martes, 20 de abril de 2010

EL ELOGIO DE LOS LIBROS, BAJO ATAQUE DE LOS MEADOS

Coordenadas: 33°26'4.01"S 70°38'24.81"W
Pronto será el Día Mundial del Libro, herramienta maravillosa que ya tiene su homenaje propio en Recoleta, acá en Santiago de Chile. Fue el artista plástico nacional Benito Rojo quien asumió el proyecto artístico titulado "Elogio de los Libros" hacia el año 2006, por encargo de la Municipalidad y en el marco de un plan de hermoseamiento y recuperación histórica de esta bella comuna de Santiago, en los tiempos de la Alcaldía de don Gonzalo Cornejo. El artista escogió como evocación a varios libros específicos por su valor en la educación nacional, seleccionando once de ellos para el homenaje. La obra fue inaugurada en enero de 2007.
El monumento está hecho en módulos de metal y se ubica en la pequeña llamada Plaza Elogio de los Libros, precisamente, entre las calles Santa María y Bellavista, casi junto al puente de Purísima, en las riberas del Mapocho. Este sector de la comuna, por allí por el antiguo Club de Tenis, está en los límites de barrios famosos como Bellavista y Patronato, ex poblados de La Chimba.
Se trata de una torre formada por libros apilados en más de 10 metros de altura, distribuidos como lo estarían en el velador de un lector voraz. Cada uno lleva su título en el lomo. Aunque la comparación pueda molestar, le encuentro cierta semejanza al monumento alemán de "La Imprenta", para el Walk of Ideas de Berlín (año 2006).
Una placa en el suelo entrega la nómina de los once títulos que han sido incluidos en el grupo, no necesariamente de corte literario o lírico todos ellos, pero sí emparentados con la más importante fracción de la lectura nacional, como lo quiso Rojo:
  • "La Araucana" de Alonso de Ercilla.
  • "Código Civil" de Andrés Bello.
  • "Historia de Chile" de Francisco Encina.
  • "Martín Rivas" de Alberto Blest Gana.
  • "Hijo de Ladrón" de Manuel Rojas.
  • "El Socio" de Jenaro Prieto.
  • "La Amortajada" de María Luisa Bombal.
  • "Altazor" de Vicente Huidobro.
  • "Desolación" de Gabriela Mistral.
  • "Canto General" de Pablo Neruda.
  • "Coronación" de José Donoso.
La exposición a los elementos ambientales ha pintado de óxido rojizo todo el monumento, según lo deben haber previsto los creadores del montaje. Lo lamentable, sin embargo, es que algo peor ha atacado a la estructura por estos días: una peste de orines espantosa lo circunda por todos sus lados.
El Alcalde Cornejo quizás creyó -o quiso creer- esa plegaria de la Bellavista culta e intelectual, con miembros bohemios que pasarían mirando orgullosos y agradecidos la obra del señor edil. Con ingenuidad casi rayana en la inocencia de un muchacho enamorado, declaró alegremente sobre el flamante monumento entrevistado por un medio nacional el 7 de enero de 2007:
"Queremos convertirlo en un hito urbano, con gran visibilidad, iluminación y paisajismo especial y con arreglos al sector para que sea el símbolo representativo del barrio Bellavista, que es una mezcla de cultura y bohemia".
Pero hace rato que la cultura y la bohemia de Bellavista están pasadas a popó y a la acidez del vómito, por desgracia. La educación nacional aludida por Rojo también se ahogó en esos humores, hace rato...
Los "libros" de más abajo del conjunto y que sostienen a todo el monumento, han sido ocupados como baños por los impúdicos visitantes del barrio, al tener la forma precisa de biombos o separadores. Están orinados en masa, hasta el más asqueroso fermento, acumulando posas de hedores repulsivos en mi última visita al lugar... Lamentablemente, un aroma muy común y característico del barrio de tanta cultura y bohemia, según repite el dogma.
No será de extrañar que, a futuro, la Municipalidad deba tomarse la tarea de cerrar el área del conjunto y de la plaza con alguna reja, como sucedió del otro lado del río con el Monumento a los Héroes de Iquique, justamente por lo mismo, aunque en este caso por acción urinaria de los bohemios e intelectuales del Barrio Mapocho.
Espero que los representantes de la "mezcla de cultura y bohemia" de Bellavista miren los libros de lejitos no más, entonces. Si lo siguen meando de esa manera caballuna, con caldos de urea mezclada con el kerosene on the rocks del ron "de a luca", del aguarrás-sour o de los bidones de ponche funerario, quizás hasta derriben sus 10 toneladas de peso, pues se me figura que la corrosión del material metálico en las bases podría terminar derrumbando esta torre de libros tamaño Gulliver.
Chile es un país donde se castiga fuertemente a los pirateadores de libros, como sabemos. Las grandes editoriales están a un pelo de convencer a los políticos (evito deliberadamente llamarlos "autoridades", en general) de sancionar incluso las fotocopias o descargas PDF, ignorando de forma deliberada que las mismas leyes que protegen sus intereses comerciales están redactadas precisamente con la intención de garantizar el acceso de la población a los libros, cosa que, con los actuales precios, se hace cada vez más difícil. En un país al que le han subido los impuestos sobre el promedio de una vez al año en las últimas dos décadas, y en donde se insiste en mantener tozudamente el IVA sobre los libros sólo para complacer al ánimo mental de crisis de pobreza permanente del Estado, lo que le hemos hecho a los libros acá en Chile no es, ciertamente, muy distinto de lo que los enanos le han hecho al "Elogio de los Libros" de Benito Rojo, al usarlo de urinario abierto.
No cabe horrorizarse tanto, entonces: es parte de nuestra rusticidad crónica, en la "culta" e "intelectual" Bellavista o donde sea que haya atracción de masas... Y quizás, ya sin vuelta.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook