domingo, 9 de setiembre de 2007

¿HUESOS DE UNA SANTA EN LA CATEDRAL DE SANTIAGO?

Coordenadas: 33°26'15.69"S 70°39'7.65"W

Al parecer, en el siglo XIX existía el mito de que a un costado poniente de la antigua Catedral de Santiago, estarían guardados en una urna o relicario los restos completos de una Santa del mundo católico, cuyos huesos fueron trasladados a la capital chilena en tiempos coloniales, a petición de la comunidad residente. Como se recordará, el eje de este templo antes era en dirección Norte-Sur, a diferencia del que se le definió después y que se conserva como el definitivo.

La curiosa leyenda es abordada por don Benjamín Vicuña Mackenna en su extraordinaria obra "Historia crítica y social de la ciudad de Santiago desde su fundación hasta nuestros días: 1541-1868" (Valparaíso, Imprenta del Mercurio de Recaredo S. Tornero, 1869)., donde escribe lo siguiente (pág. 311):

"Y con esta brevísima reseña dejamos cumplido un deber, sin faltar a la devoción ni a las esperanzas de los fieles, que con justicia se quejan de no tener otro santo que los huesos de Santa Feliciana en una urna de la Catedral, mientras la pecaminosa Lima se enorgullece de su Santo Toribio y de su Santa Rosa, bien que de la última pudiéramos armarle disputa, pues está averiguado fue chilena".

Es sabido que don Benjamín era un excelente investigador, pero crédulo hasta la médula en la buena fe de otros autores que le eran simpáticos e incluso de relatos de escasa formalidad científica cuando se trataba de plumas que él admiraba. Fue la misma razón por la que llegó a afirmar, por ejemplo, que la Patagonia oriental no valía ni un metro cuadrado de arena de "la playa de Las Salinas" en pleno conflicto de límites con la Argentina, pues seguía ciegamente las afirmaciones tendenciosas y equivocadas que vertieron autores como Darwin y Letrone sobre dicho territorio. Más encima, se equivoca al señalar categóricamente a Santa Rosa de Lima como una Santa vinculada a Chile: si bien existieron teorías sobre el origen de su familia en la Capitanía, sus principales biógrafos siempre la dieron por limeña, relación que mantuvo toda su vida, hasta su muerte.

Óleo del aspecto antiguo del lado poniente de la catedral, publicada por Gabriel Guardia O.S.B. en "Joaquín Toesca: el Arquitecto de La Moneda".

Sin embargo, para que Vicuña Mackenna mencione con tanta autoridad la existencia de los míticos huesos de Santa Feliciana en la capital de Santiago, ha de haber tomado de algún lado la leyenda que, como hemos dicho, parece haber sido legada desde la colonia hasta los tiempos republicanos de la capital. Creemos, por lo tanto, que el mito todavía tenía vigencia cuando publicó este libro, quizás confundiéndola con otras reliquias de santos que se aseguran presentes en el mismo templo.

Otro problema es que no existiría ninguna Santa Feliciana oficialmente canonizada por la Iglesia Católica, según constatan autores como el joven investigador nacional César Parra, en su "Guía Mágica de Santiago. Historias de Fantasmas, Duendes y Brujas" (RIL Editores, 2005), donde comenta que sólo se puede hallar un santo masculino con el nombre de Feliciano, del siglo III, pero no una santa. Sí sabemos, por nuestra parte, que en España también se encuentran relatos sobre una mítica Santa Feliciana, existiendo de hecho una Iglesia consagrada a su nombre en Madrid. Muy probablemente haya sido heredado desde allá el relato sobre su santidad.

Así pues, no existe una confirmación concreta de la leyenda de los huesos santos sepultados en la espalda de la Catedral de Santiago. Sólo aparece mencionado el asunto en algunas cartas de distinguidos personajes de la ciudad, hacia el siglo XVII, y en algunos escritos posteriores. Sin embargo, habrán de recodar algunos que incluso la cripta que alberga los restos del ministro Diego Portales estaba en el umbral de la penumbra, entre la realidad y el mito, hasta el momento en que fue redescubierta accidentalmente, durante trabajos de remodelación del altar, y desde entonces mostrada al mundo.

Muchos santos no oficiales se encuentran en nuestra tradición religiosa, por cierto, como San Lázaro y San Expedito. Pero la historia de Santa Feliciana es una de las más enigmáticas y las menos conocidas ya por el culto popular.

5 comentarios:

  1. En la Catedral, al menos hasta donde se ve, en uno de los altares de la nave derecha, sí hay algunos huesos de un mártir, San Mario, que están en una especie de caja junto a una urna con una estatua donde se representa a San Mario en el sueño de la muerte. Estas representaciones durmientes de los mártires, custodiando algunos de sus huesos, es muy común en la tradición católica, y se origina en Roma, donde en las catacumbas de San Calixto, sobre la tumba de Santa Cecilia hay una imagen yacente de la misma, martirizada. Actualmente, es común que a los Papas se les represente así también, junto a sus restos. Cuando están incorruptos, se exponen los restos en una urna de vidrio (como en el caso del Papa Juan XXIII).

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  2. Espero que no se acueste temprano, don Felipe, porque sus comentarios están siendo grandes aportes (justo estaba preparando algo sobre el pesebre de la Catedral)... Se agradece.

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  3. En el Monasterio de las Agustinas, en Vicuña Mackenna entre Santa Isabel y Marín, se conservan bajo el altar mayor lo que serían los restos mortales de la mártir Santa Columba (Colomba) de Sens, cubiertos por una figura de madera que cubre los restos mortales, y a sus pies una ampolla con sus sangre incorrupta. Si bien es cierto hay varios lugares del mundo que dicen tener los restos de Santa Colomba, la vice-abadesa del Monasterio me contó que los que tienen ellas serían los restos originales, ya que en el archivo del Monasterio poseen un documento emitido por el Vaticano que certifica la autenticidad de los restos. Además, la santa no puede ser sacada de la urna sin permiso expreso de la Santa Sede, por eso es que ni siquiera se le puede restaurar. Sería interesante poder investigar más acerca de este tema. También es sabido que en la Catedral de Linares, a un costado del altar mayor, poseen la urna con los restos de San Clemente, obispo y mártir romano. La pregunta ahora es cómo y por qué esos restos de santos vinieron a parar a Chile.

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  4. En el Monasterio de las Agustinas, en Vicuña Mackenna entre Santa Isabel y Marín, se conservan bajo el altar mayor lo que serían los restos mortales de la mártir Santa Columba (Colomba) de Sens, cubiertos por una figura de madera que cubre los restos mortales, y a sus pies una ampolla con sus sangre incorrupta. Si bien es cierto hay varios lugares del mundo que dicen tener los restos de Santa Colomba, la vice-abadesa del Monasterio me contó que los que tienen ellas serían los restos originales, ya que en el archivo del Monasterio poseen un documento emitido por el Vaticano que certifica la autenticidad de los restos. Además, la santa no puede ser sacada de la urna sin permiso expreso de la Santa Sede, por eso es que ni siquiera se le puede restaurar. Sería interesante poder investigar más acerca de este tema. También es sabido que en la Catedral de Linares, a un costado del altar mayor, poseen la urna con los restos de San Clemente, obispo y mártir romano. La pregunta ahora es cómo y por qué esos restos de santos vinieron a parar a Chile.

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  5. En el Monasterio de las Agustinas, en Vicuña Mackenna entre Santa Isabel y Marín, se conservan bajo el altar mayor lo que serían los restos mortales de la mártir Santa Columba (Colomba) de Sens, cubiertos por una figura de madera que cubre los restos mortales, y a sus pies una ampolla con sus sangre incorrupta. Si bien es cierto hay varios lugares del mundo que dicen tener los restos de Santa Colomba, la vice-abadesa del Monasterio me contó que los que tienen ellas serían los restos originales, ya que en el archivo del Monasterio poseen un documento emitido por el Vaticano que certifica la autenticidad de los restos. Además, la santa no puede ser sacada de la urna sin permiso expreso de la Santa Sede, por eso es que ni siquiera se le puede restaurar. Sería interesante poder investigar más acerca de este tema. También es sabido que en la Catedral de Linares, a un costado del altar mayor, poseen la urna con los restos de San Clemente, obispo y mártir romano. La pregunta ahora es cómo y por qué esos restos de santos vinieron a parar a Chile.

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