viernes, 22 de mayo de 2009

CHUCHUNCO NO QUEDABA TAN LEJOS...

La Subdelegación Rural de Chuchunco, ya parcialmente urbanizado, en el "Plano de Santiago con las divisiones políticas y administrativas, los ferrocarriles urbanos y a vapor, establecimientos de instrucción de beneficencia y religiosos. Con los proyectos de canalización de río, Camino de Cintura, ferrocarriles, etc.", de don Ernesto Ansart, 1875. La Alameda de las Delicias pasa a llamarse Avenida de Chuchunco desde la Estación Central hacia el poniente, mientras que Ecuador es el Camino de los Pajaritos, que avanza hacia el poniente y doblaba al sur por la actual avenida de ese nombre.
La tradición oral chilena ha cristalizado en la conciencia colectiva a Chuchunco como concepto de lo lejano, lo distante; de aquello que se encuentra tan apartado que hace tarea engorrosa el acto de ir hasta allá. Los amigos de afuera del grupo de vecinos del barrio, esos que provienen desde otros lados de la capital, son los que "viven pa'Chuchunco". Cuando uno se equivocaba de microbus, se bajaba reclamando que "me dejó en Chuchunco". Porque, por cierto, no hay nada peor que andar "más perdido que en Chuchunco". Si alguien no aparece por mucho tiempo o desaparece sin dar noticias, "se fue pa'Chuchunco". Los residentes de comunas distantes entre sí, como floridanos y maupicinos, se acusan mutuamente de vivir en el mítico poblado de Chuchunco, llamado elegantemente también Chuchunco City.
Lo irónico del caso es que, en la práctica, Chuchunco no quedaba tan lejos, sino bastante más cerca del centro de Santiago de lo que pudiese creerse. De hecho, se puede ir perfectamente a pie desde el barrio céntrico, digamos desde la Plaza de Armas o La Moneda, hasta los ex territorios de la perdida localidad de Lo Chuchunco. Yo lo he hecho varias veces, de ida y/o de vuelta, por mi amor al cochino ahorro.
El concepto de la lejanía, de lo retirado que se encuentra de la ciudad, entonces, se remonta a aquellos años en que Santiago no era más que un pequeño poblado urbano rodeado de chacras y campos. A la propia Alameda en una parte de su tramo en la parte Oeste y especialmente a la actual Avenida Ecuador se le conoció, hasta entrado el siglo XX inclusive, como el Camino de Lo Chuchunco. Ecuador fue identificada también como el origen de la Avenida de los Pajaritos, que doblaba después hacia el Sur por la que actualmente así se llama.
Vamos detallando. Hacia principios del siglo XIX, el área urbanizada de Santiago concluía por allí donde la Cañada -futura Alameda de las Delicias- se unía con la quebrada de Saravia o de Diego Cáceres en lo que es, actualmente, el barrio Brasil. Todavía a mediados de ese siglo, la zona más urbanizada de Santiago concluía por ahí. Es por esa razón que el matadero de la ciudad había sido implementado allá, cerca de la Ermita de San Miguel y por el callejón homónimo en este mismo sector (hoy Avenida Ricardo Cumming), según anota Sady Zañartu. Y, en el siglo siguiente, donde hoy se encuentra la calle San Diego, se comenzó a desarrollar la intensa vida nocturna de los clubes y los cabarets que se acumularon en ese sector, lejos de la mirada moralista del resto de los citadinos, pues toda esta zona seguía siendo considerada como "las afueras".
Plano de Santiago de De Guzmán, en 1834. Muestra el aspecto aún rural del sector poniente de Santiago, en el sector de Lo Chuchunco.
Plano de Santiago de Santiago de Nicolás Bologna, de 1895, publicado en el "Álbum de planos de la principales ciudades y puertos de Chile", de la Dirección General de Obras Públicas (Oficina de Geografía y Minas, 1896). Se puede observar cómo ha avanzado la urbanización sobre el ex barrio Lo Chuchunco, conforme crece también la importancia de la terminal ferroviaria.
Pero la condición marginal de Chuchunco venía estando vigente desde mucho tiempo antes; suficiente como para quedar grabada a fuego en el recuerdo y la tradición santiaguinas. Al poniente de todo este tramo de la ciudad, por ahí por donde se perdía la Alameda de las Delicias, se extendía desde antaño un interminable paisaje de chacras, haciendas y humedales que conservaban parte del antiguo aspecto del valle del Mapocho. Uno de los más famosos era el Fundo de las Rejas, por ejemplo, llamado así por sus característicos cercos y que dejara de herencia su nombre al barrio, a una avenida y a la actual estación del Metro allí existente. Otra era la llamada Chacra del Viejo, al lado opuesto de la quebrada que pertenecía a don Diego García Cáceres, cruzando la actual Alameda. Los caminos eran pocos y los accesos escasos por allí, acrecentando la sensación de distancia y retiro de estas chacras y terrenos baldíos. De ahí la idea de que todo lo alejado de los centros urbanos quedaba "para Chuchunco", retirado y al margen de la civilización.
Allí, en esa prolongación de terrenos rurales hacia el Oeste de la ciudad de Santiago y desde la quebrada de García Cáceres, se encontraba la mentada Chuchunco, más o menos desde el sector que hoy corresponde a la Estación Central, hacia el Oeste. Correspondía entonces, y desde los inicios de la capital chilena, a un paraje inhóspito, y los indígenas le habían colocado tal nombre, según comenta René León Echaíz en "Historia de Santiago", porque desde allí se podía ver cómo las aguas del río Mapocho eran consumidas por las tierras de la proximidad, como si se las tragase. "¿Chu-chun-co?", en mapudungún, significa entonces algo así como "¿Dónde quedó el río?", "¿Qué se hizo el río?".
Otros autores tienen opiniones distintas, sin embargo. Luis Morales Herrera en su libro "Voces de Chuchunco" (además de ser director del periódico comunal "La Voz de Chuchunco"), por ejemplo, dice que la traducción exacta sería "abundancia de agua" en alusión a los canales y antiguos cursos de agua que salían del Mapocho y corrían por La Cañada, donde hoy está nuestra Alameda (algo que parece haber motivado la creencia de que por La Cañada corrió alguna vez un segundo brazo del Mapocho), hasta esos viejos terrenos. Hay quienes creen, en cambio, que la traducción es más bien "agua que ya no está". La verdad es que no parece haber mucha claridad a este respecto y traducción varía de una fuente a otra. Para Benjamín Vicuña Mackenna, por ejemplo, hace referencia más bien a un terreno regado, pues los indios ya conocían la agricultura en este sector del Mapocho. Sin embargo, la observación de León Echaíz es verosímil a la descripción que hiciera en 1646 el jesuita Alonso de Ovalle en su "Histórica Relación del Reino de Chile", sobre esta característica que se perdió con las canalizaciones del río realizadas en 1888: 
"...a poco espacio después de haber pasado por la ciudad se esconde todo dentro de la tierra, formando en ella una dilatada puente de más de dos o tres leguas corre sin ser sentido hasta que al cabo de este espacio sale brotando a borbotones entre unos carrizales, purificadas sus aguas y más claras y limpias que un cristal, de manera que aunque parece que muere hundiéndose debajo de la arena, es para es para nacer más purificado, más crecido y lleno de lo que parecía antes difundirse y derramarse por la tierra..."
Pese a su posición marginal y periférica con respecto a la primitiva ciudad de Santiago, los terrenos de Chuchunco han sido parte de la historia de la ciudad desde los tiempos del Gobernador Pedro de Valdivia, cuando éste concedió a don Gabriel de la Cruz dichos terrenos, en 1546. Aunque De la Cruz pudo conservar sólo la mitad de los terrenos que le fueron dados, pues vendió la otra parte a Antonio Zapata, su familia los poseyó por sucesiones hasta el siglo XVII. León Echaíz escribe que otra concesión en el sector le fue dada a Alonso de Monroy. El nombre preciso que se le otorgó a esta inmensa hacienda era San José de Chuchunco, y sus márgenes iban aproximadamente desde donde hoy se encuentra la Estación Central hasta el sector del río Mapocho al Poniente de la Chimba y en los antiguos terrenos de los indios huechures (de Huechuraba), donde empalma con algunos afluentes aunque su caudal, como hemos dicho, aparenta ser absorbido en la tierra, cerca de su cruce con el camino hacia Valparaíso.
La fisonomía rústica y primitiva de Chuchunco había perdurado por largas centurias, hasta más o menos mediados del siglo XIX, cuando la implementación ferroviaria y la prolongación tanto de la Alameda de las Delicias como de los caminos derivados, permitió que el crecimiento de la ciudad por fin avanzara sobre la barrera histórica del sector poniente, del Chuchunco Abajo, como se le llamaba en forma un tanto peyorativa, o Bajos de Pudahuel, según escribe Vicuña Mackenna en su libro sobre la historia de Santiago. El crecimiento del barrio se dio sobre dos poblados principales: la Población Echaurren y la Población Ugarte.
Javier Mella Vadal, en su libro "El Espectáculo de la Hípica en Chile", confirma que la Sociedad Hípica de Chile nacida en 1867 tuvo su primera pista de carreras en el territorio de Chuchunco, hasta que se trasladó en 1871 y desapareció a la consecuencia de la fundación del actual Club Hípico, sociedad mucho más poderosa y sólida.
En el plano de la organización administrativa de la ciudad, Chuchunco correspondería a la IX Subdelegación Rural del Departamento de Santiago, según las leyes de 1889. Con la reorganización municipal de 1891, pasó a quedar al alero de la Municipalidad de Maipú. Esta condición se repite en la legislación de 1897 pero, en la de 1927, la Subdelegación de Chuchunco habría de pasar a manos de la Municipalidad de Lo Espejo.
Antiguo aspecto de la Estación Central, en el ex barrio de Lo Chuchunco.
Vista del anterior edificio de la Estación Central. Las carretas y los caballos dan un indicio de los detalles de vida semi-rural que aún perduraban en el sector del ex páramo de Chuchunco, a pesar del avance de la ciudad sobre sus terrenos.
En tanto, floreció al rededor de las terminales ferroviarias, hacia fines de siglo XIX, un sólido barrio conformado por el comercio que facilitaban los ferrocarriles, especialmente después de la construcción de la nueva estación de trenes, por iniciativa del Intendente Vicuña Mackenna, que dio nacimiento al pintoresco e histórico vecindario de la Estación Central.
Esta actividad ferroviaria precisó de mano de obra permanente, por lo que desde el siglo anterior había comenzado a aparecer un poblado propio llamado San José de Chuchunco formado por trabajadores muy pobres, como lo advierte Armando de Ramón en su libro sobre la historia de Santiago. Primitivamente, se trataba de caseríos y ranchos, instalados en la ex chacra del mismo nombres que desde 1861 pertenecía a los herederos de don Francisco de Borja Valdés Huidobro y doña Dolores Aldunate Larraín, uno de los cuales era el diputado Francisco Javier Valdés Aldunate. Como en otros casos de campamentos asentados en terrenos particulares, esto se hacía en régimen de arriendo.
Fue así que el barrio Estación Central, ya no más Chuchunco, llegaría a ser considerado como un segundo centro comercial y financiero de la ciudad de Santiago. Las chacras habían sido reemplazadas por grandes construcciones, casonas, hoteles y hasta palacios. Vinieron los tranvías y, más tarde, los microbuses. El fundo San José de Chuchunco, que a la sazón estaba en manos de la familia Rivas Vicuña, sufrió cambios vertiginosos que determinaron su desaparición. Una de sus últimas propietarias, Luisa Rivas, donó parte del terreno (12 hectáreas) para ser destinada a la Iglesia Católica. Otras porciones fueron vendidas.
Con el advenimiento de la Reforma Agraria, en los sesentas, los terrenos que quedaban del fundo fueron urbanizados y convertidos en barrios residenciales. En los setentas, llegó la Línea 1 del Metro. La línea de la Alameda de las Delicias habíase perdido ya del alcance de la vista, persiguiendo el crepúsculo hasta la Avenida de los Pajaritos y el camino hacia Valparaíso, y de aquellos terrenos agrestes a los que parecía un fastidio tener que ir desde la ciudad, sólo quedó la sensación de un recuerdo ancestral. Famosas poblaciones capitalinas, como la Villa Francia, la Villa Brasilia o la Villa Kennedy, además del infame vertedero de Lo Errázuriz, ocupan parte de lo que fuera ese antiguo territorio chuchunquino.
Estación Central fue reconocida como comuna autónoma en 1985, separándose de Santiago Centro. El estigma haber sido la puerta hacia los lúgubres y temibles entornos indómitos de la ciudad, se perdió en el tiempo. Sólo sobreviven de su antigua toponimia un consultorio público llamado San José de Chuchunco, en la Villa Robert Kennedy, por ahí cerca del barrio y la avenida Las Rejas, que constituye otro nombre que recuerda a las haciendas antiguas del sector, como hemos dicho. Una popular población nacida de una toma a principios de los setentas también restauró el nombre de San José de Chuchunco, pero más tarde ha sido llamada como la pintoresca y popular Villa Francia, ahora tristemente célebre en los medios por las recientes cuestiones más policiales que históricas.
En la sociedad chilena, sin embargo, el concepto de Chuchunco abajo que habíase constituido en una expresión arrogante y despreciativa de los citadinos para referirse a la gente rural o ciudadanos afuerinos, a los "palurdos", pasó a ser un concepto abstracto y subjetivo para hacer mofa de todo lo que sea sinónimo de algo lejano y perdido en los mapas, manteniéndose así en el lenguaje popular hasta nuestros días.
Carretas y victorias estacionadas frente a la antigua Estación Central, hacia 1885. Puede advertirse cuánto ha crecido el barrio en su entorno.
Aspecto del antiguo edificio de la Estación Central, con el barrio ya tragado por el avance urbano de la ciudad de Santiago, hacia 1886. Por el primer plano, puede verse un tranvía de caballos.

20 comentarios:

juan dijo...

¿Qué tiene de "tristemente célebre Villa Francia", tal como lo mencionas en el artículo de la Historia de Chuchunco? Verderamente lamentable juicio fundado en el desconocimento de la riqueza cultural y comunitaria de esta pequeña población con identidad y valores que las familias obreras fundadoras inculcaron a sus hijos y nietos.

Criss Salazar dijo...

Dice en realidad "trístemente célebre por cuestiones policiales más que históricas", especialmente aludiendo a los graves incidentes del año anterior al que fue redactado este artículo. Y lo sé perfectamente porque tengo grandes amigos y ye pasado temporadas en esa población... Ahora bien, si no sabe a qué me refiero con el comentario, no sé en qué país vive.

juan dijo...

Veo que usted se hace presa fácil de la criminalización de la pobreza que los medios de comunicación gustan de practicar. "Tristes hechos policiales" ocurren en todas partes de Chile; en La Dehesa, en Codelco, en los ministerios, etc. No es preciamente juicioso estigmatizar una comunidad sobre la base de un particular aspecto de su vida, que por lo demás no es el más relevente desde el punto de vista de sus propios actores. Sin duda que la mirada de los editores de prensa, en al cual usted evidentemente gusta situarse, es harto distinta de esta. No veo porque usted se suma a ese coro irrefelexivo de criminzalizadores que, insisto, desconocen la real valía de una comunidad que le ha entregado mucho al proceso democratizador en Chile. Sabía usted por ejemplo que en Villa Francia practicamento no hay microtráfico de drogas? Se podrá decir lo mismo de Borderío? Por último, no sólo "conozco" dicha población , sino que he vivido en ella toda mi vida y en nombre de su historia y sus 13 mártires le pido respeto.

juan dijo...

Olvidaba decir que el autor a quien usted cita (Morales) es un reconocido educador popular de Villa Francia.

Criss Salazar dijo...

Con todo respeto, creo que Ud. sólo habla desde un dogma político y tremendista, no desde el entendimiento del contexto de mayo de 2009 cuando fue publicado este artículo y cuando se habían dado una serie de noticias policiales en la villa durante los incidentes de marzo anterior. Sé que el narcotráfico es poco y que la vida es, en general, tranquila; pero así también que los propios vecinos han denunciado la presencia de elementos externos a la población haciendo de agitadores y "piqueteros" en determinadas jornadas del año. Si Ud. reside allá, sabe entonces que la población está entrando en una nueva etapa de autoaprecio y actividad social precisamente porque ya están en decadencia los que trataron de apoderarse de ella para convertirla en un bastión ideológico aprovechando las tragedias allí ocurridas, y que sólo consiguieron fomentar el estigma que Ud. mismo dice combatir con tanto ahínco y escrúpulos. Al menos yo fomento el conocimiento de la historia del barrio, su valor en el contexto patrimonial de Santiago y no uso sus muertos para atrincherarme en un mero discurso de corrección política... Le envío mis saludos y quizás me vea por allá en estos fines de semana, ya que siempre ando por el sector tomando fotografías, visitando gente o haciendo entrevistas a vecinos o locatarios... Capaz que hasta ya nos conozcamos y Ud. no lo sepa.

Criss Salazar dijo...

Gracias por el dato... Sí, a don Luis lo conocí, aunque hace algunos buenos años ya. Nunca supe qué sucedió con su periódico, eso sí.

juan dijo...

En primer lugar quiero decirle que mis juicios efectivamente arrancan de una mirada política, tan política como la suya o como la de cualquier ciudadano que entiende que las dinámicas sociales expresan intereses de grupos definidos. Espero que la barbarie cultural de la dictadura no haya terminado convenciéndolo de aquello de la “politiquería”. Lo del tremendismo ciertamente dependerá de cuanto usted valora la vida en los contextos populares, su cotidianeidad, su historia reciente y sus imaginarios. Desde su perspectiva mis apreciaciones son tremendistas pues no es usted quien está en el pellejo de los pobladores de Villa Francia y arguye desde el sitial contemplativo del analista. Entiendo que no sea su responsabilidad ni su obligación compartir nuestra sensibilidad frente a la historia que nos ha tocado vivir, pero es nuestro legitimo derecho espiritual el reivindicar nuestra memoria como comunidad y como pueblo. Aunque entiendo el origen de su juicio minimizador, espero que su esmero en la cautelar el patrimonio (supongo que el inmaterial también) posibilite una segunda mirada suya sobre este punto. Lamentaría que terminara afirmando el aristocrático mote de: - la típica alharaca de los marginados. Lo de desconocer el contexto noticioso me parece francamente insostenible pues imagino que usted no se ha propuesto escribir como un cronista o reportero que observa una temporalidad inmediata, sino como alguien que pretende hacer análisis y juicios con profundidad sobre problemas urbanos y patrimoniales de alcance histórico. Prueba de ello es que me encuentro con su artículo dos años después de ocurridos los hechos que argumenta y usted finalmente se ve obligado a contextualizar sus dichos para que no sean mal interpretados, en este caso por mi, intentando una artificiosa coartada argumetal que no le hace honor a la calidad del resto de sus escritos. Mi muy estimado señor, créame que no mal interpreto cuando leo “tristemente célebre Villa Francia”. Precisamente eso dice el texto.
Usted trata de anunciar una suerte de parusía, de renacimiento de la vida social de Vila Francia. Al respecto quiero decirle que los sujetos sociales no se improvisan. Las iniciativas de construcción de identidad, de idearios, de reivindicaciones, no han comenzado hoy. Hablamos de procesos complejos y largos en que los sujetos populares forjan a punta de errores y tentativas, el cuño de su porvenir y que, en este caso, arrancan de la “operación sitio” del gobierno de Frei y Allende, en que la autoconstrucción de las viviendas les permitió a los pobladores descubrir el poder de la solidaridad entre hermanos de clase y cuyo sabor han heredado a las generaciones postreras. Efectivamente hay una línea conductora entre las primeras experiencias de organización popular en Villa Francia y las actuales. Lo de “agitadores” y “piqueteros”, si me parece un juicio claramente ideológico y descalificador que nuevamente desmerece la calidad de sus artículos que he disfrutado en más de una oportunidad.

juan dijo...

Cuando le hablo de nuestros muertos no le hablo de entidades místicas de las cuales uno se vale para vestirse de una falsa dignidad. Tal como ocurre, por ejemplo, con la posición moral de la iglesia católica integrista enfrentada hoy al descrédito y la refocilación. Nuestros muertos no son una ajena pieza de museo, son nuestro propio proceso de toma de conciencia. Como diría Hegel, es el espíritu absoluto alienado, caído en el desgarro de su búsqueda del saber absoluto. Son el precio que ha pagado una y otra vez esta pequeña población por tomar conciencia de si y de sus potencias.
Me gustaría que entendiera que la historiografía local no tiene sentido sino se escribe con las manos de los sujetos populares. Mirar, describir, opinar, desconociendo la mirada de los actores es un nuevo ejercicio de esa historiografía clasisista de hace 100 años que lamentablemente aún puja por terminar de invisibilizar a los marginados del discurso oficial. Villa Francia más que ser tristemente célebre, ha sido objeto de decenas de tesis de grado en diversas disciplinas de las ciencias sociales, que no han buscado sino entender ese invencible sentido de partencia que alimenta a todos sus hijos. Villa Francia y sus murales, que bien pudieran tener carta de ciudadanía en el llamado patrimonio, han sido objeto de exposiciones e investigaciones en centros de artes de universidades nacionales y europeas. Villa Francia tiene su propia radio, sus propios periódicos, su propia TV. Probablemente esas sean las verdaderas razones, más que las policiales, para sea motejada con tanta facilidad como “tristemente célebre”.
Saludo su interés por nuestra población y saludo que venga a tomar fotografías. Tal vez en su corazón habita la intuición de que, más que ser un lugar “tristemente célebre”, Villa Francia, le ofrece gustosa sus manos solidarias y amorosas.
Créame que, aquí sentado en la mesa de mi casa en Villa Francia, siento que su peregrina opinión fue un desliz. Le agradecería que pudiese corregirla. No hacerlo es de suyo propio justo pero incorrecto. De ese modo dejamos este impasse hasta acá y yo seguiré disfrutando de sus artículos.

Criss Salazar dijo...

Uffff, don Juan, le repito por segunda vez que dice textualmente que AHORA es "trístemente célebre por cuestiones policiales más que históricas", en el contexto de hechos de sangre sucedidos en esos días, pero Ud. quiere hacerse el ofendido y presentarlo como un juicio completo y fundamental. Lo que pasa es que Ud. tiene una visión idealizada e hipersensible del barrio, efectivamente contaminada por la política y, por lo tanto, sólo ve lo que quiere ver. Si yo fuera así de generalista como Ud., me bastaría con los problemas que he tenido tomando fotografías en sectors como 5 de Abril para inferir en que se trata de uno de los barrios más peligrosos en los que he estado investigando algo, mas no es mi juicio ni mi opinión, pues no me concentro tendenciosamente ni en lo bueno ni en lo malo, sino que intento ser objetivo o, al menos, honesto con lo que veo. Ponga el nombre de la "Villa Francia" en google y encontrará que mi blog es una de las pocas fuentes donde se dice algo más positivo que lo que Ud. ya sabe que se declara habitualmente en los medios sobre la villa... Creo que éste es el límite de lo que puedo llegar a entenderme con Ud., así que saludos y será hasta que algún día el destino nos cruce.

mvaldesa dijo...

Te cuento que Chuchunco también tuvo como propietario a Francisco Ignacio Ossa Mercado. Estoy haciendo una investigación sobre él y me aparecio ese dato.
Saludos,

Criss dijo...

Que buen dato. Había leído algo sobre un fundo o estancia "del señor Ossa cerca de la Estación Alameda" (creo que en un Plano de Informaciones Agrícolas) pero no sabía a cuál Ossa se refería. Muchas gracias por compartir la información.

benjamin dijo...

Criss. Controversia interesante con Juan sobre la Villa Francia de la que algo conocí.
A principios de los años cuando la noche tenia tanto que ofrecer donde divertirse, en el centro capitalino especialmente por la ALAMEDA solían encontrarse, divisar a extranjeros siempre furtivos, rara vez en algún boliche. Fácil de identificar, en su mayoría eran de raza negra. Entre ellos argelinos, angoleños. La gran mayoría de ellos pernoctaban en la villa Francia, después del día aquel nunca más se vieron y menos se supo de ellos. En ese tiempo era “medio” taxista, más de madrugada que de noche, y varias oportunidades me toco ir a dejar a dos o tres a esa villa.
. (El fanatismo ideológico en cualquier disciplina nubla el razonamiento)

benjamin dijo...

CRISS. Aprovecho la ocasión para darle las gracias por URBATORIVM del que algo tarde supe de su existencia. Me ha entregado conocimientos sobre desconocidos temas de mi interés. Y a recordar gratos episodios de indolente juventud como de atolondrada adultez. Una vez mas gracias atentamente BENJAMIN

Criss dijo...

Muchas gracias a Ud. don Benja... Me ahorró como diez años comprando chicles o bebidas en locales de barrios antiguos para poder meterle conversa a los comerciantes y vecinos y obtener así la información que Ud. generosamente compartió con nosotros.

Anónimo dijo...

hola, quisiera saber si tienen el plano del libro "entre la muralla y el imbunche". seria de mucha ayuda gracias!

♪ Akane Ichijouji ♪ dijo...

Faltó mencionar que chuchunco era conocido en la colonia porque muchas personas, las cuales tenían cargos o bien, pertenecían a la lucha por la independencia se escondían por esos lados. Era tierra de muchos ladrones y pocos visitaban por el hecho de ser peligroso el camino lleno de cuatreros

♪ Akane Ichijouji ♪ dijo...

Faltó mencionar que chuchunco era conocido en la colonia porque muchas personas, las cuales tenían cargos o bien, pertenecían a la lucha por la independencia se escondían por esos lados. Era tierra de muchos ladrones y pocos visitaban por el hecho de ser peligroso el camino lleno de cuatreros

♪ Akane Ichijouji ♪ dijo...

Bastante completo. Faltó mencionar que en Chuchunco en la época de la Colonia, los vandidos se escondían por esos sectores

Anónimo dijo...

http://www.facebook.com/ChuchuncoCity

Ian Michelow dijo...

Bonito e interesante artículo, salvo el querer desacreditar a Villa Francia por hechos aislados, los cuales ocurren en cualquier sector de Stgo. Quiero viajar en una máquina del tiempo y visitar Chuchunco y otros lugares del Santiago antiguo. Como Mampato y Ogú ^^

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