miércoles, 5 de agosto de 2009

EL BALCÓN VOLADO SE VOLÓ DEL CERRO SANTA LUCÍA

El Balcón Volado en 1874.
Coordenadas: 33°26'26.92"S 70°38'39.34"W
Casi no existen antecedentes ni referencias sobre el prodigioso y audaz balcón que hiciera construir el Intendente Benjamín Vicuña Mackenna, como parte de las obras de hermoseamiento del Cerro Santa Lucía, inauguradas en septiembre de 1874.
Permitía una visión dominante y monumental de Santiago, desafiando desde alturas de vértigo el gran empedrado que hay por la cara Oeste del cerro, en el llamado Desfiladero del Paraguay y el Camino del Poniente (llamado más tarde "del Ferrocarril", por pasar allí un tranvía que después fue retirado) que sale desde lo que hoy es la Terraza Caupolicán, por entre las piedras enormes donde se encuentra la estatua del caudillo indígena, hacia el camino a la Ermita y al Jardín de los Naranjos.
Llamado como el Balcón Volado, permitía desde su posición de privilegio esta panorámica extraordinaria. Curiosamente, sin embargo, no parece haber muchas fotografías ni postales tomadas desde él, lo que nos hace sospechar que no duró demasiado y que su desaparición sobrevivo no muchos años después de ser abierto al público, si tomamos en consideración que la producción en serie de postales fotográficas en Chile comienza a popularizarse más o menos a principios del siglo XX.

Según el "Álbum del Santa Lucía" de 1874, hecho a instancias de Vicuña Mackenna, el paisaje desde este lugar donde estaba balcón era majestuoso, y por eso se escogió colocarlo allí:
"La vista de la ciudad y de sus campos se dilata por el norte hasta las cumbres de San Ignacio y de su famoso Pan de Azúcar, destacándose en este horizonte la alta torre de la Recolección franciscana en el barrio de la Recoleta".
Se encontraba frente a una plazoleta que servía también de parada para los carruajes y que fue llamada Plaza Buenos Aires, donde cae hasta hoy una pequeña cascada artificial que fluye desde la pileta del Naranjal, aunque sus líneas son muy poco reconocibles con el aspecto actual del sector. Su acceso era una especie de toldo de base redonda, con un magnífico portal de acceso precedido por escalas cortas.
Camino de los Jardines, hoy llamado Sendero de la Mina, por el lado de calle Santa Lucía entonces llamada Calle del Bretón, en 1874. En la altura, se observa al Balcón Volado.

Imagen del Cerro Santa Lucía desde calle Moneda, hacia 1890. En el extremo izquierdo se observa al Balcón Volado, aún en su vertiginosa posición en el paseo.
Postal de 1903 del Cerro Santa Lucía, mostrando el Camino del Poniente y parte de las estructuras del Castillo González en lo que hoy es la Terraza Caupolicán. Esta imagen sólo podría haber sido obtenida desde el Balcón Volado.
 
Imagen captada en el Santa Lucía en 1930, por el fotógrafo alemán Roberto Gestsmann, perteneciente a la colección del Museo Histórico Nacional. Demuestra que el balcón ya había sido retirado. Nos parece que la fotografía fue tomada desde el sector de la Ermita o el camino aledaño.
El balcón era una plataforma con forma base de abanico, que salía del borde del precipicio por su parte más estrecha. Como su nombre lo dice, era un balcón volado o colgante, y no tenía travesaños, ni codos ni escuadras que ayudaran a soportar su peso, lo que nos sugirió una posible explicación de por qué debió ser retirado en años posteriores, aún cuando el "Álbum del Santa Lucía" declara que la estructura gozaba de "una solidez a toda prueba", por encontrarse "sobre una verdadera red de rieles y mampostería". Como en el caso del Acueducto Romano, sin embargo, los optimistas cálculos de los ingenieros no parecen haber sido del todo correctos, y las demoliciones por razones de seguridad se hicieron inevitables.
Le rodeaba un enrejado metálico de seguridad y tenía por esta razón un aspecto como de palco. La intención del ilustre Intendente de Santiago era no sólo que sirviera de mirador para los visitantes, sino también como anfiteatro para conciertos de grupos musicales y parece ser que fue usado como tal, según lo que se desprende de la lectura del referido álbum.
No estamos seguros de cuándo desapareció el Balcón Volado, aunque nos inclinamos a creer que esto sucedió con las intensas remodelaciones que sufrió el cerro a principios de siglo y por los tiempos del primer centenario de la República, quizás como consecuencia del terremoto del 16 de agosto de 1906. Al menos en las fotografías próximas al cambio de siglo, todavía aparece visible, y todavía lo estaba en postales de la década del veinte que hemos visto, aunque puede tratarse sin duda de escenas fotográficas anteriores a esas publicaciones. Tres años después, aparecen imágenes en donde es claro que ya ha sido removido.
Vista actual del lugar donde estaba el balcón.
Aún está la cascadilla que cae desde la fuente del Naranjal, en el paseo del llamado "Camino del Ferrocarril". Exactamente al frente de ella estaba el balcón.
Esto es todo lo que queda del ya clausurado y removido balcón.
Actualmente, en el lugar del borde del desfiladero donde se encontraba el balcón, sólo quedan estas dos vigas cortadas abruptamente sobre el vacío. Parecen corresponder a rieles de ferrocarril, por su grosor y forma. Como se trata de bases de gran resistencia, no nos queda del todo claro si fue alguna razón estructural la que llevó al retiro del balcón.
Sin embargo, cuesta aceptar la idea del daño estructural como causa de su retiro, no sólo por las apasionadas defensas de Vicuña Mackenna a su solidez, sino también porque hoy, mirando los restos de la estructura que quedó cercenada junto al vacío, se advierten ya cortadas las rígidas y resistentes barras metálicas de rieles ferroviarios, que servían de sustento a la plataforma del balcón.
Algunas fuentes consultadas sugieren, informalmente, que pudo haber sido retirado tras el terremoto del 3 de marzo de 1985, que lo habría dejado severamente dañado. Esto no puede ser cierto, sin embargo, pues ya desaparece en las mencionadas imágenes que datan de 1930. Basta revisar fotografías de catálogos turísticos y otras publicaciones de principios de los años ochentas para confirmar que no estaba en su sitio, por entonces. Apostaríamos más por problemas estructurales, como muchos otros que se detectaron en las obras del Santa Lucía con el correr del tiempo.
En la actualidad, la vegetación dificulta mucho poder reconocer el lugar donde se encontraba el famoso balcón, salvo que el observador se encuentre cerca del sitio donde alguna vez se hallaba. Poco y nada queda de él: sólo unas escalinatas de cuatro peldaños y dos pilares del portal que lo antecedían, señalan el lugar exacto donde se encontraba en sus tiempos de esplendor. Una gruesa reja cierra el paso hacia el abismo a los visitantes, en donde antes estaba la entrada a la temeraria plataforma.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Este balcón también se puede ver en la maqueta del cerro que se encuentra en el museo Benjamín Vicuña Mackenna.

Excelente tu blog, es muy entretenido recorrer Santiago luego de leer los artículos. Gracias por compartir toda la información de este blog.

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