lunes, 18 de mayo de 2009

UN CLÁSICO DE CLÁSICOS: "EL SINIESTRO DOCTOR MORTIS"

No es fácil tratar de hablar en forma breve y objetiva de un clásico del cómic chileno tan querido como "El Siniestro Doctor Mortis", que comenzó a ser editada en Santiago durante los años sesentas, por una de nuestras más recordadas casas editoriales de la ciudad y de todo Chile, convirtiéndose en todo un icono histórico en dos materias: las historietas y los relatos de terror. Es difícil aceptar, además, la nostalgia y las injusticias que llevaron a la desaparición de este emblema de las artes impresas nacionales.
"Dr. Mortis" fue una suerte de "Weird Tales" en versión criolla. No en vano, coleccionistas especializados en estas materias como el comentarista y músico rock Rodrigo "Pera" Cuadra, aficionado a la estética terrorífica contenida en la publicación, se ha referido a ella como "la mejor revista chilena de historietas" de toda la historia. Incluso le ha dedicado una de sus canciones, como vocalista de la banda Dorso. Hasta parecieran conocerla las generaciones nuevas, que nunca la vieron en algún kiosco, hemeroteca o mesita de centro.
La revista fue capaz de expandir y perpetuar creativamente estos elementos de la época romántica del terror, invitando a los lectores a enfrentar una saga de aventuras donde nada faltaba: vampiros, mansiones siniestras, calaveras, zombies, ruinas encantadas, asesinatos, ectoplasmas, espantos extraterrenales, brujería, hombres lobos, gnomos, momias, fantasmas cadavéricos, engendros de laboratorios tipo Dr. Frankenstein, alienígenas de inspiración Orson Wells, conspiraciones diabólicas, monstruos indescriptibles y bestias batracias de otras dimensiones, dignas de la fauna extraterrestre de H. G. Wells o de John W. Campbell.
Ningún engendro parece faltar, pudiendo caber todos holgadamente en los poco más de 10 años que duró la publicación y los casi 40 que existió el radioteatro-terror homónimo, primero y más importante del país. Personalmente, cuando conocí la revista encontrando sus ejemplares en un viejo estante de una casa de playa, por ahí por 1985, ésta ya era antigua; pero la calidad de sus contenidos e ilustraciones evidentemente era tal que, hasta el día de hoy, cuesta convencerse de que fue una publicación totalmente chilena, capaz de haberse adelantado por mucho a la forma y fondo de otros estilos, cuentos y hasta películas de nuestros días.
LOS ORÍGENES
Pese a ser un género que no se ha explotado con el fervor de otras corrientes, o bien que ha sido llevado al cine nacional por directores más bien jóvenes y a veces inexpertos que sólo lo han terminado poniendo en caricatura, el terror está presente en la literatura chilena desde hace mucho tiempo. La mayoría de los cuentos de "Sub Sole" de Baldomero Lillo, por ejemplo, pasarían fácilmente por relatos de terror, al igual que algunos trabajos de Ramón Pacheco e incluso casos más formales como "El Socio" de Jenaro Prieto, por su ambiente angustiante de tensión y suspenso. También lo serán, en tiempos posteriores, los climas generados en relatos de criminología que fueron famosos a mediados de siglo, en revistas sensacionalistas.
Coincidentemente, las primeras tiras y revistas cómic dedicadas especialmente a este género aparecen por entonces. Una de estas pioneras fue un folleto que venía con la revista "OKey", publicada por editorial Zig-Zag en 1949, y que se basaba en clásicos literarios internacionales del terror, como "El Fantasma de la Ópera". Sin embargo, a partir de 1966, la misma casa editorial de Santiago comenzó a publicar una revista que estaba destinada a ser un símbolo de los relatos de terror en el habla hispana: "El Siniestro Doctor Mortis", cuyo arte había sido encargado a la mano del destacado dibujante nacional Roberto Tapia Tom, su primer ilustrador, que también colaboró en las primeras portadas. La base del cómic está en los propios antecedentes del género en Chile, entonces.
"El Siniestro Dr. Mortis" había sido creado por el locutor, guionista y libretista oriundo de una familia ítalo-argentina residente en Magallanes, don Juan Marino Cabello, quien se inspiró en una transmisión radial de la BBC donde Boris Karloff narraba al micrófono cuentos pavorosos. Cuando sólo contaba 25 años, logró introducirlo en un transmisión de radioteatro, en 1945, que peregrinó por varias radios de Santiago durante las décadas siguientes. Para estos efectos, trabajaba ocasionalmente con su esposa la ciudadana argentina Eva Martinic Matulic. El elenco original estaba compuesto por actores como los hermanos Adolfo y Enrique Wegman, Vicente Miranda, María E. Bukovic, Eduvina Korn, entre otros.
En 1958, Marino montó también una transmisión especial de teatro radial llamada "¡Qué noche de terror!", que causó gran sensación en su época. Como era esperable, el centralismo nacional se impuso y el proyecto necesariamente debió aterrizar en la capital chilena. El radioteatro de "El Siniestro Doctor Mortis" encontró acogida en Santiago en la Radio Nacional, de propiedad de Luis Humberto Sorrel, cuyos estudios se ubicaban en calle San Diego, junto al Teatro Cariola. La actuación se hacía en vivo, incluyendo los efectos de sonidos, y después grabada, pues llegaron a ser cinco capítulos diarios. Más tarde, comenzó a ser transmitida por Radio Yungay.
Juan Marino, al centro, y el equipo del radioteatro.
El LP con el radioteatro de "El Siniestro Dr. Mortis".
(http://www.goear.com/listen/42f3a90/El-Siniestro-Dr.-Mortis-)
EL ÉXITO DEL CÓMIC
La idea de llevar el radioteatro a formato cómic fue de la Jefa del Departamento de Historietas de la Editorial Zig-Zag, doña Eliana Serrana, quien hizo llamar a Marino en 1965 para proponerle la novedosa y acertada empresa. "Dr. Mortis" hacía furor en las radios, en aquellos momentos. Según el articulista e investigador Mauricio García, en el reportaje "La historieta del terror en Chile", publicado por el sitio Ergocomics.cl (por favor, amantes del comic, visitar este website, pues es estupendo), Marino también creó el personaje femenino Mawa para la revista "Jungla". Además, fue autor de cómics como "La Legión Blanca" y "El Jinete Fantasma".
Carlos Reyes, otro articulista, hace notar que el antológico personaje Dr. Mortis también aparecía en la revista presentado con diversos anagramas que lo hacían reconocible: Tiss Morgan, Tmiros, Misrot, M. Ortiz, Stroim, Morgenthys, T.S. Mori, Ry Thomas, Sitmor, Ross-Mithor, Trosmi, Mohr Silentis, M.S. Riot, Ismael Orth, M. Risot, Orim Ots, Sirmot, Moresti, Morgue Trois, etc. Su aspecto varió a lo largo de la revista. Al principio, ni siquiera era un ser humano, sino una masa fantasmal e informe. Sin embargo, evolucionó hasta adquirir un aspecto propio: un científico loco, narigudo, con barba de villano y bigote fino, peinado con mechas a la manera de Wolverine, de los famosos "X-Men" creados por Stan Lee para la Marvel, aunque las fechas sugieren que el parecido de este rasgo es sólo coincidencia.
Algunos interpretan al Dr. Mortis como una encarnación del mal, y de ahí su indefinición, que le lleva a veces a aparecer como vampiro, genio científico, demonio o monstruo, según el capítulo. De hecho, Reyes hace notar que el primer ejemplar de la serie partía preguntándole al lector:
"¿Quién es el siniestro Doctor Mortis? ¿De dónde ha venido? ¿Es un ser humano o un ente allende el universo conocido?".
No siempre era activa la presencia del Dr. Mortis en la serie, aunque había otros personajes antológicos a la cabeza de las aventuras, siendo el más conocido era un tal John Smith, que fue protagonista de las historias tanto en la radio como el cómic. Los escenarios sucedían con frecuencia fuera de Chile, para realzar el misterio y exotismo de las epopeyas. Los tiempos variaban: podían remontarse a principios del siglo XX o bien viajar por el tiempo y el espacio hasta el futuro.
La revista era publicada a todo color promediando las 32 páginas. Destacaban especialmente sus portadas, la mayoría de ellas a merced del talento del ilustrador Manuel Cárdenas Arce, (quien le dio el aspecto definitivo al Doctor) y, con menos participación, también de Guillermo Varas, D. Henríquez y Tapia Tom. Tales carátulas eran toda una novedad para la época, aunque no siempre guardaban relación con el contenido argumental del interior, pero también evocaban a las presentaciones de la legendaria "Weird Tales".
Los coleccionistas están de acuerdo, además, en que estas portadas, aparecidas cada quince días, son uno de los referentes más elaborados y bien logrados de la historia internacional de cómic. Participaron en la revista las plumas de Máximo Carvajal, Avelino García y Juan Francisco Jara. También lo hicieron figuras como Manuel Rojas y Ernesto López, conocido este último por la violencia visceral de sus viñetas, siendo, probablemente, el primer dibujante de estilo gore en la historieta chilena. Se les sumó también Manuel "Manolo" Ahumada, por entonces un debutante. En 1969, se incorporó Santiago Peñailillo, otro dibujante de peso. También colaboraron Óscar Camino y Bernardo Aravena.
Sin embargo, como confirma Carlos Reyes en su artículo "El Siniestro Dr. Mortis. Un maravilloso Hedor a Muerte y Corrupción", publicado en el mismo sitio web mencionado, Tapia Tom prácticamente se apropió del personaje central de la revista, quedándole el grueso de la responsabilidad de producir las páginas interiores de la misma. Al alero de la Editorial Zig-Zag, el éxito de "El Sinistro Doctor Mortis" fue enorme, superando los 100 números y editándose también en otros países de América, como Argentina Paraguay, Perú y México. De hecho, en este último país la editorial Novaro consiguió vender unos 70 mil ejemplares por número.
LA CLAUSURA
Sin embargo, durante el Gobierno del Presidente Salvador Allende, la empresa editora Zig-Zag fue expropiada y pasó a llamarse Quimantú, célebre editorial nacida de un interesante plan para la difusión cultural a nivel popular, pero subordinada a las visibles orientaciones políticas en sus publicaciones y un tanto deficientemente administrada por las propias autoridades que asignó la Unidad Popular, ya que los valores de venta de los libros a veces eran muy inferiores a los costos de producción, en el interés por darle acceso a todos los compradores, obligando a ajustes.
Por estas razones y otras más que quedarán para el análisis de los buscadores de su historia exhaustiva, el género de la revista, con un Dr. Mortis creando monstruos que le juraban lealtad al despertarse para conquistar el mundo y otras extravagancias por el estilo, no siguió siendo del interés de la empresa estatal, que interpretaba incluso como una especie de apología al autoritarismo fascista (o algo así) al contenido de la revista y a la relevancia del controvertido personaje principal que le daba nombre. Su notoria influencia tomada del cómic estadounidense, por lo demás, también pudo haberla hecho sospechosa de fomentar la cultura imperialista, como se acusó también a otras caricaturas. Para peor, personajes del Gobierno intentaron censurar la revista "Jungla", en la que también trabajaba Marino, por razones que no quedaron del todo claras pero de deben haber ido en el mismo sentido.
A la sazón, "Dr. Mortis" era complementada por otra serie de corte policial llamada "Al Margen de la Ley" y por una publicación sensacionalista titulada "Ovnis", en la que ilustraba Peñailillo basándose en los guiones de Elena de Wistuba. Aunque Carvajal intentó salvar a "El Siniestro Doctor Mortis" incluyendo temáticas de ciencia ficción en sus argumentos que incluyeron el secuestro y envío al espacio del mentado Doctor, para alejarlo así del ojo político, la implacable y rotunda orientación de la editorial Quimantú pudo más que todos los esfuerzos. Sus prensas pararon abruptamente en 1971, ante la desazón de quienes la venían siguiendo lealmente desde hacía cinco años.
Casi simultáneamente, sin embargo, apareció en los kioscos otra revista de terror llamada "La Tercera Oreja", que se basaba en otro famoso radioteatro chileno donde también participaría Marino, aunque de orientación más policial y con menor trascendencia que la anterior. Pero no todo fue tan malo en este período: ese mismo año, "El Siniestro Doctor Mortis" saltó a su propio programa de TV en la Estación de la Universidad Católica (Canal 13).
En 1973, Marino publicó una serie de tres libros titulada "Las Memorias del Doctor Mortis", a través de la Editorial del Pacífico, además de editarse algunos longplay con episodios y música de las presentaciones en el radioteatro. Sin embargo, la crisis y ruptura que culminó en septiembre de ese año también marcó la clausura de la editorial Quimantú. Además, cesó sus transmisiones la versión televisiva del cómic.
SEGUNDA ETAPA Y FINAL
En el incierto navegar de la ionización ambiental creada por el ambiente político, la Sociedad Periodística del Sur convino con Marino y los dibujantes que mantenían la revista, su republicación en 1972. La renovación fue tal que comenzó a aparecer rotulada con el Nº1 otra vez, pretendiendo darle así un nuevo impulso y novedosos bríos a "Dr. Mortis", ahora comandado por Peñailillo y dibujantes como Juan Araneda y Bernardo Aravena. Un tiempo después, la revista pasó a la Editorial Gabriela Mistral (ex Quimantú) que sólo actuó como imprenta, mientras que la firma Pincel-Dilapsa lo hizo como distribuidora.
Pero el daño provocado por la orfandad en que había quedado el "Dr. Mortis" tras su desalojo desde los talleres de Zig-Zag, no pasaría inadvertido y llevaría al producto a su propia tumba, finalmente. Pese a conservar parte del equipo histórico de la revista, ésta pasó por una serie de problemas que afectaron su continuidad, la calidad de sus presentaciones y estándar de formatos. Los dibujos eran sólo un recuerdo de la belleza artística y del talento desplegado en su primera etapa.
Pasada la época de los relatos románticos del terror entre Poe y Lovecraft, y ya encontrándonos en años dorados para el futurismo creado por Isaak Asimov, Aldous Huxley o Ray Bradbury, el "Dr. Mortis" debió buscar empleo insertándose en temáticas de corte científico o ciencia ficción, género que era escasamente conocido en Chile y que restó calidad también a los guiones.
En 1976, la producción de la revista emigró a Editorial Dilapsa. Pero ya estaba en decadencia: sus ediciones eran mensuales y al menos la mitad de las cuartillas eran impresas en blanco y negro, para abaratar los costos. Las últimas ediciones sólo tenían color en la portada. Se intentó mejorar la calidad de los dibujos, argumentos y materiales; se subió la cantidad páginas a unas 48 y hasta se realizaron publicaciones de cuentos ilustrados y "covers" gráficos de los clásicos de la revista, pero nada de ello funcionó. El daño ya estaba hecho. Para peor, Rojas falleció ese año, imprimiéndose una portada con un dibujo suyo como homenaje.
La histórica revista chilena, símbolo del cómic nacional y antecedente sin parangón del género terror por este lado del mundo, cerró definitivamente sus publicaciones en 1977.
El radioteatro de "El Siniestro Doctor Mortis", en tanto, perduró hasta 1984, cuando se acabaron sus transmisiones en Radio Portales, también de Santiago. Otra generación de auditores tenían ya los medios, en esos años. Superproducciones internacionales del cine como "Star Wars", "Star Trek" y "Alien" ya habían señalado cuál era el referente argumental del gusto popular. Ese mismo año fue estrenado "Terminator", confirmando a la ciencia ficción en el definitivo primer lugar de las audiencias. La época del terror gótico y clásico había pasado.
Marino, tras tantos años redactando los guiones de su cómic, se mudó con su familia en la Argentina, dedicándose a escribir estudios y ensayos, además de la locución y algunas remembranzas del "Dr. Mortis" en la radio de Trelew. Falleció recién el año pasado, a los 87 años de edad, pero al menos alcanzó a ser testigo del renacer del culto a la más grande obra de su prolífica creatividad.
(Fuente imagen: www.ergocomics.cl.)
Uno de los libros del "Dr. Mortis" publicado en 1973.
EL LEGADO DE LA REVISTA
Por sobre todas las cosas, la revista ha dejado en nuestra cultura nacional un valioso referente del cómic de terror, al punto de que ha resultado un tanto desfavorable a quienes han intentado repetir el estilo y el género, al enfrenarse a una vara colocada tan alto.
Aunque mucha de la inspiración de las historietas se basaba en cuentos literarios y relatos populares, como lo reconociera el propio Marino, considérese como un valor extra que el clímax de popularidad de "El Siniestro Doctor Mortis" fue en los tiempos en que H. P. Lovecraft era prácticamente desconocido en Chile, no obstante que en el cómic aparece un siniestro libro maldito llamado "El Testamento del Dr. Mortis", que desata calamidades y horrores de la misma manera que el mítico "Necronomicón" en el legendario lovecraftiano. Y del gran Stephen King, ni hablar: ni siquiera publicaba su primera novela, por entonces; y a pesar de ello, "Dr. Mortis" se adelanta en algunas tramas a argumentos bastante parecidos a los del famoso escritor norteamericano, especialmente en algunos de sus cuentos cortos.
Así, pese a todo, la revista ya trataba esos mismos ambientes sofocantes de terror angustiante, tendientes a lo oscuro y lo sombrío, interrumpido por fulgores ígneos, casi el gótico de Lord Byron o Mary Shelley, desarrollando las líneas narrativas primitivas que habían instalado en la cultura del horror las novelas de Edgar Allan Poe, Arthur Machen o hasta las películas de Boris Karloff o Vincent Price, con algo también de Alfred Hitchcock, que eran el referente vigente para los chilenos en esos años. No es fácil encontrar en la historia del cómic universal relaciones que pueda jactarse tan claramente de esto.
"El Siniestro Doctor Mortis" es, en nuestros días, joyería para coleccionistas. Para nosotros, en cambio, quizás sea la corona a la memoria de la Edad de Oro del cómic nacional, que nunca ha podido ser superada. Se puede visitar y conocer su mundillo encantado en la dirección mortis.cl.
(Fuente imagen: www.ergocomics.cl)
 
(Fuente imagen: www.meliwaren.cl)

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por hacer un reporte sobre este gran ejemplar del cómic nacional. Yo no lo alcancé a conocer cuando se originó pero ahora un diario lo vende semanalmente en los quioscos y yo lo compro. La verdad es que la primera vez que lo leí me fascinó.

Anónimo dijo...

RECUERDO VERME CON MIS HERMANOS ESCUCHANDO EL RADIOTETRO,CON NUESTRA FIEL RADIO A PILAS,DESPUES NO NOS PODIAMOS DORMIR,COMO VOLABA NUESTRA IMAGINACION.TAMBIEN SE USABA EL SISTEMA DE CAMBIAR LAS REVISTAS EN EL KIOSKO DEL BARRIO,POR UNAS MONEDAS ESTABAMOS SIEMPRE AL DIA CON LAS HISTORIAS DEL DOCTOR MORTIS.
SE DESPIDE PATRICIA,

carmen dijo...

HOLA, ESTOY BUSCANDO HACEN DIAZ LA BIDA DEL LOCUTOR DE RADIO HUMBERTO SORREL, Y ME ESIMPOSIBLE ENCONTRA ALGO, ES UNA LASTIMA.

carlos bravo dijo...

Muchas gracias son muy lindos recuerdos, Gracias Juan Marino, ojala alguna radio pudiera repetir los radio teatros

Anónimo dijo...

A quienes corresponda:
Les agradezco por hacer una pagina web en donde podamos recordar, conocer màs y reconocer los talentos de chilenos que crearon, ilustraron y representaron estas fantasías que hasta hoy permanecen como lo son las historias de terror del Sinistro Dr. Mortis. Lo disfruté cuando niño con mis hermanas y mis padres a través de las revistas y luego a través de la radio. Hoy, gracias a pesonas como uds. puedo contar con las grabaciones reales de las transmisiones radiales y disfrutarlas con mis hijas y nieto. El Sr. Juan Marino y aquellos que ilustraron sus historias dejaron una huella que espero otros talentos jóvenes tengan las oportunidades, tanto en editoriales como emisoras radiales, de presentar sus trabajos. Sé que hay muchos, sólo falta que se les dé las posibilidades de apoyo económico y podríamos tener más trabajos como los del gran señor Juan Marino y desarrollar la imaginación de muchos jóvenes que por la tecnología se ha ido perdiendo.
Gracias nuevamente.
Pedro Gutiérrez Toro

Anónimo dijo...

grande maestro, recuerdo cuando era niño escuchaba al Dr. Mortis y me cubria con las sabnas y echaba a volar la imaginación, son recuerdos inolvidables, gracias por aquellos momentos terrorificos, "tarantula smith" "el muñeco de nieve" "las cuatro velas" y tantas otras

Mabelyn Padilla Parra dijo...

me es grato siempre recordar al siniestro doctor Mortis , sobre todo el su radioteatro como disfrutaba con mi familia escucharlo ,emocionarme con el cuento el cuarto rey mago que escuche en víspera de navidad de los 80

Lobo Solitario dijo...

Hola quién interpreta la Banda Sonora del Siniestro Doctor Mortis??

Enrique Gómez Hoefer dijo...

Estimado Lobo,el tema principal correponde a la obra Cuadros de una exposicion, de Mussorgski

Unknown dijo...

Tengo 56 años y recuerdo vívidamente el radio teatro y la publicación de la revista. Como era tan joven cuando el -doctor Morris era popular, tuvo un impacto importante en mi, fue muy entretenido y siempre esperaba escuchar una historia o leer la revista. Ojalá alguien con capacidad artística y literaria tomará la idea y la trajese de vuelta porque el concepto es genial y trascendente las generaciones.

Juan Asenjo dijo...

El Doctor Mortis me trae muchos recuerdos de mi juventud, escuche el radio teatro y leí la revista, como era tan jovencito realmente sentía miedo por las historias que se narraban pero aún así esperaba el siguiente radioteatro o una nueva historia en la revista. Ojalá una empresa con capacidades literarias y artísticas pudiera tomar esta idea genial y traerla de vuelta como se merece, creo que habría mucho interés no sólo en Chile, pero en todo el mundo.

AI dijo...

Solo comentar que el principal dibujante y creador del personaje gráfico del Dr Mortis fue mi padre Roberto Tapia Tom. La falta de forma y definición del personaje en los primeros números se debe más que nada a que Marino no daba mayores detalles ni descripción de mortis en los guiones ....mi padre usaba algunos chilenismos para referirse a Marino cuando tenía que dibujar los guiones. De esta forma fue dándole paulatinamente un aspecto físico tal vez a la medida de sus propios fantasmas y al terror que se vivía en la época que en Chile era de una gran oscuridad y temor colectivo ...

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