miércoles, 29 de noviembre de 2006

FELIPE GUAMÁN POMA DE AYALA Y UN ERROR "MONUMENTAL" EN LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO

El bajorrelieve de marras...
Coordenadas: 33°26'14.69"S 70°39'1.33"W
"Santiago 1580 según Nuevas Crónicas del Buen Gobierno de Huamán Poma de Ayala"...
Así anuncia frente a nuestra propia Municipalidad de Santiago y casi a las puertas del Museo Histórico Nacional, la primera de las tres placas de bronce colocadas como bajorrelieves de piso al lado Norte de la Plaza de Armas, junto al Monumento a Pedro de Valdivia, y que se extienden en dirección a la Catedral mostrando distintos estados de desarrollo de la ciudad de Santiago a través de la Colonia, según aparece retratada en famosas crónicas.
Lamentablemente, quienes diseñaron, mandaron a construir y colocaron esta enorme placa múltiple vista por cientos de visitantes extranjeros cada día desde concluidas las obras de remodelación de la plaza iniciadas por su antecesor Jaime Ravinet de la Fuente, hacia 1999, no consideraron revisar los libros de historia ni asesorarse por expertos con relación a lo que hoy observan y fotografían allí los turistas. Hubiese bastado echarle una mirada a la internet para evitar el problema en que, finalmente, se cayó.

HOTEL APOLO: EL AMOR CUSTODIADO POR LAS GÁRGOLAS

Coordenadas: 33°26'44.64"S 70°37'56.94"W
Uno de los edificios más intrigantes de todo Santiago ha de ser, sin dudas, el ocupado por el Hotel Apolo de Avenida Vicuña Mackenna 328, cerca de que esquina con Santa Isabel. La vista cae seducida con un instantáneo hechizo mágico, del que resulta imposible marginarse frente a esta brillante pieza de la historia capitalina.
Decorada con una impactante connotación medieval y arcos de inspiración neogótica, la construcción es un verdadero castillo arturiano, repartido en pocos metros cuadrados de fachada tal cual la quería el arquitecto español P. A. Gutiérrez C. cuando levantó sus planos en 1923, con la intención de atender en él a lo más granado de las visitas extranjeras de la época. Desde que quedó terminado, cuatro años después, extraordinarias gárgolas custodian la entrada de todos los visitantes que llegan a ocupar alguna de sus más de 50 habitaciones.

lunes, 27 de noviembre de 2006

J. H. TANNER Y CÍA, CORREDORES DE LA BOLSA... UN TEXTO DE 1929

Fuente imagen: "Libro de los Expositores Chilenos en Sevilla", 1929.
Coordenadas: 33°26'32.83"S 70°39'6.10"W
Texto tomado de las páginas 235 y 236 del voluminoso documento "Chile en Sevilla, 1929: libro oficial de los exponentes de Chile en Sevilla", editado por Aníbal Jara Letelier y Manuel G. Muirhead en 1929, por la Empresa Editorial "Chronos" de Santiago, e impreso por Imprenta "Universo" bajo auspicios del Gobierno del General Carlos Ibáñez del Campo:
LAS FIRMAS MÁS IMPORTANTES DE CORREDORES DE COMERCIO DEL PAÍS
H. J. TANNER Y CIA.
Fachada de las oficinas en Santiago de los señores H. J. Tanner y Cía. en el edificio de la Bolsa de Comercio
BOLSA DE COMERCIO SANTIAGO: Casilla 2394 - Santiago
BOLSA DE CORREDORES VALPARAÍSO: Casilla 825 - Valparaíso

domingo, 26 de noviembre de 2006

Y LÁZARO SE LEVANTÓ... EN EJÉRCITO CON GORBEA

Parroquia de San Lázaro hacia fines del siglo XIX, con su aspecto antiguo, antes del incendio de 1928. Fotografía de Odber Heffer. La casona que se ve en el primer plano a la izquierda es el lugar donde vivió Sor Teresa de los Andes en esta cuadra (fuente imagen: Universidad Diego Portales).
Coordenadas: 33°27'7.98"S 70°39'39.42"W
Ir a tomar las imágenes fotográficas que necesitaba de la Iglesia de San Lázaro, me produjo algunos sentimientos encontrados. A la majestuosidad cautivante de su alta torre gris pinchando el cielo y forzando con encanto hechicero la mirada del peatón, se me superpone inevitablemente la perturbante imagen de una atractiva y esbelta compañera del primer año en la Universidad Central de Parque Almagro, cuando yacía trágicamente muerta en un confuso accidente a una cuadra de este lugar y también a escasa distancia de la casa de estudios, en 1990.
Alejandra, se llamaba, y rondaba los 18 años de vida. No puedo reservarme su nombre. De hecho, creo que por tal carga en mi banco de datos mentales, no volvía a este lugar desde entonces, tal vez un poco temeroso del tormento de esos recuerdos y detalles de esa triste mañana, de los que veo ahora que nunca me pude desprender.

sábado, 25 de noviembre de 2006

EL "MERVILLE": PALACIO DE LOS CURANTOS Y DE LA PAILA TRIPLE

Sector de Av. Rondizzoni, aproximadamente donde se antaño se encontraba el "Merville", junto al Parque O'Higgins.
Coordenadas: 33°28'14.31"S 70°39'46.70"W
Durante los años 50 y 60, tenía popularidad en General Rondizzoni casi con esquina de Avenida Beaucheff, un célebre restaurante conocido como el "Merville", ubicado en un sitio de privilegio para atender a los comensales provenientes de los complejos deportivos del Parque Cousiño (hoy Parque O'Higgins) y del Club Hípico de Santiago. El boliche también es nombrado por Hernán Millás en su nostálgico "La buena memoria: y no me acuerdo qué más".
Atendido frecuentemente por su popular propio dueño, el ciudadano de origen francés Carlos Melville, el sitio vino a convertirse en algo así como un local de comidas rápidas, pero con sello casero y el calor familiar de los locales de antaño, donde se creaban vínculos estrechos de amistad entre clientes y propietarios. También abría para atender durante la tarde con onces y luego cenas, algunas bien regadas de vino, si no me equivoco. La comida chilena era su fuerte, ofreciendo curantos en olla como platos principales. Se decía que éstos, preparados en la modalidad llamada pulmay en el Sur de Chile, el famoso curanto en olla, eran los mejores que podían encontrarse en todo Santiago.

VIVIENDO DE CARA AL CERRO SANTA LUCÍA

Fuente imagen: memoriachilena.cl
Coordenadas: 33°26'31.30"S 70°38'34.26"W
Puede que el edificio residencial Santa Lucía, ubicado en Alameda Bernardo O'Higgins 480 (a escasos metros del empalme de Diagonal Paraguay) no sea de los más espectaculares o arquitectónicamente interesantes de la zona de Santiago Centro, pero sin duda que ha de ser un recuerdo vivo y sugerente de los años en que era un lujo vivir allí, de cara al ex cerro Huelén, el encantado peñón convertido en el parque Santa Lucía por la iniciativa visionaria de Vicuña Mackenna.
Concluido en los años cuarentas, como gran parte de las construcciones del sector (entre las calles Lira, Quito, Guayaquil, Marcoleta, etc.), representó en su tiempo al fenómeno de valorización de suelo que hoy se observa por en el barrio Lastarria, también a poca distancia de este lugar y por el costado oriente del cerro Santa Lucía.

viernes, 24 de noviembre de 2006

EL EDIFICIO LA QUINTRALA (PARTE II): BOITE "LA QUINTRALA", "EL POLLO DORADO", "PLAZA DE LAS AGUSTINAS" Y OTRAS TRADICIONES DE UN SÓTANO EMBRUJADO

Publicidad para "El Pollo Dorado" en la revista "En Viaje" de febrero de 1970.
Coordenadas: 33°26'25.68"S 70°38'57.09"W
(Ir a Parte I de este artículo, dedicada a la historia del edificio, su relación con La Quintrala y la trágica muerte de Tito Mundt al caer desde las alturas del restaurante "Sportsmen")
En la primera parte de este artículo vimos algo sobre la historia del emplazamiento donde está el actual Edificio La Quintrala de Agustinas con Estado, en donde estuvo la casa de la famosa y temida Catalina de los Ríos Lisperguer en en el siglo XVII.
El edificio carga con una larga tradición y legendario de desgracias, supuestas apariciones de fantasmas y hasta rumores de maldiciones, manifiestas en hechos trágicos como la caída accidental del periodista Tito Mundt desde las alturas del mismo, más específicamente desde las dependencias del club y restaurante "Sportsmen" en 1971.
Ahora, en esta segunda parte, concluiremos con la historia de un espacio en particular de este edificio, también cargado de tradiciones y leyendas, correspondiente a los subterráneos del mismo, donde han alojado tres de los clubes-restaurantes más importantes que ha tenido la historia de Santiago.

EL EDIFICIO LA QUINTRALA (PARTE I): ENTRE DOÑA CATALINA DE LOS RÍOS, LA TRAGEDIA DEL "SPORTSMEN" Y SUS DEMÁS TERRORES

Vista del Edificio La Quintrala y la Iglesia de las Agustinas en los años ochenta (fuente imagen: colección de "Iglesias de Santiago", tomada de colección particular de archivos de prensa).
Coordenadas: 33°26'25.68"S 70°38'57.09"W
Por muy serio y científicamente escéptico que se pretenda ser en la investigación histórica urbana, hay casos en que es imposible abstenerse de abrir las puertas al umbral de la intriga sabrosa ("lo desconocido", le dirán los siúticos), sobre todo en una ciudad tan llena de enigmas y misterios arcanos, como es Santiago del Nuevo Extremo.
El caso anterior es el del edificio "La Quintrala" y también el de los tres restaurantes que han existido en los subterráneos de su galería, ubicada en Estado con Agustinas, según la leyenda reocupando espacios del subsuelo originarios de su siniestra dueña en pleno centro de la capital, donde la historia urbana se mezcla con cuentos siniestros de fantasmas y hechos insólitos.
Lo que se sabe es que, antiguamente, en el sitio donde está este edificio, habría estado ubicada la casa de la temida Quintrala. Por fotografías antiguas y descripciones hechas por don Benjamín Vicuña Mackenna, existía esta pequeña construcción solariega que había servido como local comercial, café y billar, donde después se levantó el edificio con su nombre.
Hay mucho más que decir al respecto, sin embargo.

miércoles, 22 de noviembre de 2006

LA BASÍLICA QUE AÚN ESPERA UN SALVADOR

Aspecto del templo hacia el año 1900, todavía con etapas pendientes de construcción, y cuando la línea del tranvía pasaba por su misma esquina adoquinada.
Coordenadas: 33°26'28.69"S 70°39'42.48"W
La mayoría de las catedrales de Chile parecen estar dispuestas con accesos en el eje Este-Oeste. Por razones más relacionadas con las intrigas de “El Péndulo de Foucault” o “El Código Da Vinci” que con teología, por siglos los arquitectos se esmeraron en asegurarle esta orientación a varios de los grandes centros ceremoniales de la fe católica.
Empero, existen notables excepciones, como la representada por la Basílica del Salvador, que la mayoría santiaguina debe conocer sencillamente como la “catedral de Huérfanos con Almirante Barroso”, preguntándose de vez en cuando si sigue en pie o ya se cayó. Su orientación es rebelde: eje Norte-Sur.
Construida a partir de 1871, aproximadamente, en reemplazo de la siniestrada Iglesia de la Compañía de Jesús, sus 30 metros de altura y casi 100 de largo fueron concebidos para albergar medio millar de fieles simultáneamente. El proyecto quedó en manos del ingeniero alemán Teodoro Burchard y luego del arquitecto chillanejo Josué Smith Solar, pesos pesados en la historia urbana chilena.
Fue tal el despliegue de trabajo demandado, que quedaría totalmente concluida en 1932, tras sesenta años de labores, siendo probable que los protagonistas del proyecto original no alcanzaran a verla totalmente terminada. En el Santiago de entonces existía una concepción distinta sobre los legados generacionales y lo trascendente, ajena a las ferocidades de la utilidad rápida y de la ganancia precoz.
El Vaticano no dudó en distinguir su monumental embajadora. En 1938, Pío XI la elevó al rango de Basílica, convirtiéndose en uno de los núcleos religiosos y arquitectónicos más importantes del país. Sin embargo, su diseño neogótico con semblanzas románicas y germánicas seguía con la vista vuelta hacia un lado distinto del preferido por sus hermanas. El Sol salía iluminando sus magníficos vitrales de origen belga, para reaparecer tiñendo de rojo ocaso las siniestras gárgolas y los ladrillos estucados del lado poniente. Las hermosas decoraciones interiores, terminadas en 1920 con el escaso erario del Arzobispado de Santiago, pasaban la mayor parte del día en la penumbra llena de ecos y fantasmas sin tiempo.
El traslado de las familias capitalinas más pudientes comenzó a castigar a la iglesia, cuya mirada perdida hacia el Norte quizás le impedía advertir la progresiva y peligrosa ausencia de fieles.
Suele suceder que aquello que va perdiendo valor práctico va adquiriendo valor histórico, conforme pasan los años, como si las grandes obras sólo pudiesen ser admiradas apropiadamente cuando ya lucen marchitas y quejumbrosas. Así, en noviembre de 1977, la Basílica del Salvador fue declarada Monumento Histórico. Creo recordar que se instaló una placa con los detalles de su historia por su lado de Agustinas, hoy desaparecida.
Pero parece que la benevolencia del Salvador ya había la abandonado, dejándola sola en su incierto destino. La albañilería presentaba serios problemas por falta de restauración.
Nada, sin embargo, comparado las secuelas del 3 de marzo de 1985, cuando Santiago fue sacudido por la naturaleza como una presa en las fauces del predador, abriendo grietas entre las grietas. La imponente construcción quedó atravesada por una dolorosa nervadura de fracturas en todas sus caras, convirtiéndola en un rompecabezas sostenido por la mera terquedad de este edificio sin parangón alguno en nuestra arquitectura.
Trozos de techo cayeron sobre las butacas, dejando vacíos aún visibles por lo alto de las cabezas de los pocos devotos que todavía comparten sus penas con ella. La enorme pared Oeste se partió como la frente de Goliat, dejando a la vista ladrillos desnudos. Ahora, una sucesión de barras metálicas con aspecto de rieles la sostienen dificultosamente, como un borracho afirmado en un árbol. Desde la distancia, semejan palillos chinos intentando contener el desmayo de un elefante; o todavía peor, las costillas de una ballena muerta tras varar.
¿Acaso la negativa de mirar a diario la ruta del Sol en la bóveda celeste molestó tanto al Salvador?
A mediados de los noventa, participé en un proyecto universitario del académico ecuatoriano residente en Chile, Hernán Guerra. Se planeó toda clase de intervenciones en la Basílica que generaran recursos destinados, precisamente, a sus reparaciones pendientes. Las propuestas iban desde ciclos de canto gregoriano hasta exposiciones históricas dentro del recinto, dedicadas al período en que se inició y terminó la mayor parte de su construcción.
Propuse destinar parte del recinto a una muestra permanente de carácter museológico, como en las principales catedrales capitalinas (Catedral de Santiago, Iglesia de San Francisco, Templo Votivo de Maipú), pues consideraba que su carácter histórico superaba ampliamente a su utilidad religiosa.
El profesor Guerra hizo cuanto pudo para convencer a los encargados de las bondades de estos proyectos. Jamás hubo una respuesta alentadora. Por el contrario, el sacerdote que actuaba como gendarme de la Basílica (un italiano, me pareció) jamás atendió nuestras peticiones, cual político al día siguiente de una elección. Decidí partir personalmente a realizar algunos registros concretos y tomas interiores con videocámara para la difusión de la iglesia, pero el cuidador me exigió pedir autorización al sacerdote, con oficina en unos departamentos a pasos del lugar.
Allá, una especie de Torquemada canoso y de mejillas irritadas me miró despectivamente, haciéndome adivinar cuál sería su respuesta a mi solicitud. Tras oír impávido y ausente de todo entusiasmo mis propósitos, alegó con pésimo castellano que ya había un periodista tomando fotos adentro y no quería que “su” iglesia “se llenara de camarógrafos” (¿Cómo lo hará entonces en matrimonios o bautizos? ¿La prestará sólo para funerales?, me pregunté en silencio). Cuando le consulté por la desaparecida placa con reseñas históricas que comentaban los vecinos, me contestó incrédulo: “¿Cuál placa? ¡Nunca ha habido una placa!”. Gracias, vuelva pronto. A estas alturas, ya no sé si dicha referencia existió alguna vez, en verdad.
Diez años después, creo que nada se puede hacer cuando la Basílica ha sido abandonada por su propio Salvador. El destino de esta iglesia que mira de costado y no de frente, será pasar por su propio calvario, su propio Vía Crucis, como su Salvador. Y al igual que éste, quizá abrigue también la esperanza de una próxima y definitiva resurrección, esta vez entre quienes realmente la valoren y la aprecien.
Destrucción del terremoto de 1985 (imagen: gentileza de R. Pérez)
Daños exteriores del templo.
Más deterioro exterior.

lunes, 20 de noviembre de 2006

MEMORIA PERSONAL SOBRE UNA JORNADA DE LUCHA OLVIDADA EN EL LICEO BARROS BORGOÑO

Coordenadas: 33°28'1.17"S 70°38'56.71"W (edificio histórico) /33°27'46.24"S 70°38'13.91"W (edificio provisorio)
No puedo negarlo: me tocó una feliz y enérgica adolescencia, a pesar de los tiempos... Empero, en 1988 tomarse "por asalto" el liceo era considerado una especie de abierto y criminal desafío al poder, más aún si esto se hacía un grupo de chiquillos cortando con un napoleón los gruesos candados que la municipalidad había colocado en nuestras pesadas rejas herrumbradas de calle San Diego; nuestra vieja casa del Liceo Manuel Barros Borgoño, abandonadas desde el fatídico terremoto del 3 de marzo de 1985 y con varios chupasangres civiles del Régimen Militar intentando quedarse con el recinto a merced de zalamerías y adulaciones rayanas en lo más bajo de esta cínica sociedad chilena.
¿Y cómo sucedió todo esto en mi vida? Me lo sigo preguntando ahora, tantos años después. Y concluyo solamente que estuve en el lugar indicado, en el momento preciso: llegué a abordar la etapa final de una lucha que ya venía sosteniéndose desde mucho antes en la célebre comunidad borgoñina, desesperada por regresar a su histórico edificio de San Diego, mismo que por su ubicación le valiera el título coloquial de Universidad del Matadero.

domingo, 19 de noviembre de 2006

EL "TERREMOTO": UN TRAGO SÍSMICO, EMBRIAGADOR Y MUY CHILENO

Si hay un trago chileno que caracteriza la cultura popular de los bares y tugurios de la zona central del país, especialmente a la ciudad de Santiago, no hay duda de que es el "terremoto", que ha llegado ya no sólo a algunos mesones viejos con sabor a brisa marina de Valparaíso y San Antonio.
Como se sabe bien, se trata de un elíxir nacional a base de vino pipeño que sigue siendo novedad, todavía, incluso para los connacionales visitantes de provincias y los novatos en las artes etílicas, a pesar de su creciente acogida.
Los detalles de la receta varían según el local: al vino pipeño (vino blanco económico "de la casa", se le decía antes) y al helado de piña (tipo "crema", preferentemente) le agregan granadina o licor amargo en El Hoyo, ron en Las Tejas, coñac en La Punta y fernet en La Piojera; etc. El efecto es, sin embargo, igual de telúrico en todos los casos: el primerizo cae a veces con un solo vaso, grado 6 a 7 en escala de Richter. Los decanos aguantan tres o cuatro sacudones antes de comenzar a capitular. Conozco un par de vividores que llegaron como a diez cada uno en Av. San Diego, aunque con dedicación y sin apuros: desde las 11 de la mañana de un viernes hasta la misma hora de la noche.

viernes, 17 de noviembre de 2006

RECUERDOS DE ORESTE PLATH SOBRE "LA BAHIA" DE CALLE MONJITAS

Coordenadas: 33°26'13.98"S 70°38'57.09"W
Texto tomado de "El Santiago que se Fue", del destacado investigador costumbrista chileno Oreste Plath (1907-1996), páginas 148 a 151. Por nuestra parte, comentamos que el "Libro de los Expositores en Sevilla" tiene otros datos distintos a los de Plath. Según el libro, los hermanos Mituel e Isidro Tort fundaron "La Bahía" en 1910. También obtuvo concesiones de mariscos, como choros de San Antonio y ostras de Melinka, hacia los años veintes. Sus tragos "cola de mono" fueron famosos y sólo revelaron la totalidad de la receta el mismo día en que cerró sus puertas.
El 2 de mayo de 1922, fundan los hermanos Tort, La Bahía, así se le llamaba, y no restaurante. El mismo año la adquirieron Juan Nofré y Manuel Menéndez; en 1938 pasó a manos de Arcadio Vadel y Antonio Pérez González. Siempre fue regida por españoles, conocedores de comidas y licores. Nacionales y extranjeros eran atraídos por la langosta de Juan Fernández, las ostras, los erizos, las centollas, los mejores pescados. Los filetes eran de asombro; y los amigos de la carne de rana, de los muslos, no tenían más que elegir su pieza. Los batracios se encontraban en un acuario que un tiempo dio a la calle, siendo el embeleso de los niños por su lomo verde, sus ojos saltones, patas largas que los adultos se las servían a la bordelesa o al fricasé. Otra exquisitez eran las ostras al caldo de tortuga, que estaban a veces sueltas sobre la vereda y anunciaban sobre su caparazón el día de su sacrificio.

miércoles, 15 de noviembre de 2006

"LAS TEJAS": MEDIO SIGLO ENTRE CHICHA Y PIPEÑO

Coordenadas: 33°26'52.96"S 70°39'3.02"W
El local "Las Tejas" nació como una chichería popular en el sector de Santiago Centro de la calle San Pablo, cerca del popular "Barrio Chino" de Mapocho, según alcanzamos a oír a algunos veteranos. Según Plath, esto fue en 1954, pero en otras fuentes y en la propia publicidad del boliche dice que éste fue abierto al público en 1946. Sea de una u otra manera, se convirtió rápidamente en un templo de peregrinación para trasnochadores y adictos a las ambrosías de la fermentación de la uva, en los años cincuentas.
Pero, como sigue sucediendo hasta nuestros días en ese histórico barrio capitalino, un incendio redujo a escombros parte de la cuadra donde se encontraba, llevándose consigo la chichería. Los borrachines y los acólitos del culto a la bebida chispeante lloraron a mares su partida.

domingo, 12 de noviembre de 2006

UNA FUENTE CONTROVERTIDA: ¿AYACUCHO EN LA PLAZA DE ARMAS DE SANTIAGO?

Otra vieja imagen de la Fuente de Ayacucho, con el antiguo Portal de Sierra Bella de la familia Fernández Concha de fondo.
Coordenadas: 33°26'16.24"S 70°39'1.99"W
Que la Plaza de Armas de Santiago se ha vuelto progresivamente más "peruana", es algo que sólo podría discutir el que nunca la ha conocido. No en vano, el apodo de la Pequeña Lima ya alcanzando desde calle Catedral a la parte norte de la plaza, que da a los edificios del Correo Central, el Museo Histórico Nacional y la Municipalidad de Santiago. Los restaurantes con comida típica de este origen comenzaron ya a instalarse alrededor de este barrio, además.
Pero hay aparentes antecedentes de lo que podríamos llamar una peruanización muy anterior, remontado al siglo XIX y que no pocos han considerado una verdadera anomalía o incoherencia histórica en esta plaza que señala el corazón y el kilómetro cero en las distancias de la ciudad capital chilena. Se trata del llamado Monumento a la Victoria de Ayacucho, Fuente a la Gloria de Bolívar o Monumento a la Libertad Americana, colocado al centro de este cuadrante desde los tiempos tempranos de la República.
Aunque se le ha buscado asociar específicamente a la memoria del Libertador Simón Bolívar, la enorme fuente blanca de mármol italiano tallado y de estética greco-románica, sigue siendo algo extraño, para muchos una curiosidad casi excéntrica enclavada en la plaza chilena, por contener lo que se interpreta como un homenaje a las glorias independentistas que dieron la libertad final al Perú, en Ayacucho, durante el año 1826.

viernes, 10 de noviembre de 2006

UNA DECENA HISTÓRICA: LA "CASA DE LOS DIEZ" EN AVENIDA SANTA ROSA

La casona hacia los setenta (Fuente imagen: Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional)
Coordenadas: 33°26'46.32"S 70°38'43.60"W
Una extraña conjunción está enclavada en las avenidas Santa Rosa y Tarapacá, señalada por la llamada "Casa de los Diez", en pleno centro de Santiago, a una cuadra y algo más de la Alameda. Para algunos no es más que el punto que indica el momento de doblar hacia el Norte para entrar por Mac Iver. La anomalía se nota de inmediato, sin embargo: algo extraño sucede; algo se quiebra allí... Algo que se ha hecho necesario mantener a pesar de los cambios urbanísticos severos sufridos por el barrio.
Considerando el historial de destrucción y casi saqueo de los edificios de mayor valor cultural y patrimonial en nuestro país, se entiende que, de no ser porque el Consejo de Monumentos Nacionales alcanzó a incluir la casona en la categoría de Monumento Histórico Nacional, muy probablemente la construcción ya habría sido derribada para corregir el acceso de calle Tarapacá hacia el Poniente en este cruce tan importante para las arterias que avanzan o contornean el centro de la capital, liberándola de la anormalidad a la que hacemos referencia. Algo esperable en una ciudad que ya está siendo adaptada no para la ciudadanía ni la calidad de vida, sino a la mera demanda de transportes y sus volúmenes vehiculares.

miércoles, 8 de noviembre de 2006

DON MIGUEL SERRANO Y "EL SANTIAGO MÁGICO"

Santiago desde las terrazas del Santa Lucía.
La siguiente es una carta publicada en "Las Últimas Noticias" justo durante esta semana (7 de noviembre de 2006), por escritor nacional Miguel Serrano Fernández, quien ya ha sido citado antes en este blog por su labor literaria de rescate de la cultura y el pasado urbano de Chile:
Si Chile deseara ser el centro mundial del Pacífico Sur, bastaría que sus gobernantes tomaran conciencia de que habitan un país mágico, con una ciudad capital, Santiago de la Nueva Extremadura, única en el mundo, con dos cerros embrujados: el San Cristóbal (Tupahue, Morada de Dios) y el Santa Lucía (Huelén, Dolor).
Se haría necesario para ello que sus alcaldes, intendentes y jefes de Estado tomaran las medidas precisas para destacar y proteger esa singuralidad. Por ejemplo, transformando la avenida Santa Lucía, junto con Victoria Subercaseaux, en peatonales, iluminadas con bellas y misteriosas farolas, como el cerro en su actualidad, como hermosas flores y arboledas.
Allí donde se levanta el monumento a Nicolás Palacios habría que hacer un "Parque de las Estatuas", para terminar con ese comedor y "fornicador" al aire libre que es hoy. Se levantarían las estatuas de Pedro de Valdivia, Benjamín Vicuña Mackenna, Francisco Antonio Encina, Lastarria, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, Pablo de Rokha, Pedro Prado, Manuel Rojas, Salvador Reyes, Enrique Bunster, Enrique Lihn, Neruda, Diego Portales, Hermann Hesse, Ezra Pound, Carl Gustav Jung, el doctor Roa, el Padre Osvaldo Lira, entre otros, y también del alcalde de Santiago que haga posible esta transformación.

martes, 7 de noviembre de 2006

PLAZA BRASIL: ENTRE "ORDEM E PROGRESSO", SOBREVIVIENDO

Plaza Brasil hacia 1938. Atrás a la izquierda se ven las torres-campanarios de la Iglesia de la Preciosa Sangre. Imagen de los archivos fotográficos del Museo Histórico Nacional.
Coordenadas: 33°26'25.86"S 70°39'57.39"W
Cinco años en una Universidad del sector de Plaza Brasil, me relacionaron estrechamente con su entorno señorial y estilo de los inicios republicanos. Empero, como estudiara una carrera que hoy no ejercería ni a palos, la retrospectiva me provocaba una sensación de tiempo perdido en vez de nostalgia.
No sería mi única frustración allí, sin embargo. Cumpliendo uno de los proyectos de la facultad insistentemente abstractos y dados a la "volada" poco aterrizada, escogí la plaza para observación de aspectos típicos del barrio, llamando mi atención especialmente sus árboles viejos, retorcidos, esos de semblante tolkieniano, como ents heridos en batalla. Niños que parecen extraviados en ese barrio “de viejos” jugaban alrededor y las parejas buscaban sombra, en un rito que -hoy lo sé- se remonta a los orígenes de la misma plaza.

UN ENCLAVE MISTERIOSO EN BLAS CAÑAS

El pasaje-cité de Blas Cañas, en 1997.
Coordenadas: 33°26'40.70"S 70°38'31.19"W
Las siguientes son palabras escritas por el poeta y ex embajador chileno, don Miguel Serrano Fernández. Aunque se remo´ntan a las historias que narrara en "Ni por mar, ni por tierra" (1950), fue descrito en su trabajo "Adolf Hitler: el Último Avatara" (1984):
"En 'Ni por Mar ni por Tierra' he contado la historia de mi camarada de juventud Héctor Barreto. No la repetiré ahora. A medida que los años transcurren vuelvo con el recuerdo a esos tiempos y hechos. Y siempre la misma emoción, cuando recorro las calles viejas por las que transitábamos y que apenas conservan su atmósfera de ensueño. Por ahí, por Blas Cañas, casi en las esquina con la calle Lira, aún sobrevive un misterioso pasaje, con su angosta callejuela empredrada, sus casas semiderruidas, de colores intensos, parecida a la de los Alquimistas, en Praga, con un patio de milagro, de pura magia, al final del callejón. Hay un árbol, una blanca y enorme virgen de yeso, con el Niño en sus brazos. Algunas viejas mujeres se asoman a las puertas y contemplan con ojos perdidos los fantasmas que aún transitan por el aire. Una niña sin zapatos juega con una flor de papel pintado, que gira a veces con el viento, Esta calle la descubrí una noche de mi adolescencia. Una mujer abrió una puerta y, con rostro puro, de loca o de santa, miró al cielo estrellado y dijo: 'Llueve, ¿quién encontrará el Círculo esta noche?'. Pero no llovía. Le pedí que me dejara entrar por su puerta, donde yo creía iba a encontrar el camino a la Ciudad Encantada de los Dioses Blancos. Narré esta historia en 'La Época Más Oscura' y en 'La Flor Inexistente'."

LA "BASÍLICA" DE LOS SACRAMENTINOS: EL SACRE COEUR DE BARRIO SAN DIEGO

Boceto del proyecto original de la Iglesia del Santísimo Sacramento, publicado en el Libro de los Expositores de Chile en la Feria Internacional de Sevilla de 1929, cuando la iglesia todavía no era concluida. Tiene diferencias con el resultado final, especialmente en la figura de Cristo situada entre ambas cúpulas-torres (finalmente sustituida por dos ángeles, pues esta imagen quedó levantada atrás, hacia el lado de San Diego).
Coordenadas: 33°27'4.55"S 70°38'57.65"W
La primera satisfacción de vivir en el a veces temido centro de la capital la tuve la segunda o tercera noche, al descubrir que desde mi ventana (séptimo piso), mirando hacia el poniente de la ciudad, se alzaba majestuoso y altivo un palacio románico y de altas convexidades bizantinas. Tenuemente iluminado por las luces amarillentas de las calles, era una postal que semejaba mas bien un retrato mate del Santiago de aquellos tiempos en que las noticia seguía siendo la primera gran conflagración en Europa.
La oscuridad del complejo y la incapacidad del alumbrado público por delatar totalmente sus formas, le daban al enorme templo el aspecto de una temible bestia jurásica dormida, o acaso ya inofensiva e irremediablemente muerta.

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