martes, 24 de junio de 2008

“EL JOTE”: UN HISTÓRICO BAR QUE YA SE ECHÓ AL VUELO

Antiguo cartel de "El Jote", con su pajarraco colgante (Fuente imagen: "El Santiago que se fue", Oreste Plath).
Coordenadas: 33°26'3.68"S 70°39'8.39"W
En calle San Pablo 1070, casi esquina Bandera, funcionó por muchos años un bar-restaurante que llegó a ser un símbolo de la bohemia del llamado “barrio chino” de Mapocho y un centro de recreación obligado en el Centro de la Capital: “El Jote”, elogiado por Oreste Plath, quien se encargara de rescatar del olvido tan glorioso pasado de nuestra historia urbana. Nos apoyamos en él para traerlo de vuelta a este siglo.
Devenido también el cabaret, “El Jote” era anunciando en su entrada por un enorme cartel colgante con forma de jote, aunque Plath le encontraba más aspecto de cóndor. Fundado por Carlos Arriagada, al pasar bajo este pájaro monumental que nunca se defecó sobre sus comensales, estos visitantes pasaban hacia un patio empedrado alrededor de una pileta. Luego de haber inspeccionado este sector de la capital, cuesta creer que un local de tal prestigio y características haya tenido acogida en este antiguo y un tanto siniestro sector de la ciudad, pero ésa fue la curiosa impronta del antiguo "barrio chino" de Bandera y San Pablo.
No estoy seguro desde cuándo existió "El Jote", ni si siempre fue su casa de San Pablo la única sede que tuvo, pero esta caricatura del humorista Moustache, publicada en una revista "Zig Zag" de 1912, muestra a un bar con el mismo nombre y ubicado en una vieja casa-columna de aspecto colonial.
Las comidas de “El Jote” eran esencialmente tradicionales chilenas y a precios muy convenientes, aunque con carta para todos los bolsillos. Anota Plath que el platillo más recurrido era el “chupe de guatitas”, acompañado con vino “de la casa”. El mismo autor agrega que el 10% de la propina se incluía en la cuenta y que esto se le advertía a los clientes.
“Se reunían poetas –escribe Plath-, escritores y artistas. Algunas noches caía Pablo Neruda y era la figura central junto a Tomás Lago, el Huaso; Rubén Azócar, el Chato Azócar, Alberto Valdivia, el Cadáver Valdivia; Abelardo Bustamante, Paschin, Lalo Paschin; Alberto Rojas Jiménez, El Marinero, por su jersey a rayas y fumar pipa; Orlando Oyarzún, El Patón; Homero Arce, El Príncipe de los amigos; Diego Muñoz, Diego de la Noche; Antonio Roco del Campo, Roco del Cántaro; Raúl Fuentes Bessa, el Ratón agudo; Julio Ortiz de Zárate, el Maestro o Buonaroti; Álvaro Hinojosa, el Obispo; Federico Ricci Sánchez, El Monarca; Ricardo Gilbert Avendaño, El Loro Gilbert; Miguel González Herrera, el Choique y Rafael Hurtado, el Huaso Hurtado. Otras noches alternaban Humberto Díaz Casanueva, Luis Enrique Délano, Hernán del Solar, Ángel Cruchaga Santa María, Andrés Silva Humeres y George Sauré”.
Se comprenderá el ambiente de intelectualidad que reinaba en este lugar tan chileno, con tan ilustres comensales visitándolo regularmente.
Lamentablemente, “El Jote” bajó sus alas cuando también lo hizo la generación de artistas y escritores que le diera vida. Fue relevado por otro famoso local de comica y bailables, llamado el "New Orleans", y más tarde por el "Refugio Peruano" y luego el "Rancho Pitrufquén". Hoy sus dependencias son ocupadas por un restaurante de comida extranjera: "El Imperio".
Posterior aspecto del antiguo sector de locales que alojó a "El Jote".

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