jueves, 6 de diciembre de 2007

SANTIAGO DE LAS SWÁSTIKAS (Y LAS SWÁSTIKAS DE SANTIAGO)

Swástika levógira, en un mausoleo del Cementerio General.
Cada día estoy más convencido de que el famoso símbolo místico y esotérico de la cruz gamada, es decir, la swástika o esvástica, era motivo más o menos frecuente en la arquitectura urbana e incluso la popular, hasta el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial y el consecuente anatema que cayó (hasta nuestros días) sobre este poderoso emblema, asociado desde allí eternamente a la aventura del Nazismo y del Tercer Reich, y que desde mucho antes era uno de los más presenciales y poderosos de la semiología cultural humana.
Estudiada intensamente por autores que van desde Carl Gustav Jung hasta Carl Sagan, la swástika es por lejos uno de los símbolos más antiguos del mundo, presente en prácticamente todas las culturas vinculadas a lo que hoy reconoceríamos como de carácter guerrero, sean romanos, griegos, chinos, japoneses, germanos, tibetanos, hindúes, pieles rojas o araucanos. No por nada el nazismo alemán la consideraba un símbolo esencialmente ario y la tomó por ello para sí. Se han encontrado swástikas en las ruinas de Tiahuanaco, en las construcciones imperiales rusas y en los templos góticos franceses. Los mapuches, acá en Chile, tenían también la suya, identificada con la swástika del agua (de ángulos curvos) y presente incluso en su famoso tambor kultrún ceremonial. Otros creen encontrarla también entre las figuras de la llamada Cruz de los Andes, que puede admirarse entre los geoglifos que abundan por nuestro Norte Grande. Los indígenas Kunas de Panamá, también tienen la suya.
La swástika tiene una historia que ha sido contada muchas veces. Es un símbolo de origen sánscrito, y representaría el bien cuando se la representa con sus brazos doblados en la posición usada por el nazismo. Incluso existía la expresión “swasti”, equivalente a un saludo, a decir “que te vaya bien” entre los antiguos habitantes de la India Aria.
Uso místico y ancestral del símbolo: síntesis del diseño estándar del kultrún mapuche, con sus propias swástikas de agua. Por una extraña y lamentable razón, muchas representaciones "actualizadas" del universo en el kultrún han ido cambiando este símbolo, ya sea por omisión o por reemplazo.
Aunque existen grandes discrepancias de interpretación, la rotación de la swástika levógira (卐) es hacia la izquierda. En la internet se puede encontrar una infinidad de fuentes diciendo lo contrario, pero sucede que todas ellas se basan en la creencia de que el símbolo rota hacia el lado de las puntas de sus brazos, y no hacia el de sus ángulos quebrados, como lo hace un remolino de viento de niños. Sucede que en la tradición hiperbórea rota al reverso del reloj, simbolizando el Retorno a Asgart, la ciudad perdida de los dioses primigenios.
La confusión que la pone rotando hacia la derecha, como el reloj, se debe a que en la tradición oriental y especialmente la budista, se la ofrece en esta situación representando la cautividad inversa del símbolo en el mundo material y kármico, o bien se lo presenta derechamente en su versión llamada sauwástika, es decir, la que se ve al revés de la que fue usada por el nazismo y cuya rotación es, también, invertida, representando la Destrucción o el Éxodo de Asgart en la tradición hiperbórea. Por eso Jung define la sauwástika o swástika de rotación dextrógira (卍) como “negativa” o “maligna”, aunque sin la intención de asociarla al mal o a la desgracia como contraparte de la swástika y su representación del bien y la fortuna, concepto que se adhirió al símbolo por corrupción occidental de su interpretación pero que no es tan real. De hecho, el símbolo sigue siendo venerado como tal en el lejano oriente.
No sólo en la decoración arquitectónica: el símbolo en las grecas de la portada de un libro de la Imprenta de la Nación de Santiago, en 1922 ("Tacna y Arica bajo la soberanía chilena", de Carlos Varas Olea).
Estando presente en la cultura mapuche y pehuenche, podemos presumir la antigüedad que lleva la swástika alojada en Chile, quién sabe si desde los mismos primeros tiempos en que fuera adoptada por tantas culturas del mundo, observación que llevó al astrónomo Sagan a proponer que habría surgido de la observación desde todo el planeta de la estela giratoria de un cometa visto desde su parte trasera, cuando se alejaba, lo que deja una estela precisamente con esta forma de remolino.
Aunque la teoría del fallecido autor de la serie “Cosmos” parece haber sido demostrada en parte por fotografías satelitales, hasta nuestros días ha sido objeto de ataques y descalificaciones por parte de visiones un tanto fundamentalistas de ciertos grupos judíos y antinazis, pese a ser Sagan también descendiente de judíos.
Nótese el diseño de los tapices que ofrece este vendedor callejero, retratado para la revista internacional "Life" en un especial sobre Chile en 1941. Según algunas opiniones que tengo encima, podría ser un comerciante de Valparaíso, aunque veremos que no es el único caso de esta clase de símbolos visibles alguna vez en el puerto.
Otro caso porteño: grecas con el símbolo, en el techo con artesonado dentro del Teatro de la Victoria, frente a la célebre plaza victoria de Valparaíso. Esta imagen pertenece al detalle de una fotografía tomada mostrando la destrucción del teatro tras el fatídico terremoto de 1906.
Aquí en Chile existe un formidable trabajo de rastreo de este símbolo que he tenido el privilegio de consultar en parte y que fue enteramente realizado por un joven historiador amigo, quien tiene la costumbre de asombrar a su fiel público con sus concurridas conferencias sobre los hallazgos de Roberto Rengifo, Oscar Fonck Sieveking o Hans Hörbiger. Como el símbolo tampoco estuvo ausente entre tradiciones cristianas, masónicas o simplemente eclécticas, no extraña que aparezca en varios casos dentro de la ciudad.
Pero no es necesario escarbar en la arqueología para encontrar swástika en Chile ni en Santiago: éstas aparecen en la urbanística, en la arquitectura, sea en azulejos, o en decoraciones, molduras, hierros retorcidos o balcones apolillados que parecen desmoronarse solos. Como también sucede en el resto del mundo, muchas veces aparece contenida en símbolos superiores de igual connotación mística: estrellas de ocho puntas, tréboles de cuatro hojas, rosas acompañadas de cruces, etc.
Uso comercial del símbolo: me han dicho que este ejemplar de boleto de locomoción colectiva con una swástika dextrógira publicitando a los lubricantes "Energina", es de origen argentino y data aproximadamente de 1920. Sin embargo, lo dejaré como curiosidad: he visto algunos similares en Chile y el que aparezca la imprenta "Universo" abajo me invita a pensar que pudo ser impreso acá, ya que esta casa hacía trabajos para todo el continente. "Energina" usó este símbolo por largo tiempo como su logotipo. También existen algunos ejemplos de esto en las piezas que se exponen en el Museo Histórico de Magallanes, en Punta Arenas.
Estamos lejos, lejos de ser el único caso, por supuesto: en Coronado, California, los usuarios más fanáticos del Google Earth descubrieron un edificio completo construido en los sesentas para la Marina de los Estados Unidos que tiene una perfecta forma de swástika si se lo mira desde el cielo. En Ontario, Canadá, hasta existe un pueblo llamado Swastika y en Zernikow, Alemania, se encontró hace unos años un conjunto de alerces formando este símbolo, seguramente plantados en los tiempos del Tercer Reich, que se ordenó talar.
También se debe a los usuarios de Google Earth el descubrimiento del detalle de una fuente pública construida hacia 1980 y que, desde el aire, se ve perfectamente como una swástika en Maasmechelen, Bélgica, obligando a su diseñador Robert Tachelet a dar explicaciones asegurando que el símbolo no es monopolio del nazismo.
Otro caso editorial: Swástikas usadas como marca de final de texto en un impreso oficial de Gobierno realizado en Santiago, en marzo de 1929, por la imprenta "Universo" de paseo Ahumada.
Aunque me esfuerzo por recuperar el significado de la swástika restaurándola en el sentido que tenía desde antes del anatema del siglo XX, no puedo evitar el permitirme traer a colación una curiosidad histórica, sin embargo: Se dice que el Partido Nacional Socialista Obrero fundado por el fallecido líder nazista chileno Franz Pfeiffer, constituye el único conglomerado político del mundo que siguió reivindicando de forma pública oficial, dentro de la legalidad, la swástika como nexo con el Tercer Reich, después de la Segunda Guerra Mundial, hasta 1969. ¿Habrá influido eso en la pequeña sobrevivencia de los pocos símbolos de este tipo que aún podemos encontrar en la ciudad? ¿O habrá colaborado esto más bien en su destrucción y negación?
Bien, para no aburrir, me limitaré a proponer mi teoría de que la swástika y la sauwástika fueron símbolos relativamente comunes en la decoración y la arquitectura urbana de la ciudad de Santiago. Todo me induce a pensar que aquellas muestras que hoy sobreviven del símbolo, son el puñadito que resistió la revisión y la cacería de brujas que sobrevino contra todo lo que evocara al nazismo alemán, pudiendo quedar a la vista sólo aquellas suficientemente disimuladas y poco visibles como para ser “perdonadas”.
Dejaré mejor que algunas de las imágenes que me tomé el trabajo de registrar y que aquí publico, terminen de hablar.
Balcón de una vieja casona de calle Bellavista, con la swástika al centro. El símbolo parece corresponder a alguna de las versiones orientales del mismo. Se repite en todos los balcones de la casa.
Este caso tuve ocasión de conocerlo en la ciudad de Concepción, en 1998, pero de todos modos sirve para demostrar cómo las swástikas eran un símbolo de confraternidad institucional en las grandes ciudades chilenas. Tapa de un desagüe con la swástika dextrógira, correspondiente a un antiguo cuartel de bomberos penquista, y hoy está en manos de un particular (gracias por dejarme tomar la foto, Toño... Hace años te debía este gesto).
 
Sólo en una casi ciudad mágica o encantada como Santiago podían juntarse otra vez la estrella de David y la swastika (¿la versión hindú de la swástika?). Antiguo cartel que sobrevive en avenida Nataniel Cox, correspondiente a una desaparecida tienda naturista que tuvo popularidad hasta los ochentas. Al parecer, algún bufón creyó hacer un gran favor a la causa metiéndole el visible piedrazo a esta joya urbana, llevándose con ello la "N" del nombre "KILIMANJARO".
 
Una de las flores-swástikas que decoran el portón de acero forjado de un conocido edificio en Alameda Bernardo O'Higgins, del arquitecto Yrarrázabal, a escasa distancia de la Estación "Moneda" del metro.
Muy parecido al anterior es este otro motivo floral con forma de cruz gamada en los azulejos interiores de una antigua casona particular del sector de Gran Avenida.
 
Más grecas-swástikas en la arquitectura, en este caso visibles en los muros del Palacio de los Tribunales de Justicia de Santiago, por el costado de Morandé.
¿Alguien más puede distinguir las swástikas elementalmente escondidas entre este diseño de grecas y cenefas, en un añoso balcón del barrio Arturo Prat? Hay grecas similares en las fachadas de la Bolsa del Comercio y la Academia Diplomática, ambas por el sector del Barrio Cívico de la Capital. Esta forma es una estilización o simplicación de la greca románica de swástikas.
Uno de los símbolos de metal forjado en la fachada de una casa diseñada por el arquitecto Eduardo Knockaert, en la calle París del centro de Santiago (Barrio París y Londres.
 
¿Serán o no serán? Mosaicos de baldosines en la entrada principal de la Iglesia de San Agustín, en la esquina de las calles Estado y Agustinas, pleno centro de Santiago. Muchos diseños, sin ser exactamente swástikas, tienen el mismo principio de rotaciones contrapuestas levógira-dextrógira.
 
Vistosas swástikas en las grecas decorativas del techo cupular de la Basílica de la Merced, en calle Mac Iver con Merced, justo encima del Altar Principal. Pese a ser tan evidentes, prácticamente nadie las nota o las reconoce.
 
Swástikas de bucle en las protecciones artísticas del segundo piso de la casa del Banco Estado ubicada en Morandé con Huérfanos, edificio art decó de 1930, diseñado por el arquitecto Ricardo González Cortés. Muy parecida al caso anteriormente visto de la swástika de calle París.
 
Swástikas levógiras y dextrógiras en muros y rejas del mausoleo de la Sociedad Española de Beneficencia, en el Cementerio General de Santiago. Hay varios casos en el recinto donde se repite el símbolo, como veremos con algunas ejemplos más. El que está en los muros de este mausoleo, particularmente, parece corresponder al tipo tibetano, según el esquema que hemos visto más arriba.
Swástika de tipo vasco-maltesa (la cruz de lauburu), de origen céltico-germano, junto a la cruz cristiana, en la lápida de una de las tumbas del Cementerio General de Santiago.
 
Nótese el símbolo con aspecto de swástika de agua en el óculo sobre la entrada de este mausoleo del Cementerio General. Es un símbolo común en los óculos góticos. Se repite en varios más del recinto, precisamente en la misma posición, y está asociado a un signo de connotación solar. Éste, particularmente, está en el mausoleo del connotado político chileno Álvaro Covarrubias (1824-1899) y su esposa Beninga Ortúzar (1828-1906).
Otras swástikas en el Cementerio General, en la parte más alta de un antiguo mausoleo familiar. En muchas de estas sepulturas abundan símbolos como éste, además de discos solares, antorchas mithraísticas y símbolos de origen egipcio retomadas por tradiciones masónicas y otras por el estilo.
 
Bellas y antiguas swástikas-grecas en un bello y curioso mausoleo abierto del Patio 50 del Cementerio General, con su primera sepultura fechada en 1912. La greca de la imagen es un diseño que abundaba en la decoración de la Roma Imperial y que aún es muy visible en las fachadas de la arquitectura italiana.
Swástika arabesco-morisca en los balcones del Palacio de la Alhambra, en calle Compañía, actual sede de la Sociedad Nacional de Bellas Artes. Fue diseñado por el arquitecto Manuel Aldunate en base al palacio original de España, a petición del empresario Francisco Ossa.
Otro caso fuera de Santiago: puertas de bronce del Teatro Municipal de Viña del Mar, inaugurado en 1930 (imagen: gentileza de R. Arias).
Más versiones del símbolo en la fachada de una casa de 1933, en la esquina de calle Morandé con pasaje Príncipe de Gales, a sólo una cuadra y media del Palacio de la Moneda. El recuadro muestra un acercamiento al detalle del diseño. 
Actualización: el lector Marcial nos proporcionó el dato sobre esta swástika en calle Brasil exactamente frente a la plaza del mismo nombre, en una casona neoclásico con algo de Tudor y toques barrocos que ostenta esta hermosa reja metálica de forja en su ventana principal, con el símbolo de marras al centro de la misma.
Actualización: el curioso diseño de las baldosas en el piso de los niveles superiores de la Biblioteca Nacional de Santiago, muestra a estos símbolos también en posición levógira.
 
Actualización: grecas con swástikas en la cornisa de una antigua residencia en el sector de Barrio Brasil, en calle Santo Domingo entre Maturana y avenida Cumming. Por el aspecto continuo en el diseño de algunas fachadas parece ser que otras casas de esta cuadra tenían también el mismo diseño de grecas, pero sólo ésta las conserva.
Actualización: otro caso porteño es el de las cruces gamadas levógiras y dextrógiras en los mosaicos de teselas sobre el suelo del acceso al Cementerio N° 1 de Valparaíso, calle Dinamarca. Por alguna razón, las swástikas son especialmente comunes en el contexto de la simbología funeraria, en particular en los cementerios.

5 comentarios:

Enzo dijo...

Gracias por tu trabajo, disfrute mucho su lectura

Anónimo dijo...

bueno, desmitificando un simbolo

Anónimo dijo...

esvasticas, esvasticas everywhere...

Anónimo dijo...

El autor de este artículo sobre la esvásticas escribe muy bien, con gran redacción, puntuación y ortografía. Felicitaciones por su buen ejemplo

Marcial dijo...

Hay una swática en una reja que protege un ventanal que da a la calle en la calle Brasil frente a la plaza, en la vereda oriente, y es bastante antigua. Debieras publicar su foto. Saludos.

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