos de la gaseosa), fue creación suya, arrojándola desde el público contra un boxeador pasado en kilos.
- En cierta ocasión, un boxeador se lesionó la oreja con los golpes en una pelea y continuó batiéndoselas varios rounds con la mano enguantada tapando su oído. Entonces, "El Burro" le gritó: "¡Oye, pégale con el teléfono!".
- En otra oportunidad, un mal peleador cayó al piso del ring, no sabemos si por golpes o por un tropiezo, y "El Burro" le sugirió: "Mejor quédate en el suelo, o te van a seguir pegando".
En algunas fuentes dice incluso que Contreras habría colaborado en la formación antigua del respetado grupo "Los Chinganeros", donde compartió con grandes cultores del folklore chileno como Rafucho (Rafael Andrade) y Pollito (Carlos Navarro). Fue en este ambiente donde se había ganado muy tempranamente en su vida el apodo de "El Burro" (con alusión animalista, como es corriente entre los cuequeros) por su voz de "rebuzno", que lo acompañó toda la vida. Otros dicen que ya tenía el apodo cuando niño, en su época de verdulero. Tampoco es coincidencia su doble pasión por el pugilismo y la cueca, pues muchos músicos del medio folklórico fueron grandes admiradores de este género deportivo, como los hermanos Godoy Hernández, el maestro González Marabolí y Nano Núñez.
Fue amigo de varios otros personajes famosos del público de los combates. En el Caupolicán o el Chile, se sentaba casi siempre junto a sus compañeros de aventuras Tito Astorga y el "Cafiche" Palavacino, quien no hacía nada por ocultar la razón de tan directo mote, según comenta también Mouat, ya que asistía enjoyado y con varias de sus mujeres. Con frecuencia, estos dos acompañantes ayudaban al "Burro" a formular sus tallas in situ de acuerdo a la situación que se lo ofreciera. También tuvo una gran amistad con el periodista boxeril Miguel Merello, a quien le dijo una vez mofándose de su propia pobreza, que había tenido que "cocer la olla chica dentro de la olla grande" para tener algo que comer, según recordaba el cronista tiempo después.
Ricardo Liaño también fue amigo del "Burro", aunque éste no le dejó pasar la oportunidad de agarrarlo para la chacota en más de una ocasión, como vimos. A pesar de ello, el empresario le habría pagado por algún tiempo al "Burro" una modesta suma de 5 mil pesos semanales para facilitar su asistencia a los asaltos pugilísticos y servir como animador de ambiente sin que los permanentes problemas económicos en los que vivía se lo dificultaran.
Pero en los ochentas, el boxeo chileno comenzó a caer por la pendiente que le llevaría al final de sus mejores épocas. Mucho influyeron al desfinanciamiento y al derrumbe estructural las campañas internacionales contra este deporte, basadas en moralismos y tremendismos que -con cinismo- no se aplicaron en otras disciplinas deportivas bastante más peligrosas directa o indirectamente, pero más lucrativas. Dicen que otra cuota debe haberla hecho el retiro casi forzado de Martín Vargas, que en muchos aspectos sostenía con su propia imagen gran parte de la popularidad del boxeo de aquellos años. El resto, sin duda habrá sido abonado por los claroscuros con los que siempre convivió la actividad pugilística, desgraciadamente, aunque duela tener que admitirlo. En la fórmula trágica habrá influido, además, el retiro y muerte de Venturino, y la posterior quiebra del Teatro Caupolicán con su provisorio cierre, antes de cambiar de manos.
Coincidentemente, don Luis Contreras falleció en esa misma época: un 18 de septiembre de 1987. Su partida fue inesperada, en la pobreza, casi olvidado y abandonado. Su funeral fue muy modesto, triste, con pocos concurrentes que lo acompañaron a una pobre fosa en tierra, en el Cementerio General, sepultado con una bandera chilena envolviendo su ataúd. La noticia fue anunciada en los segmentos deportivos de los programas periodísticos, causando gran dolor entre los nostálgicos de esas viejas peleas en blanco y negro, cuando todo parecía hablar del falso brillante futuro que le esperaba al gremio. Al informarse de su fallecimiento, muchos pudieron conocer por primera vez el misterioso rostro detrás de esos gritos interminables y graciosos, al aparecer su fotografía fugazmente en televisión.
Nunca habrá otro como el irremplazable y célebre personaje de "El Burro", entonces; y probablemente, ni siquiera vuelva a haber una arena de justas como aquellas, para darle la oportunidad a un nuevo comediante espontáneo que le sustituya o que aspire a hacerlo.

8 comentarios:

  1. Otras tallas de El Burro:
    - Un boxeador llegó a pelear con un albornoz (esa bata con capucha que usan al llegar al ring) entero blanco y El Burro le gritó: "¿Venís a pelear o a hacer la primera comunión?"

    - Durante una velada, entró una pareja de carabineros a hacer una ronda de vigilancia y El Burro les gritó: "¡Allá abajo hay dos hombres peleando, mi cabo!"

    - Una pelea estaba muy fome, ninguno de los 2 boxeadores se atacaba, entonces El Burro interviene: "¡Señor árbitro, pare la masacre!"

    Son algunas que recuerdo de una antología que vi en una revista hace muchos años.

    ResponderEliminar
  2. Pero qué buen aporte, estimado! Lamentablemente, casi no quedan registros de las tallas de "El Burro" así que todos estos pequeños recuerdos son fundamentales. Muchas gracias.

    ResponderEliminar
  3. Pero que gratos encuentros se desarollaban en "las veladas"deben haber muchas fotos de esa epoca .

    "¡Mejor pónganles música pa' que Los gueones se saquen a bailar!"

    si les faltaba la pura musica .
    que buenos recuerdos.
    Saludos Amigo
    Felipe ortega

    ResponderEliminar
  4. Putas compadre, que me traes recuerdos con estas cronicas... Tengo 38 años y alcance a ver todas estas transmisiones, a Mister Huifa, con don Julito, etc. Gracias!

    ResponderEliminar
  5. El libro "Chilenos de Raza" de Francisco Mouat (Editorial El Mercurio - Aguilar), publicado en 2004, dedica un capitulo completo - con foto - a Don Luis Domingo Contreras, "El Burro". Segun el escritor, vivia en Poblacion La Legua y tenia un pequeño tallercito, en el cual arreglaba articulos y muebles de madera. Se indica en dicho libro que fallecio de un ataque al corazon.

    ResponderEliminar
  6. Gracias. Sí me habían dado el dato pero cuando consulté el libro en la biblioteca no econtré lo que Ud. señala. Volveré a mirarlo con más detención porque debo haber cometido un error. También se hizo un reportaje con sus mejores "tallas" en un diario cuando murió, pero no pude encontrarlo. Incluso la fecha exacta de su fallecimiento aparece con grandes diferencias en algunas fuentes, por eso no la coloqué. Muchas gracias por la info,

    ResponderEliminar
  7. Bueno, consulté hoy nuevamente el libro de Mouat "Chilenos de Raza" pero sólo dice que sus amigos suponían que falleció de un ataque al corazón, pues su fallecimiento fue inesperado y súbito, pero no me parece que se confirme. Por desgracia, tampoco pude encontrar lo del taller que habría tenido en La Legua, aunque de todos modos sigo agradeciéndole el dato. Volveré a mirar el libro por si acaso, cuando pueda.

    ResponderEliminar
  8. Tení mas rollos, que una botella de Fanta !!

    ResponderEliminar

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Qué ver en una visita?

Aconcagua (9) Aeronautica (12) Africa (4) Alemania (4) Alto Hospicio (11) Angol (2) Animitas (72) Antartica (31) Antofagasta (19) Apuntes (6) Arabes (20) Arabesco (13) Araucania (8) Arauco (2) Archipielago Juan Fernandez (1) Arequipa (6) Argentina (30) Arica (41) Armas (23) Arqueologia (76) Arquitectura en hierro (22) Art Deco (34) Art Nouveau (18) Arte (179) Austria (1) Aysen (9) Bares-Restoranes (146) Barroco (53) Bauhaus (10) Belgas (1) Biobio (1) Bizantino (9) Bohemia (162) Boites (26) Bolivia (18) Bomberos (33) Brasil (3) Britanicos (37) Buenos Aires (4) Burdeles (24) Cachapoal (1) Cafes-Salones de Te (17) Cajon del Maipo (14) Calama (2) Caldera (8) California (1) Calles (79) Campo (109) Candilejas (53) Carreteras (55) Cartagena (3) Casonas (99) Cauquenes (1) Cementerios (60) Cerros y montañas (40) Chañaral (1) Chile (1042) Chillan (5) Chiloe (13) Choapa (7) Ciencia (71) Cine (11) Cinema-Teatros (39) Circo (16) Cites-Conventillos (17) Cocina (58) Cocteleria (56) Colchagua (2) Colombia (1) Coloniaje (148) Comercio (188) Comics (30) Compañias (90) Concepcion (8) Conmemoracion (127) Copiapo (30) Coquimbo (21) Criminologia (28) Croatas (6) Cur (1) Curico (1) Curiosidades (240) Delincuencia (62) Deporte (42) Desierto de Atacama (53) Diplomacia (23) Diseño (92) Edad Media (19) Edificios historicos (174) Edificios populares (66) Educacion (72) Egipto (2) El Loa (1) El Maipo (2) El Maule (12) El Tamarugal (24) En prensa/medios (42) Errores (109) Esoterismo/Pagano (74) España (18) Estatuas-Monumentos (122) Etimologia-Toponimia (154) Eventos (47) Exposiciones-Museos (64) Fe popular (142) Flora y fauna (112) Folklore-Tradicion (212) Fontanas (39) Fotografia (24) Franceses (89) Francia (9) Frutillar (2) Gargolas-Grutescos (19) Georgiano y victoriano (25) Germanos (32) Gotico (18) Gringos (31) Guerra Chile contra Confederacion 1836 (11) Guerra Chile-Peru contra España 1865 (2) Guerra del Pacifico (77) Guerra Peru-Bolivia 1841 (1) Guerras antiguas (5) Guerras civiles y golpes (38) Hechos historicos (127) Heraldica (29) Heroes (83) Hispanidad (117) Holanda (1) Hoteles (32) Huasco (3) Huasos (60) Humor (62) I Guerra Mundial (2) Iglesias y templos (103) II Guerra Mundial (6) Imperio Romano (21) Independencia de America (46) Indigenas (101) Industria (74) Instituciones (167) Iquique (74) Isla de Pascua (1) Israel (1) Italia (35) Italicos (43) Jerusalen (1) Judios (10) Juegos (42) Junin (1) La Paz (1) La Serena (18) Lejano oriente (38) Lima (2) Limari (9) Linares (2) Literatura (121) Llanquihue (1) Los Andes (2) Lugares desaparecidos (213) Madrid (1) Magallanes (35) Malleco (1) Marga Marga (1) Mejillones (4) Melipilla (1) Mendoza (2) Mercados (23) Mexico (1) Militar (93) Mineria (50) Misterios (109) Mitologia (158) Mitos urbanos (121) Modernismo-racionalismo (15) Mujeres (77) Musica (68) Navegacion (45) Negros (12) Neoclasico (151) Neocolonial (22) Neorrenacentismo (1) Niños (99) Numismatica (16) Ñuble (5) Obeliscos (16) Orientalismo (12) Ornamentacion (107) Osorno (1) Ovalle (5) Palacios (24) Paleocristianismo (20) Palestina (1) Panama (1) Parinacota (1) Paris (1) Patagonia (21) Patrimonio perdido (120) Peñaflor (1) Periodistas (29) Personajes culturales (160) Personajes ficticios (52) Personajes historicos (181) Personajes populares (172) Peru (53) Pesca (17) Petorca (5) Philadelphia (1) Pisagua (1) Playas (33) Plazas y parques (164) Polacos (1) Politica (59) Productos tipicos (81) Publicidad (58) Puentes (35) Puerto Montt (6) Punta Arenas (9) Quebrada de Tarapaca (13) Quillota (2) Radio-TV (53) Rancagua (3) Ranco (1) Reliquias (154) Renacimiento (3) Reposteria/Confiteria (22) Rio Chili (1) Rio Mapocho (44) Rio Tevere (3) Roma (33) Rotos (94) Rusia (1) San Antonio (5) San Pedro de Atacama (2) Sanidad (50) Santiago (663) Semblanzas (136) Sicilia (1) Simbolos/Emblemas (75) Sociedad (145) Suiza (1) Suizos (1) Tacna (5) Talagante (8) Talca (3) Tarapaca (95) Tecnologia (82) Terrores y fantasmas (94) Tierra del Fuego (12) Tocopilla (2) Tragedias (199) Transportes/Estaciones (80) Tucuman (1) Tudor (28) UK (8) Uruguay (1) USA (20) Valdivia (4) Valle de Azapa (10) Valle de Elqui (15) Valparaiso (32) Vaticano (5) Venezuela (6) Viña del Mar (3) Websites recomendados (10)