martes, 19 de octubre de 2010

"EL PIPEÑO": EL PARAÍSO DE LAS PIPAS EN BARRIO FRANKLIN

Interior del bar en 1997, con el entonces patrón Miguel Pérez, hijo del fundador don Tidelio Pérez (Fuente imagen: diario "La Tercera").
Coordenadas: 33°28'23.90"S 70°38'3.09"W
En 1962, el tren todavía atravesaba la ciudad de Santiago cortándola por la actual calle Placer en el vecindario de Franklin, allá en las lindes del ex Barrio Matadero. Ese año, a una cuadra de las líneas ferroviarias, el matrimonio Pérez-Alarcón inauguró una cantina que estaba destinada a ser uno de las más importantes de nuestra metrópoli. Primero con piso desnudo y paredes vetustas, allí en la proximidad del famoso Persa Biobío, sus pipeños de la zona del Maule le han dado fama nacional y un prestigio que sólo comparten los mejores locales de comida y tragos típicos de Chile.
Mucho ha cambiado este barrio desde entonces: los trenes ya no pasan por él; varias fábricas han sido cerradas y el comercio se desplazó más bien hacia el lado de Gran Avenida. Sin embargo, el restaurante y cantina "El Pipeño" sigue allí, en la misma esquina de Tocornal 2207, con calle Biobío, tras esa puerta metálica que le valió el apodo de "El Portón de Lata", como se le conocía hasta hace algunos años cuando cerraba esas puertas por las noches para dejar guardados a todos sus enfiestados comensales.
Como antes había una serie de barricas de vino en el local (hoy sólo quedan algunas pocas), también le llamaron "Las Pipas", aunque ya sabemos hay otros famosos locales en calle San Francisco, en avenida Macul y en calle Einstein que ya tienen este nombre. Estos pipeños tienen tal cotización que en la misma cuadra se separan las ventas, con una botillería y distribuidora justo al frente del local, en Tocornal 2240, donde se venden vinos, chichas, aguardientes y productos procedentes de la elogiada Viña Santa María de San Javier, propiedad también de los dueños de este boliche. Un poco más allá, está también el taller de reparación de pipas, así que toda esta cuadra está tomada por los aromas del pipeño dulce y cristalino que allí se comercia.
Acceso, en calle Tocornal.
El "terremoto" de "El Pipeño".
Una de esas clásicas botellas de vidrio para leche, que se usan en el local para servir algunas bebidas a los clientes.
Las dos salas del restaurante-cantina "El Pipeño" son un sitio de culto, con algunas presentaciones ocasionales de cuequeros y otros músicos. La cocina se observa tras unas vidrieras; el bar se extiende frente a la entrada, bajo la vigilancia de un cuadro de la Virgen del Carmen. Sus comidas más demandadas son de cerdo: costillares, perniles, prietas, patitas de chancho, arrollado y longanizas. Sería la pesadilla de algunas religiones no cristianas, aunque también hay cazuelas, lomo y bife a lo pobre, sanguchitos varios, empanadas y completos. Los tragos son igual de chilenazos: pipeño, vino tinto, chicha, chicha-pipeño y el consabido "terremoto", que en este restaurante es conocido por ser uno de los mejores y más afamados en la capital. Todo a precios muy populares y convenientes.
Su actual propietaria doña Ana María Pérez, atiende personalmente en el mismo local, dándole una característica de cercanía con el público que siempre ha conservado. El año 2003 remodelaron gran parte del recinto y lo dignificaron más dejando atrás algunas características de su antiguo y más rústico aspecto cuando era "El Portón de Lata", recibiendo desde entonces varios cientos de clientes cada día, desde las diez de la mañana hasta las once de la noche, aproximadamente. Según un reportaje del diario "La Cuarta", han sido clientes leales de "El Pipeño" los ilustres Caupolicán Peña, Carlos Bombal, Víctor Hugo Castañeda y Martín Vargas.
La esquina de "El Pipeño".
Sánguche de arrollado.
Vista de la barra (con el "patrón" del mesón).
Sala principal de "El Pipeño".
Preparación de "terremotos" en la barra.
Mi amigo Juano, guía turístico ideal para el trekking urbano, en la sala principal.
De la época en que el acceso del local estaba decorado con varias pipas, sólo quedan dos barriles de recuerdo junto a la entrada. Sin embargo, el negocio sigue conservando gran parte de la decoración histórica que siempre lo ha caracterizado, típicamente chilena. Los dueños mantienen ciertos fetiches distintivos: sirven vino en las bellas botellas de leche que existían antes, esas que tenían tapa de lata blanda. También acompañan todas las comilonas con un sabroso potecillo de pebre o ají.
El local del frente, la distribuidora de alcoholes, también hace una suerte de simbiosis con la cantina: es una especie de santuario de la vid y hasta tiene el mismo nombre: "El Pipeño". Parece más un museo enológico, con botellas antiguas y una gigantesca damajuana que suele estar llena al tope de burbujeante chicha para las gargantas sedientas, especialmente en los períodos de las Fiestas Patrias. Calculo que deben ser unos 50 o más litros de brebaje. Por el suelo se apilaban cantidades de garrafas de tinto y blanco. Uno que otro barril decora también este local y sus enormes bodegas.
Ahí está "El Pipeño", entonces, esperando con sus refrescantes vinos de lujo vuestra visita. ¡No se lo pierdan!
Botillería y distribuidora del frente, cruzando la calle.
Garrafas de vino tinto y blanco en venta.
Enorme damajuana de chicha, en el mesón de la botillería de "El Pipeño".

14 comentarios:

Sandra.if dijo...

interesante información y fotografía...!

Oscar González dijo...

Hola, felicitaciones por tan excelente blog, faltan más espacios como este donde se muestren partes interesantes de nuestra querida ciudad, sigue así, saludos.

Anónimo dijo...

Muy mala experiencia en el insalubre ,mal atendido ,y asqueroso,paraiso de las pipas.

Criss dijo...

Relátala a nosotros que hemos tenido la impresión totalmente opuesta, pues, para que no atormente eternamente a tu alma...

benjamin dijo...

Todo depende del cristal por donde se mire y quien sea el miron.Se terminaran las piedras y los graves quedaran.

Anónimo dijo...

la mejor chicha de santiago!!!

Son exelentes!!!!

Anónimo dijo...

Esta del 1 un pernil con papas y un terremoto uuuu pa la mujer una chicha con pipeño

Anónimo dijo...

Debes ser el unico jil que se ha ido asi de ahi tarado jajaja.

Anónimo dijo...

Tu debes ser el unico jil que se ha ido molesto de ahi...tarado.

Anónimo dijo...

Seguro hablas de otro restoran...porque el pipeño es inigualable...o a lo mejor las longanizas y prietas te trajeron recuerdos traumaticos de tu ingancia violentada...

Andresp dijo...

Excelente blog!!...muchas gracias, justo buscaba donde quedaba exactamente este boliche al que fui hace unos años y lo recomiendo 100%

Anónimo dijo...

Pucha estimado, triste leer la forma como vivió su experiencia. Le quiero contar que lo tradicional de estas "picadas" son sus años de trayectoria. Le sugiero que vaya a boliches de Manuel Montt, o de ahí hacia arriba. No pierda su dinero en un lugar que no le gusta y déjenos disfrutar de los manjares que tiene las Pipas. Ojala haya ido por el bajativo al frente (el que sabe.... sabe)

Anónimo dijo...

Lo mejor en comida tipica y buena atencion, el mosto viene de lo mejor del sur una bendicion


Juan Andres dijo...

hola, soy Juan me gustaria saber el precio de las "Garrafas de vino tinto y blanco"?

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