viernes, 10 de abril de 2009

CARACTERÍSTICAS DE LOS PRINCIPALES JARRONES ORNAMENTALES QUE HAN DESAPARECIDO DEL CERRO SANTA LUCÍA (PARTE I)

Los abundantes jarrones de la terraza del Castillo Hidalgo en 1874. Muchos de ellos han desaparecido misteriosamente del paseo.
Coordenadas: 33°26'26.08"S 70°38'37.00"W
Después de varios años investigando la situación de las estatuas y los ornamentos desaparecidos desde el Cerro Santa Lucía, decidimos echar mano a la extenuante tarea de intentar rastrear -y ojalá recuperar- cuanto menos, algunos de los más de 300 jarrones de metal y mármol que se encontraban en el conjunto y que hoy se encuentran totalmente extraviadas o, en el mejor de los casos, se pueden observar en distintas partes de Santiago ajenas al Huelén. A futuro publicaremos los resultados de estas pesquisas y de las respuestas que las autoridades correspondientes nos han proporcionado sobre esto.
Como señaláramos en nuestro artículo sobre las estatuas y ornamentos que ya no están en el Huelén (del que el actual texto viene a ser una suerte de segunda parte), de las piezas que aparecían en las antiguas fotografías del "Álbum del Santa Lucía", publicado en 1874 por Intendente de Santiago don Benjamín Vicuña Mackenna, existen algunas investigaciones casi personales, realizadas por aficionados o por periodistas sobre estos tesoros desaparecidos, aunque se ha publicado escasa información a este respecto.

Una de las pocas fuentes disponibles para el tema corresponde al reportaje del periodista David Valenzuela Fernández, publicado en "Las Últimas Noticias" del domingo 26 de mayo de 2002 y titulado como "El saqueo del cerro Santa Lucía". Recuerda allí el redactor que, si bien no existe un registro en los inventarios en la Dirección de Jardines de la Municipalidad sobre las piezas perdidas, para el caso de los jarrones y ánforas que engalanaban todo el paseo, el Intendente Vicuña Mackenna precisa en el "Álbum del Santa Lucía" que había 416 unidades de este tipo en el cerro, la mayoría de ellos traídos desde Francia y de Italia. Sin embargo, para la fecha del artículo, quedaban en el paseo sólo 75 de estos jarrones.
Nuestra investigación, particularmente, nos ha permitido dar con la ubicación de algunos de estos jarrones perdidos, ahora repartidos por distintos lados de la ciudad. Hemos creído encontrarlos, por ejemplo, en el Puente Pío Nono, en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, en los accesos del Paseo de las Delicias y en el Cementerio General, sólo por nombrar algunos sitios importantes. La inmensa mayoría de ellos, sin embargo, permanece desaparecida y sin dar noticias.
Fotografía de 1874 de la Subida de las Niñas y del Acueducto Romano, con las magníficas estatuas y cántaros que hoy están perdidos.
¿POR QUÉ FUERON RETIRADOS LOS JARRONES?
Las extracciones de jarrones ornamentales desde el cerro parecen haber tenido lugar por tres procedimientos o formas. Y decimos "parecen", porque la información disponible a este respecto casi no existe, debiendo ser recolectada casi de forma derivativa o deductiva a partir de otros sucesos y noticias en torno a la historia del Cerro Santa Lucía.
Dichas formas de extracciones de jarrones y otras piezas han sido, a nuestro juicio, las siguientes:
  1. A partir de las varias remodelaciones que ha sufrido el paseo y de las que, también, se tiene muy poca información documentada. Por ejemplo, durante la construcción de la gran escalinata y la Terraza de la Fuente Neptuno, hacia el 1900. Una intensa remodelación tuvo lugar, también, hacia la década de 1940, especialmente en la cara Sur del cerro. Otros sucesos más enigmáticos aún han sido alteraciones tales como la demolición del Acueducto Romano. Todos estos cambios estructurales han significado el traslado o el retiro de algunas piezas, en mayor o menor medida. Las teorías sobre por qué fueron retirados muchos de estos jarrones, durante estas remodelaciones del paseo, van desde asuntos técnicos sobre el exceso de peso que habrían significado sobre las estructuras, hasta supuestos criterios estéticos contra lo recargado que se habrían visto algunos sectores del paseo, ante la abundancia de estas piezas. Nuestra opinión es que el oportunismo también pudo haber metido la cola en estas remodelaciones, como sucede en nuestros días con el velado negocio que ha significado el asfaltado de las calles de adoquines de la capital, que en realidad ha servido para la venta de dichos adoquines a países europeos como Francia, que los compra a buen precio para mantener el aspecto histórico y clásico de sus calles. Irónicamente, la mayor parte de estos adoquinados de Santiago que están siendo removidos también habían sido una iniciativa de don Benjamín Vicuña Mackenna, de modo que estamos ante otro claro caso de un atentado contra su legado histórico para la ciudad.
  2. Otros jarrones han sido retirados para ornamentar lugares específicos de la capital, con inauguraciones o reinauguraciones de plazas, parques, puentes y paseos. Ya dijimos que han reaparecido algunos jarrones en el puente Pío Nono y en la Galería de las Delicias. Hemos descubierto, además, que algunas postales que datan del cambio de siglo muestran jarrones exactamente iguales a los del Santa Lucía pero en la Plaza Yungay, alrededor del Monumento del Roto Chileno, donde ya no se encuentran tampoco. Había otros jarrones metálicos decorando también la entrada de la calle Puente, a un costado de la Plaza de Armas, pero también desaparecieron de allí en posteriores renovaciones de este sector. Parece ser, entonces, que las autoridades (y muy especialmente los Intendentes que siguieron a Vicuña Mackenna) habrían utilizado por largo tiempo a la ornamentación del Cerro Santa Lucía como un verdadero baúl de donde obtener piezas decorativas para inauguraciones de otros espacios urbanos.
  3. Definitivamente, el factor de los robos furtivos no debe ser marginado como posibilidad. Así como existen algunos jarrones con evidentes señales de haber sido vandalizados, no puede dejarse de lado la posibilidad de que muchas piezas hayan sido robadas por particulares, como ha sucedido en varias ocasiones con otros objetos ornamentales de la ciudad en general (por ejemplo, los retratos de bronce del Monumento a los Historiadores de la Independencia y el período en que permaneció secuestrada la estatua de la Pila del Ganso). Al respecto, vale tener en consideración que hubo un período de decadencia del Cerro Santa Lucía, hacia 1910, tras el cual llegó a convertirse en refugio de delincuencia y vicios sociales. De hecho, la gran recuperación del paseo comienza recién con su declaración como Monumento Histórico Nacional, del 16 de diciembre de 1983 (Decreto Ministerio de Educación Pública N° 1.636), y los niveles de seguridad y vigilancia que hoy le caracterizan datan recién de 1998, cuando se le instalaron las rejas y las casetas de guardias por decisión del Concejo Municipal. No está por demás suponer, entonces, que muchos robos de piezas pudieron tener lugar impunemente en el largo período en que el cerro fue un lugar desprotegido y vulnerable.
Cabe recordar aquí también, que una investigación realizada a principios del presente siglo por Magaly Pérez Escobar y Hipólito Castillo, ligados a actividades turísticas, precisó el paradero de algunas de las piezas perdidas del cerro, pero logrando dar sólo con una ínfima cantidad de los más de 300 jarrones desaparecidos desde el Santa Lucía. Debemos suponer, entonces, que muchos de estos jarrones habrían caído en manos de particulares o en recintos de acceso restringido, sea cual sea la forma -de entre las tres que hemos visto- que dichas piezas fueron retiradas del paseo.
Página de un catálogo original de la casa francesa Val D'Osne con los modelos de jarrones ornamentales metálicos que ofrecía en el siglo XIX. Algunos de ellos corresponden a los modelos desaparecidos desde el Cerro Santa Lucía.
GUÍA DE JARRONES ORIGINALES DEL CERRO
Para tener una referencia concreta sobre diseños, tamaños y proporciones de los jarrones del Cerro Santa Lucía, con el propósito de afinar los criterios de búsqueda y de comparación de las piezas que posiblemente correspondan al complejo y hoy se encuentren fuera del paseo, nos tomamos el trabajo de hacer un registro con características de catastro sobre las principales unidades de este tipo que se encuentran o se encontraron alguna vez en el cerro, permitiéndonos un modelo de clasificación y ordenamiento, que presentamos aquí.
Hemos aproximado las proporciones de las piezas en medidas numéricas, tanto por la dificultad que presenta el intento de medirlas con exactitud (la mayoría de ellas están situadas sobre la altura de una persona normal), como por las sutiles diferencias de tamaños que detectamos entre una pieza y otra, pese a corresponder a los mismos diseños:
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1.- CÁLIZ-ÁNFORA DE DECORACIÓN CLÁSICA: Jarrón metálico de gran volumen, con diseños alusivos de estilo clásico, rostros divinos opuestos y ornamentación vegetal a modo de asas, también dispuestos de forma opuesta. Se encuentran algunos de ellos en la Terraza de la Fuente Neptuno, pero existe uno con un magnífico pedestal a un costado de la Oficina de Informaciones del Cerro Santa Lucía. Según los registros fotográficos de la época, este tipo de cáliz era de color blanco y tenía una pieza adicional que hacía de tapa, pues era un jarrón de tipo ánfora, y se observa una de ellas en el sector del Castillo Hidalgo (1874). Sin embargo, en la actualidad ninguna de estas piezas conserva tapa. Sus medidas: 60 cm. sin contar la prolongación de sus decoraciones laterales por sobre la boca (la pieza con el pedestal mide 194 cm. desde el suelo), por unos 65 cm. de ancho. El diámetro de su boca es de unos 50 cm.
Vista del cáliz-anfora metálico. La imagen corresponde al modelo con pilar propio que se encuentra en el paseo. El pequeño recuadro corresponde al detalle de una fotografía de 1874, donde se puede observar el aspecto original de estos jarrones, con su tapa correspondiente. Dos de estos jarrones estuvieron un tiempo en la entrada de la calle Puente, pero fueron retirados durante las intensas remodelaciones que sufrió este céntrico sector de la ciudad.
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2.- JARRÓN ZODIACAL: Notable pieza metálica con pilote propio, de exquisito diseño. La copa es acampanada y de tres cinturas, rodeada de una banda con los signos astrológicos. Le acompañan decoraciones geométricas (grecas), ramas y enredaderas. Es una de las piezas más bellas del cerro, existiendo sólo una de ellas en la proximidad de la Oficina de Informaciones del Cerro Santa Lucía, sobre la Terraza de la Fuente Neptuno. No sabemos si existieron alguna vez otras piezas de este tipo en el complejo; tampoco si ésta en particular está allí en el paseo desde los tiempos de su inauguración o bien si fue instalada en épocas posteriores. Medidas: 60 cm. de altura (140 cm. contando el pilar) por 50 cm. de ancho. El diámetro de la boca es de unos 40 cm.
Imágenes del atractivo y sugerente jarrón metálido de modelo "zodiacal" que actualmente se encuentra en el paseo del Cerro Santa Lucía, en la proximidad de las oficinas de información turística.
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3.- JARRÓN-COPA DE LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS: A diferencia la mayoría de los jarrones metálicos del cerro, éste no procede de Europa, sino que fue fundido en la Escuela de Artes y Oficios, recinto de la actual Universidad de Santiago donde hay alguna cantidad importante de estas piezas aún en sus jardines y patios. Este tipo de piezas pudo llegar al cerro en tiempos posteriores a su inauguración. Hay uno en el cerro, ubicado exactamente al frente de las Oficinas de Informaciones y otro sin el pedestal al frente. Se caracteriza por su gran tamaño y, si bien no llega a la delicadeza de los Val D'Osne franceses, cuenta con una bella decoración vegetal de apariencia victoriana en torno a su copa. La procedencia desde la Escuela de Artes y Oficios está señalada por una inscripción oval en la base de la pieza. Medidas: 142 cm. de altura por unos 95 cm. de ancho. La boca del jarro mide aproximadamente 70 cm.
Jarrón de la Escuela de Artes y Oficios que existe actualmente frente a las oficinas de información turística del cerro. El acercamiento es al detalle de la institución donde fueron fundidos.
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4.- PILÓN VAL D'OSNE DE COPA ALTA Y DECORACIÓN RENACENTISTA: Jarrones metálicos de forma acampanada con inspiración Médicis y con una delicada decoración en su copa, con algo de estilo renacentista y francés, generalmente caracterizada por un rostro angelical rodeado de grecas y forjas. Esta decoración y algunos otros detalles varían entre un modelo y otro, sin embargo. También tienen asas o mangos ornamentales. Aunque había varios de ellos en sectores como la Terraza del Castillo Hidalgo, la Roca Tarpeya y cerca de la Ermita, al ser inaugurado el paseo, hoy sólo quedan algunos ejemplares en las escalas de la Terraza de la Fuente Neptuno. Medidas: unos 60 cm. de altura por unos 40 cm. de diámetro de su boca, que es la parte más ancha de la pieza.
Imágenes de los modelos originales del pilón ornamental Val D'Osne que actualmente pueden observarse en las escaleras que rodean la Terraza de la Fuente Neptuno.
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5.- PILÓN VAL D'OSNE DE COPA ALTA Y ESTRÍA DOBLE: Jarrones metálicos con las mismas características que el anteriormente descrito, pero carente de las gráficas decorativas de la copa y de las asas ornamentales. Del anterior sólo conserva la forma general y el diseño de estrías con aspecto de pliegues en su base, baja copa y boca. Había varios de estos por el sector de las fortificaciones y caminos del sector Norte del Cerro Santa Lucía, quedando algunos de ellos por el sector opuesto en nuestros días, entre las escalinatas que conectan la Terraza de la Fuente Neptuno con el camino en el nivel de la Subida de las Niñas. Medidas: unos 60 cm. de altura por unos 40 cm. de diámetro de su boca, que es la parte más ancha de la pieza.
Ejemplares de estos jarrones que están aún en el paseo. Los detalles más característicos son la base con estrías verticales, los pliegues alternados entre gruesos y delgados en el fondo de la copa y la trompeta con un diseño ondulado en la boca del jarrón.
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(Continúa en la entrada siguiente)

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