martes, 7 de noviembre de 2006

UN ENCLAVE MISTERIOSO EN BLAS CAÑAS

El pasaje-cité de Blas Cañas, en 1997.
Coordenadas: 33°26'40.70"S 70°38'31.19"W
Las siguientes son palabras escritas por el poeta y ex embajador chileno, don Miguel Serrano Fernández. Aunque se remo´ntan a las historias que narrara en "Ni por mar, ni por tierra" (1950), fue descrito en su trabajo "Adolf Hitler: el Último Avatara" (1984):
"En 'Ni por Mar ni por Tierra' he contado la historia de mi camarada de juventud Héctor Barreto. No la repetiré ahora. A medida que los años transcurren vuelvo con el recuerdo a esos tiempos y hechos. Y siempre la misma emoción, cuando recorro las calles viejas por las que transitábamos y que apenas conservan su atmósfera de ensueño. Por ahí, por Blas Cañas, casi en las esquina con la calle Lira, aún sobrevive un misterioso pasaje, con su angosta callejuela empredrada, sus casas semiderruidas, de colores intensos, parecida a la de los Alquimistas, en Praga, con un patio de milagro, de pura magia, al final del callejón. Hay un árbol, una blanca y enorme virgen de yeso, con el Niño en sus brazos. Algunas viejas mujeres se asoman a las puertas y contemplan con ojos perdidos los fantasmas que aún transitan por el aire. Una niña sin zapatos juega con una flor de papel pintado, que gira a veces con el viento, Esta calle la descubrí una noche de mi adolescencia. Una mujer abrió una puerta y, con rostro puro, de loca o de santa, miró al cielo estrellado y dijo: 'Llueve, ¿quién encontrará el Círculo esta noche?'. Pero no llovía. Le pedí que me dejara entrar por su puerta, donde yo creía iba a encontrar el camino a la Ciudad Encantada de los Dioses Blancos. Narré esta historia en 'La Época Más Oscura' y en 'La Flor Inexistente'."
Serrano ofrece una narración basada en la experiencia descrita en este pasaje, en su cuento "El peso de la sombra" de 1937, publicado en "La época más oscura" de 1941. Es un hermoso y misterioso relato, pero en el que no revelaba aún a qué verdadero escenario de la ciudad de Santiago corresponde aquel en donde ambienta la historia. Sólo se refiere a este sitio como "una calle angosta", al final de la cual "se veía otra calle que se pegaba a la pared de ésta, constantemente martirizada por el ruido de ventanas que se abrían y cerraban".
Hay más detalle de la experiencia, sin embargo, en el capítulo "También Hablo de la Ciudad" de "La Flor Inexistente", libro de 1969. Allí encontramos el siguiente fragmento de aquella preciosa narración poética:
"Una noche, me encontré de improviso en una zona que me era totalmente desconocida, una callejuela solitaria, con faroles inclinados y mortecinos. Todas sus casas eran asimétricas, sosteniendo balcones en precario equilibrio, semejantes a esas escalas que cuelgan de los costados de los barcos. Al final de la calleja se adivinaba una salida muy estrecha, casi infranqueable, junto a la cual se levantaba una torre con un reloj pintado.
Sin quererlo, empecé a caminar en puntillas, para no hacer ruido. Pero tal vez alguien me oyó; se abrió una puerta, asomando una mano muy blanca que esparció en la calle un perfume cálido.  Una mujer joven se cortó en el dintel. No me vio. Levantando su rostro hacia la torre, dijo: "Llueve. ¿Quién entrará en el Círculo esta noche?". Pero no llovía, la noche era tibia. Me acerqué hasta ella, siempre de puntillas, y le pedí: "Por favor, déjame entrar". Sonrió, aunque sin verme. Me tomó una mano y la apoyó sobre su pecho..."
Continúa su relato señalando que una mujer mayor y un perro blanco salieron también desde la casa, este último interrumpiéndole la entrada a "la Ciudad"... Y cuando el autor consultó a su maestro sobre este acontecimiento, el le dijo que debía hacer caso al perro, pues él también era parte de esa "Ciudad".
El Pasaje de María, en el plano de Boloña de 1911.
Con mi tocayo Cristian M., haciendo nuestros "fotorreportes urbanos", esta vez en el pasaje de Blas Cañas en el patio interior, en agosto de 1997.
Este pintoresco y encantador pasaje de las menciones de Serrano, parece remontarse al cambio de siglo: comienza a aparecer en planos de Santiago de 1900, con el nombre de Pasaje de María, nombre que aludiría a la estatua religiosa de su patio y a la Casa de María, que funcionaba en la cuadra de enfrente y que daba su nombre a la vieja calle.
El pasaje se encontraba adyacente a la Casa Correccional, la actual sede de Gendarmería de Chile, hacia el lado de Lira. Este sector de manzanas surgió tras los loteos de las antiguas propiedades que allí existían, especialmente la del Hospicio de la Mendicidad, que existió hasta el siglo XIX y que tenía grandes chacras y huertos arrabaleros a espaldas de la Iglesia y Convento del Carmen Alto.
La calle  actualmente llamada Blas Cañas, en tanto, nace casi con la construcción misma de los establecimientos religiosos que allí existen, instalados sobre terrenos que había donado a la Iglesia el pintor Alejandro Cicarelli y su esposa Rosa Vilches. Esto sucedió hacia 1880, pues en la década anterior, la futura Blas Cañas todavía aparecía en los planos como un pasaje sin salida y a un costado de la Casa de María.
Todavía hacia el Primer Centenario, el callejón de Blas Cañas era conocido como la calle de la Casa de María, por la misma institución que allí funcionaba, antes de recibir el nombre del célebre religioso que vivió entre 1827 y 1886 y que fuera precursor de las obras para la institución educativa y religiosa que existen en este lugar, entre la actual calle con su nombre y Curicó. La imagen de la Virgen que está en el patio del pasaje de nuestro interés, entonces, puede ser alguna herencia del período en que esta calle era la Casa de María, institución y espacio geográfico del que surgió el mencionado instituto.
Según se puede observar en fuentes como el "Plano Comercial de Santiago" de Genaro Barbosa, de 1908, y en "Plano General de la Ciudad de Santiago de Inmediaciones" de Nicanor Boloña, de 1911, la forma original del Pasaje de María era como una "L" rotada, y conectaba su desaparecido segundo corredor interior hasta calle Carmen, justo de frente a la calle Egaña, actual Sara del Campo.
Dicho tramo del pasaje desapareció después con la compra de las propiedades por el Club Unión Española, hacia 1950, levantando allí mismo su sede de calle Carmen 110. Dicho club y centro de eventos, diseñado por José Llambías Merchant e inaugurado en 1962, ya fue demolido hacia el año 2010 y reemplazado por un gran edificio residencial que se empina vecino al pasaje.
RESTAURACIONES EN EL PASAJE:
Imágenes de las reparaciones en el pasaje mágico de Blas Cañas, con la estatua de la Virgen y el Niño que da nombre al pasaje, comparadas) Fotografías de 1997 y 2006 respectivamente.
Imágenes de las reparaciones en el pasaje mágico de Blas Cañas (Ornamentación artística clásica de algunas fachadas). Fotografías de 1997 y 2006 respectivamente.

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