miércoles, 27 de agosto de 2008

LA PRIMERA BASÍLICA DEL MUNDO CONSAGRADA AL CORAZÓN DE MARÍA

Imagen desde el otro ángulo, tomada en los años veintes.
Coordenadas: 33°27'19.48"S 70°39'3.86"W
En la muy discontinua calle Zenteno, particularmente en el tramo que hay entre las calles 10 de Julio Huamachuco y Copiapó (en la esquina con esta última), se encuentra la esplendorosa Basílica del Corazón de María, que levanta sus dos torres campanarios por encima de la altura de la mayoría de los viejos edificios de este sector de la ciudad, aledaño al Barrio San Diego y al Barrio Nataniel Cox, y a pocas cuadras del Barrio Matadero de Avenida Matta.
La bella construcción, de tres imponentes naves, está relacionada desde su origen a los sacerdotes claretianos, es decir, a los miembros de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, que nacen en el Seminario de Vic en 1849 alrededor de un pequeño grupo liderado por el Padre Antonio María Claret, futuro Santo.
Es preciso remontarse un poco para conocer mejor la historia del templo y la orden allí acogida.
Este templo de estilo neoclásico y toques neobizantinos y neodóricos, es otra prueba de los vínculos profundos que aún mantenía Chile con la Madre Patria en el siglo XIX, a pesar de las escaramuzas diplomáticas que acarrearon las Guerras de Independencia y, más tarde, la Guerra de 1865-1866, detonada a favor de Perú y contra la ocupación hispana de las Islas Chincha.
Sucedía, pues, que los claretianos habían llegado a estas tierras chilenas unas dos décadas después de la creación de la Congregación por Claret. Este arribo sucedía hacia  1870, con sólo siete primeros misioneros, traídos desde España por don Santiago de la Peña, quien era propietario de una parcela en calle Dieciocho, en donde se situaba una pequeña capilla que sirvió de refugio para los primeros años de la Congregación en Chile, antes de poder trasladarse en una parroquia propia.
En 1872, Peña y sus colaboradores compraron los terrenos necesarios en calle Zenteno, el que recibió algunas donaciones de vecinos y de otros filántropos, hasta tener el tamaño suficiente para iniciar la construcción del primer templo claretiano justo donde antes había estado la llamada Capilla de Belén, de la que existe muy poca información.
La misma vista, desde una fotografía antigua.
Vista actual del templo.
Placa conmemorativa de la primera piedra.
Vistas del interior, en la actualidad- Nótese los destellos de las luces.
La primera piedra del edificio se colocó el 5 de marzo de 1876 por el Arzobispo Rafael Valentín Valdivieso, en una época de grandes remodelaciones y desarrollo en el aspecto urbanístico de Santiago de Chile. Sus arquitectos fueron el Padre José Viladrich, destacado por sus labores evangelizadoras en la Araucanía, y el Hermano Pedro Más.
El 8 de diciembre de 1878, Día de la Purísima, el templo fue consagrado en solemne ceremonia dirigida por el Obispo Joaquín Larraín Gandarillas, Vicario Capitular de la Arquidiócesis, cuando la mayor parte de su construcción iba ya concluida. Sin embargo, quedó terminada totalmente sólo en 1882, en plena Guerra del Pacífico.
En 1928, la autoridad eclesiástica le concedió a esta iglesia el reconocimiento de parroquia. Y, al año siguiente, se le reconoció el estatus de basílica por el Papa Pío XI, constituyéndose con ello en la primera casa religiosa del mundo con estas características y dedicada a la imagen del Corazón de María.
Los ángeles dorados sostiene el blasón basilical, en la fachada.
El sagrado símbolo del Corazón de María aparece y reaparece en todo el edificio (aquí, en las puertas), a la izquierda, e imagen coronada del Corazón de María en el Altar Mayor, a la derecha.
Capilla de los mártires religiosos de la matanza de Barbastro, de 1936, y su cuadro informativo de este espacio.
Creo que, con suerte, habrá acaso un puñadito de chilenos conociendo los sorprendentes antecedentes históricos     que hemos comentado, sobre el enorme templo.
En 1950, Monseñor José María Caro, el primer Cardenal de Chile desde hacía cuatro años ya, coronó por encargo del Papa Pío XII la figura mariana del Corazón de María. Por Decreto Nº 22 del Ministerio de Educación, del 14 de enero de 1987, la Basílica fue declarada Monumento Histórico.
Hay altares de mucha popularidad dentro de este templo, como uno del célebre San Judas Tadeo, con su propia devoción y feligresía. Y también está acá la cripta con los restos del misionero español enviado a Chile, don Mariano Avellana Lasierra (1844-1904), declarado Venerable de la Iglesia por el Papa Juan Pablo II en 1987 y con posibilidades de beatificación.
En 1997, además, los religiosos de la comunidad decidieron pasarle la aplanadora a la corrección política y dedicaron un rincón del templo a la memoria de los mártires claretianos asesinados en la masacre de Barbastro en la ciudad de Huesca, Aragón, cometida por agitadores revolucionarios que, deseosos de vengar el reciente Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936, visualizaron en la Iglesia Católica a un potencial enemigo durante la Guerra Civil Española, que ya había comenzado y que duraría tres sangrientos años más. Cabe agregar que todas estas víctimas inocentes de la vesánica bestialidad y de esa frenética e innecesaria explosión de criminalidad tan propia de las guerra civiles, fueron beatificadas por Juan Pablo II, en 1992. Hoy es posible encontrar en esta basílica una hermosa y silente capilla recordando este infausto acontecimiento de la historia española y de la congregación.
El bien conservado edificio tiene una extraña pulcritud dorada, como si un esplendor aurífero dominara sus espaciosos interiores. Los ángeles custodios del Corazón de María reciben al visitante ya en las altas entradas, sosteniendo orgullosos el blasón basilical. Hermosos cuadros con pasajes de la Pasión de Cristo acompañado en su martirio de la Virgen María cuelgan de las estaciones señaladas por los viejos muros.
Por sobre todo, la repetición del símbolo sublime del Corazón de María, coronado, casi parece latir en las puertas, muros y altares donde se lo puede encontrar y reconocer dentro de tanta enormidad, atravesada por los rayos de la luz divina que penetran los grandes ventanales, hasta fundirse con el dorado claretiano y eterno del sagrado emblema cardiaco de María, ese misterioso arquetipo femenino tan alojado en la fe popular.

1 comentario:

Felipe dijo...

Un detalle anecdótico de la Basílica. Hasta hace dos años, yo vivía en el sector y asiduamente iba a Misa tanto en este templo como en el de los sacramentinos. En esta basílica del Corazón de María siempre me llamó la atención que en las pilas de agua bendita hubiera un cartel que decía: "Sólo para santiguarse. Prohibido tomar esta agua o lavarse la cara con ella".

Además, esta basílica está ligada a dos devociones notables: San Judas Tadeo (el santo de las cosas perdidas), con sendo altar en la nave derecha, lleno de flores y exvotos, con misas los 28 de cada mes, y el Siervo de Dios Padre Mariano Avellana, un claretiano español que misionó a pie una vasta porción del territorio chileno, y que goza de fama de santidad. Sus restos descansan en la nave izquierda, junto a la entrada. Más datos sobre él en http://claretianos.cl/padremariano/

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