viernes, 7 de diciembre de 2007

EMPRESAS THEODULOZ: LAS HUELLAS DE UNA DECANO EN LA ORTOPEDIA CHILENA

Aviso publicitario de la empresa a fines de los años 20's
Coordenadas: 33°26'58.16"S 70°38'57.08"W (antigua) 33°26'40.34"S 70°38'35.17"W (actual)
Hace poco terminó la Teletón y con ello los lisiados y los minusválidos de Chile probablemente no volverán a portadas hasta la repetición de las “27 horas de amor” del próximo año o el que siga. Entre medio, sin embargo, existen empresas que seguirán ocupadas del área de producción de artículos necesarios para toda clase de necesidades físicas: desde sencillas plantillas para pies planos hasta sillas de ruedas. Existe toda una tradición nacional al respecto.
Una de ellas en particular, Theoduloz y Cía, tiene el mérito de estar en este rubro desde 1896, convirtiéndola no sólo en la más antigua fabricante de ortopedia chilena, sino una de las empresas más longevas del país. Su clientela parece tenerle una especie de cariño especial, según he podido constatar por algunas consultas.
La fabricación y uso de aparatos ortopédicos en Chile existe probablemente desde los tiempos de la Conquista, sino antes. Sin embargo, la actividad experimentó un avance especial a consecuencia de la Guerra del Pacífico, cuando muchos de los veteranos volvieron a casa con grandes amputaciones requiriendo prótesis que resultaban complejas y sofisticadas para aquella época. Otro de mis grandes amigos, el investigador y coleccionista Marcelo Villalba Solanas, poseedor de una fastuosa colección de reliquias, armas e imágenes de esta guerra (guerradelpacifico1879.cl), ha paseado por Chile la extraordinaria exposición “Los Mutilados de la Guerra del Pacífico”, mostrando un registro fotográfico de estos amputados, de la que hemos tomado aquí una imagen.
Con esta revolución de la ortopedia chilena a consecuencia inesperada de este conflicto y quién sabe si también por la infausta Guerra Civil de 1891, no fue raro que hacia fines del siglo XIX aparecieran empresas como la fábrica de aparatos ortopédicos “Chappuis & Theóduloz”, fundada Een 1901 por Armando Chappuis Margot en sociedad con el joven Eduardo Theóduloz como sucesores de la firma que don Antonio Susaut había fundado unos años antes.
Chappuis había sido un ortopedista suizo nacido en 1877, con estudios en la Universidad de Lausanne. Tras ejercer su profesión en su patria y en Francia, se vino a Chile el mismo año en que se hizo socio de Theóduloz. Esta nueva empresa, que se había iniciado con carácter familiar en un pequeño local de Arturo Prat 346 (en la que estuvo por casi medio siglo), no tardó en convertirse en la más importante de su rubro dentro del país.
Esta situación de atención a los minusválidos, progresivamente positiva hasta llegar al actual panorama, también formó parte de un proceso de atención pública importante hacia las cuestiones sociales de principios de siglo que afectaban la salud del pueblo. Esto fue, en parte, la inspiración para crear el primer Ministerio de Higiene, Asistencia, Previsión Social y Trabajo en 1924.
Ubicación de las antiguas dependencias de la empresa, en calle Arturo Prat.
Las actuales dependencias, en calle Carmen.
En gran medida, el éxito de esta fábrica en particular se debía no sólo a aparecer en el momento preciso y en el lugar indicado, sino también a los conocimientos personales del señor Chappuis, quien había tenido ocasión de trabajar en esta área de la ortopedia en Europa, donde se puso al tanto de las técnicas que por entonces se utilizaban allá y que eran la tecnología de punta de la época. Todo este conocimiento quedaría traspasado a manos de Theóduloz, heredero de esta actividad y de la dirección de la empresa que hoy lleva sólo su apellido. Ambos fueron considerados en su tiempo como auténticas eminencias.
Su publicidad decía de Chappuis, por ejemplo, que era uno de los expertos que más contribuciones le había hecho a la ciencia ortopédica a nivel internacional. La empresa lucía con orgullo las cartas que le enviaban sus clientes, acusando total satisfacción y la posibilidad de prácticamente rehacer sus vidas gracias a los productos fabricados por ellos. Hoy sin embargo, resulta enormemente difícil encontrar referencias sobre el trabajo de Chappuis, como si la historia hubiese decidido ser extremadamente ingrata con su obra.
Ya en los años veintes, la compañía incluía la fabricación y venta de vendajes especiales, medias para várices, prótesis de brazos y piernas, muletas, corsés médicos, aparatos para tratar fracturas, etc. Ortopedia integral, diríamos hoy, más accesorios y artículos derivados. Tenía la particularidad de producir modelos estándar pero adaptados a cada usuario según sus medidas y necesidades, por lo que todo cliente de “Chappuis & Theóduloz” prácticamente iba al sastre cuando la visitaba requiriendo de sus servicios. Hacia 1930, ya tenía una gran cantidad de empleados y giraba con cerca de 300 mil pesos. Todo un dineral, en su tiempo. Incluso tenían contratada una dama para tomar las medidas de las clientes mujeres, respetando así su intimidad y sus pudores.
Hoy llamada “Establecimientos Ortopédicos Theóduloz”, esta histórica empresa logró sobrevivir a la Caída de la Bolsa de 1929, a la crisis post Segunda Guerra Mundial, a la Recesión de los ochentas y a la misma necesidad constante de tener que adaptarse permanentemente al cambio tecnológico. Así pues, luce orgullosa sus ciento y tantos años en su casa central de Carmen 101, grande y moderna, a un abismo de distancia de esos modestos talleres de calle Arturo Prat, ahora convertidos en mueblerías.
La firma ha consagrado su presencia, de este modo, en otro de los grandes símbolos de la historia de la ciudad de Santiago.

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