jueves, 18 de diciembre de 2008

LA CENTURIA DEL LEÓN SUIZO CUSTODIANDO LA ALAMEDA BERNARDO O'HIGGINS

El León Suizo antes de perder su cola, en fotografía de 1999 tomada por David Saco y publicada en la tesis "Los Festejos del Centenario de la Independencia", de Luis Patricio Muñoz Hernández (Universidad Católica de Chile, Instituto de Historia).
Coordenadas: 33°26'49.98"S 70°39'51.54"W
El León Suizo del bandejón central de Alameda Bernardo O'Higgins se encuentra desde hace una centuria al Sur del Barrio Cívico, cerca de la estación metro Los Héroes y de los monumentos ecuestres del General José Miguel Carrera y de don Simón Bolívar.
Se trata de una estatua de bronce ennegrecido, que se halla colocada sobre un magnífico pedestal. Ambos tienen su propia historia. El león se muestra feroz, con las fauces abiertas. Bajo su pata derecha está el heraldo del Escudo de Chile, como si lo resguardara o lo protegiese de alguna eventual amenaza. Su mirada apunta hacia el Norte. Lamentablemente, su cola de metal ha sido vandalizada por algunos los infaltables rufianes anónimos enemigos de la ciudad.
En un sector de la capital tan lleno de monumentos y estatuas, quizás pase algo inadvertido, más aún si repite la ya conocida imagen del animal símbolo y emblema de la ciudad de Santiago; pero este felino helvético tiene una historia bastante interesante y atractiva para quienes disfrutan arrancándole pistas históricas a los rincones de Santiago.
Originalmente, el lugar que ocupa el León Suizo estaba reservado para una de las cuentas pendientes que tiene la ciudad de Santiago para con sus próceres y héroes. Es aquí donde la historia urbana se nos mezcla con la historia militar, inclusive: en la proximidad del primer centenario de la Declaración de Independencia, la primera piedra del futuro pedestal finamente moldeado en la entonces llamada Alameda de las Delicias, se colocaría para acoger sobre él un proyecto de monumento para el General José Ignacio Zenteno (1786-1847), uno de los artífices de la Patria Nueva, de la Liberación del Perú y brazo derecho de O’Higgins. Esto sucedió el 17 de septiembre de 1910. La iniciativa de elevar este homenaje permanente en la ciudad fue del entonces Ministro de Guerra y Marina, don Carlos Larraín Claro.
Según constatan los historiadores Carlos Calderón Ruiz de Gamboa y Raúl Hermosilla Hanne, el diario “El Mercurio” había anunciado en los siguientes términos la colocación de esta primera piedra del monumento, tres días antes del evento:
“El Comando de la III División dispondrá que a las 10:00 A.M. se encuentre formado en la Alameda de las Delicias, frente a la calle de Riquelme, vestidos de parada, un regimiento de cada arma, a fin de solemnizar la colocación de la Primera Piedra del monumento al Ministro General don José Ignacio Zenteno, mandando las fuerzas uno de los Jefes de Brigada de esa División.”
La ceremonia contó con la presencia del Presidente Emiliano Figueroa Larraín y la Primera Dama; del Presidente de la República Argentina don José Figueroa Alcorta, junto a su esposa, además de los cancilleres de ambos países, ministros, arzobispos, diputados y autoridades militares. Entre discursos solemnes, ambos mandatarios firmaron el acta de la ceremonia, que fue colocada dentro de un cilindro metálico y guardado bajo la piedra inaugural. Fue, por lo tanto, una noticia de gran interés y cobertura, pero que estaba destinada a tener un desenlace totalmente inesperado por la sociedad chilena.
Coincidió que aquel año, la colonia suiza residente en Chile nos regaló esta magnífica estatua felina fundida en Roma, en las dependencias de la Fundición Nelly. Estos regalos de las colonias extranjeras para Chile, en su aniversario, tienen una especie de compromiso simbólico de parte del país que la obsequia para con el festejado, en donde se representa la protección que ese mismo país le promete al respeto de la Independencia del otro. Es el mismo sentido, por ejemplo, del Monumento de la Colonia Italiana que se encuentra en Plaza Baquedano, también obsequiado en el centenario de la Independencia de Chile, pero por la colonia italiana. En ambos casos, se representa al pueblo chileno con un león.
Por razones nunca bien aclaradas, el monumento para Zenteno jamás se levantó y el proyecto quedó postergado. En su lugar, las autoridades autorizaron durante el mes de noviembre la colocación del León Suizo, inaugurándolo el 25 de diciembre de 1910 por el Alcalde Luis Moreno, sobre la hermosa base creada por el arquitecto Emile Jacquier.
Hermosilla Hanne agrega que el presidente de la colonia suiza, don Luis Hüe Druz, dijo en la ocasión:
"El noble animal, el león que parece proteger el Escudo de Chile, tiene una alta significación: es el emblema del valor, de la energía y de la magnanimidad, que son las virtudes del pueblo chileno a quien la colonia suiza lo dedica con toda sinceridad".
Este cambio de planes causó controversia y críticas ácidas. En la edición de la revista “Zig-Zag” del 7 de enero del año siguiente, se ilustraba a dos personajes parados frente al león mientras uno comenta: “No lo encuentro muy parecido a Zenteno”; y el otro le responde: “No. Se parece algo, pero según los retratos que he visto creo que Zenteno no era tan mal agestado...”.
Aunque pudo tener un carácter provisorio, la instalación de la estatua en el lugar reservado a Zenteno pareció volverse definitiva, hasta nuestros días, como podrá deducirse a estas alturas.
Ya estamos celebrando los 98 años de la presencia de este León Suizo, custodiando con su rugido silencioso congelado en los siglos, allí, en medio de la Alameda Bernardo O’Higgins, la bicentenaria Independencia de Chile y la deuda contraída desde entonces con el homenaje pendiente a Zenteno.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook