viernes, 17 de noviembre de 2006

RECUERDOS DE ORESTE PLATH SOBRE "LA BAHIA" DE CALLE MONJITAS

Coordenadas: 33°26'13.98"S 70°38'57.09"W
Texto tomado de "El Santiago que se Fue", del destacado investigador costumbrista chileno Oreste Plath (1907-1996), páginas 148 a 151. Por nuestra parte, comentamos que el "Libro de los Expositores en Sevilla" tiene otros datos distintos a los de Plath. Según el libro, los hermanos Mituel e Isidro Tort fundaron "La Bahía" en 1910. También obtuvo concesiones de mariscos, como choros de San Antonio y ostras de Melinka, hacia los años veintes. Sus tragos "cola de mono" fueron famosos y sólo revelaron la totalidad de la receta el mismo día en que cerró sus puertas.
El 2 de mayo de 1922, fundan los hermanos Tort, La Bahía, así se le llamaba, y no restaurante. El mismo año la adquirieron Juan Nofré y Manuel Menéndez; en 1938 pasó a manos de Arcadio Vadel y Antonio Pérez González. Siempre fue regida por españoles, conocedores de comidas y licores. Nacionales y extranjeros eran atraídos por la langosta de Juan Fernández, las ostras, los erizos, las centollas, los mejores pescados. Los filetes eran de asombro; y los amigos de la carne de rana, de los muslos, no tenían más que elegir su pieza. Los batracios se encontraban en un acuario que un tiempo dio a la calle, siendo el embeleso de los niños por su lomo verde, sus ojos saltones, patas largas que los adultos se las servían a la bordelesa o al fricasé. Otra exquisitez eran las ostras al caldo de tortuga, que estaban a veces sueltas sobre la vereda y anunciaban sobre su caparazón el día de su sacrificio.

La cocina era excelente, el congrio frito, la corvina margarita, o el lenguado a la mantequilla. Una delicia era el chupe de guatitas. Regentaban los pescados, mariscos y vinos don Pepe Ruiseñor, que a la vez controlaba los cumpleaños de los clientes, llamándonos por teléfono en su día. A toda hora, los espléndidos comedores y el bar estaban colmados. ¿Cuántas comidas se jugaron al cacho? Se pagaba con cheques, vales y también con dinero. De su salón de ventas se despacharon muchas entradas, cajas de pollos al spiedo, de ostras listas para ser servidas y miles de cenas íntimas.

Recuerdo haber leído en diciembre de 1934 que La Bahía tenía diez mil langostas vivas recién recibidas de Juan Fernández, en sus viveros de Valparaíso, y estaban listas para atender a sus clientes en sus órdenes del Año Nuevo con langostas vivas, cocidas y preparadas. Fue refugio de políticos, banqueros, diplomáticos y de la que se llamaría la "buena sociedad". Artistas, escritores, catedráticos, poetas, se veían continuamente. Cuando Jacinto Benavente estuvo en Chile, almorzaba y cenaba aquí.
Interior de sus comedores en 1929 (Libro de los Expositores en Sevilla)
Publicidad de "La Bahía" en 1936 (revista "Ecran")
El 2 de diciembre de 1947 la Alianza de Intelectuales que fundara y presidiera Pablo Neruda, la Sociedad de Escritores de Chile y el Pen Club de Chile invitaron a una comida de honor al escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias en cuya ocasión se sirvió fondos York, corvina a la portuguesa, moutton con papas doradas, flan bahía, café, vinos blanco y tinto "La Bahía".
Pasaron los años y Miguel Ángel Asturias obtuvo el Premio Nobel de Literatura de 1967, y Pablo Neruda en 1971. Mientras hacía recuerdos en esta nota, doy con un artículo de Jorge Sasmay Vera, que en pocos centímetros cuenta la historia de La Bahía, del cual tomo algunos novedosos aspectos:
"La calle se llenaba con el aroma de los pollitos al spiedo que se doraban a la vista del público en unas máquinas que rotaban y que entonces causaron sensación.
La Bahía fue el restaurante en que el menú estaba escrito en español e inglés. Sus garzones atendían impecables, con smoking negro de solapa roja y el maître llevaba la solapa negra de raso. Fue famosos Luchito Riffo, maître incomparable que implantó la delicada costumbre de decirle a la acompañante del cliente si era señora, 'reina', y si era jovencita, 'princesa", obsequiándole una rosa aterciopelada color concho de vino con un ramito verde. Si la dama era casada se la colocaba en el escote del vestido hacia abajo y hacia arriba si era soltera (...) En el bar estaban los ases de la coctelera: Gerardo Ruiz Riveros, creador de tragos como el 'Sputnik", que se bebe hasta en Singapur, 'El pecado original', aperitivo afrodisíaco a base de vodka, apricot brandy, gotas de marrasquino, hielo y 'manzanitas japonesas', y Anastasio Caballero Fernández, El Tana, que estivo 37 años en La Bahía; preparaba el agarrador 'cóctail bahía' y el 'chuflay' (bilz, aguardiente, ferner y torrejas de limón).
Sus clientes más asiduos fueron Gustavo Campaña, Joaquín Edwards Bello, Hugo Silva, Domingo Arturo Garfias, Pablo Díaz, Robinson Álvarez, Ernesto Blacke, Alfredo Duhalde, Caifás Gacitúa (...) Entre algunas de las delikatessen que ofrecía La Bahía recuerdo los pollitos 'a lo Méndez Vigo' deshuesaditos, rellenos con tallarines, criadillas, crema Nestlé y preparados en salsa de coñac importado; los tallarines Boutoux cocinados al horno con pechuga de ave, crema y servidos en lebrillos de greda. La suprema archiduquesa de ave, las ostras y las langostas, todo regado con vinos de las mejores marcas, aperitivos y bajativos importados y aromáticos puros para sobremesa (...). En el bar tenían 'cola de mono' todo el año. El trago dominguero era la vaina en oporto o jerez y la sed aumenta al evocar los 'borgoñitas'. Desde un proscenio actuaba un conjunto de cuerdas de siete profesores, al almuerzo, dando la cara al bar. De 19:00 a 23:00 horas giraban, daban frente al gran comedor y amenizaban las horas de comida".
Sector que ocupa en nuestros días el ya demolido espacio de "La Bahía", detrás de las Galerías de Santiago y con salida también a calle San Antonio, a pocos metros de la Plaza de Armas. Allí existe hoy un edificio bajo y una galería comercial que recuerda el nombre de este histórico centro culinario de Santiago.
Todas las dependencias estaban decoradas con dibujos sobre temas de la high life e hípicos realizados por Mundo, Edmundo Searle Lorca:
"Cuatro ex Presidentes de Chile visitaron alguna ve La Bahía: Arturo Alessandri Palma, Don Arturito; Pedro Aguirre Cerda, Don Tinto; Juan Antonio Ríos, El Huaso, y Gabriel González Videla, Don Gabito (...). Artistas como Douglas Fairbanks Jr., Clark Gable, Adolphe Menjou, Walter Pidgeon, Tyrone Power, Tito Guizar, Cantinflas, Jorge Negrete, Hugo del Carril, Charlo con Sabina Olmos, Tito Lusiardo, Luis Sandrini y Tita Merello, el doctor, Alberto Castillo, Aníbal Pichuco Troilo y Marianito Mores, entre otros, a su paso por Chile disfrutaron del señorío de este restaurante y algunos periodistas le sacaron 'una alita a la noche', entre ellos Juan Emilio Pacull, El Fresco Romero, Fernando Tilín Mardones, El Negro Ramón Cortez, Lalo Prenafetta, Aníbal Ayax Jara, Lucho Hernández Parker, El Piti Moreno y Tito Mundt".
Hasta aquí en este extracto o "suprema" del artículo "Recordemos a La Bahía" de Jorge Sasmay Vera (Las Últimas Noticias 23 de julio de 1977).
Un día del año 1963, los propietarios del inmueble lo transfirieron y el comprador hizo que La Bahía se quedara sin muelle de atraque. Se podría decir que se puso a descansar como un pontón después de cuarenta años de navegación. Se dijo que sería un reposo que duraría hasta que se encontrara una nueva casa donde instalarse. No la encontró y éste cerró en 1963. El Edificio se demolió y en la calle Monjitas a la altura del Nº 846 donde se encontraba, se le recuerda con un pasaje: centro comercial Bahía.

1 comentario:

Profesor Oscar Bello dijo...

Buena reseña. Tuve noticias de la bahía por el libro "El inutil de la familia". Gracias.

Publicar un comentario

Gracias por dejar su opinión en nuestro blog de URBATORIVM. La parte final de todas estas historias las completan personas como Ud.

Residentes de Blogger:

Residentes de Facebook